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Flavio Valentiniano nació en el año 321, en Cibalae (Pannonia Inferior). Descendiente de una familia de militares, pronto se hizo él también militar, llegando a ser general de la Guardia Imperial de Juliano II. El emperador Joviano murió repentinamente en febrero de 364, y pronto las tropas aclamaron como nuevo emperador a Valentiniano, en Nicaea (Bithynia et Pontus). Al contrario de su predecesor, Valentiniano I era hombre muy capacitado y en pocos días asoció al mando a su hermano Valente, confiándole el gobierno de las provincias Orientales, para -firmada la paz en Oriente con los persas- poderse dedicar él personalmente a defender las fronteras centrales del Imperio (Rhin y Danubio) de las invasiones bárbaras. En 367 elevó al rango de Augusto a su hijo Graciano que por entonces era un niño de pocos años. Valentiniano, gobernó más de una década, alcanzando los siguientes títulos [1] :
Valentiniano era ferviente cristiano, restableció la completa libertad de cultos y algunos de los antiguos privilegios del Cristianismo, estuvo casado dos veces, la primera con Marina Severa, de la que tuvo el hijo antes citado Graciano, y la segunda con Justina, quien sería madre del futuro emperador Valentiniano II y de tres hijas más: Justa, Grata y Galla, esta última esposó con el también emperador Teodosio I. Para algunos historiadores, Teodosio I fue el último emperador digno de tal nombre, ya que con su muerte, finaliza la historia del Imperio Romano de Occidente y comienza la de su caída bajo las armas bárbaras. Podemos hablar entonces de que Valentiniano I fue el fundador de la última dinastía romana, la dinastía Valentiniana. Pictos y escoceses, francos y sajones asolaron Britannia en 367, por lo que Valentiniano envió allí a su mejor general Teodosio (padre del futuro Teodosio I) quien tras dos años de luchas logró restablecer el orden. Pero en las fronteras centrales la situación no mejoraba, por más que Valentiniano construía fortalezas defensivas e intentaba asimilar a algunos guerreros bárbaros casándoles con mujeres romanas y nombrándoles oficiales de su ejército (hecho insólito hasta entonces). Pero las invasiones no cesaron y Valentiniano fomentó los pactos de alianza (foedus) con ciertas tribus germánicas y su gradual incorporación al ejército como auxiliares, pero nada podía oponerse ya a estas oleadas bárbaras que años después acabarían con el Imperio Romano. En 372 las provincias africanas causaron al emperador un nuevo problema, la rebelión de Firmus obligó a que de nuevo el general Teodosio interviniera y dos años más tarde la situación estaba controlada. La invasión más grave del reinado de Valentiniano fue la de los pueblos germánicos denominados cuados (quadi) y en unas acaloradas negociaciones que mantenía con sus emisarios, el emperador cayó enfermo (tal vez un ataque al corazón) muriendo en noviembre de 375 en su residencia imperial a las orillas de Danubio, en Brigetio (Pannonia Superior). Valente en Oriente y Graciano en Occidente tomaron el relevo de quien fuera uno de los últimos grandes emperadores guerreros.
[1] Titulaturas según el libro de J. M. Iglesias y J. Santos.
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