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Juego nº 4 - La carrera de cuadrigas

 

En el Circus Maximus va a dar comienzo una carrera de cuadrigas, cada una de las cuales representa a una noble familia de la República. Los aurigas ya están dispuestos en la posición de salida pero ha habido una confusión con el listado de participantes y hasta que no se resuelva no se puede iniciar la carrera. A cada cuadriga se le asignó un número pero después se transcribieron mal a la lista oficial.

Asigna a cada familia su número correcto para que el tribuno pueda dar la orden de salida. El público espera. Ánimo.

 

 

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   El Circo Romano  

El circo romano fue la pista de carreras más grande e impresionante jamás vista. Estaba inspirado en los antiguos hipódromos griegos pero sus dimensiones eran mucho mayores. Se trataba de una de las instalaciones lúdicas más importantes de las ciudades romanas junto con el teatro y el anfiteatro. Tenía un aforo de masas y en él se celebraban los juegos públicos más famosos: las carreras de carros.

Era un recinto alargado con remates circulares en los extremos. En el centro, rodeada de gradas, se hallaba la arena, donde tenían lugar los juegos (ludi circenses). Los espectáculos que en él se celebraban eran variados. Había exhibiciones ecuestres realizadas por expertos jinetes (desultores), carreras de caballos, carreras pedestres, ludus troianus (simulacros de batalla entre jóvenes aristócratas), y el plato fuerte: las carreras de carros, que podían ir tirados por dos (bigae), tres (trigae), cuatro (quadrigae) o más caballos, siendo las carreras de cuadrigas el divertimento más aclamado.

 

Mosaico pavimental del siglo IV d.C. de la villa romana de Bell-Lloch (Museo de Historia de Gerona), que muestra una carrera de cuadrigas en el circo con gran detalle de los carros, la "spina", una meta y las "carceres".

 

Los juegos comenzaban con un espectacular desfile inaugural (pompa) por las calles de la ciudad hasta la arena del circo. Después, el organizador de los juegos subía al palco presidencial y desde allí daba las salidas de las carreras lanzando un pañuelo (mappa) a la arena. En ese instante, en el caso de las carreras de carros, las verjas de las carceres (compartimentos para los carros) se abrían todas a la vez y la multitud estallaba ante la salida de los competidores. Para completar la carrera (missus) tenían que dar siete vueltas a la pista, en sentido contrario a las agujas del reloj, después de las cuales el auriga (conductor) que resultaba vencedor recibía como premio una palma y una corona de laureles, además de una considerable fortuna y, cómo no, los vítores del público. Algunos aurigas se convertirían en ídolos de masas, como es el caso del hispano Diocles, nacido en el año 104 d.C., quien obtuvo nada menos que 1462 victorias en sus veinticuatro años de carrera.

Los competidores pertenecían a equipos (factiones) que se distinguían por un color. Los más representativos eran albata (blanco), veneta (azul), praesina (verde) y russata (rojo), y solían estar vinculados a partidos políticos. Por ellos se realizaban apuestas en las que se movían importantes cantidades de dinero.

Los aurigas eran de condición social humilde, generalmente esclavos o libertos. Llevaban un casco de cuero o metálico (galea), vestían túnica corta y se cubrían las piernas con vendas. Con una mano sujetaban un látigo (flagellum) mientras que con la otra controlaban las riendas. Llevaban además un cuchillo para poder cortar las correas en caso de caída y no ser arrastrados por los caballos, pues los accidentes eran bastante frecuentes.

 
Contorniato bajoimperial. Alföldi 193, 5 y 9 (Foto cortesía de: NAC, subasta 25, lote 615, 25-06-2003)

Contorniato acuñado bajo Valentiniano o Graciano (circa 364-383), de 39 mm y 29,76 g.

      Anverso: auriga de medio cuerpo hacia la derecha, ataviado con su traje de carreras. En su mano derecha porta un "flagellum" y con la izquierda sujeta un caballo por las riendas. En el campo izquierdo, una gálea.
      Reverso: cuadriga victoriosa estante, de frente, con caballos ricamente adornados. El auriga mira a la derecha y porta en su mano izquierda una palma y en la derecha una corona de laurel y un "flagellum".
 

De los numerosos espectáculos que los gobernantes romanos ofrecían al pueblo, los celebrados en el circo eran posiblemente los que más éxito tenían. De ello nos dan testimonio numerosos escritos y crónicas sobre la afluencia de público que abarrotaba los impresionantes graderíos. Su esplendor fue tal que llegó a ponerse de moda la expresión "panem et circenses", esto es, "pan y juegos de circo", que todavía hoy se utiliza de forma peyorativa. El poeta romano Juvenal nos relata cómo existía la costumbre de los gobernantes de regalar trigo y entradas para los juegos como manera de mantener al pueblo tranquilo y distraído de la política.

En ocasiones, por sus dimensiones, el circo también se utilizó para otros eventos, como es el caso del Circo Máximo de Roma, donde tuvieron lugar luchas de gladiadores, cacerías y ejecuciones.

Los espectáculos hípicos fueron los que más tiempo estuvieron en activo, ya que continuaron celebrándose una vez desaparecidas las luchas de los anfiteatros, prohibidas por Teodosio I por ser anticristianas.

Arquitectónicamente, el circo tenía una planta rectangular con un semicírculo en uno de sus lados más cortos. Su esquema se reprodujo en múltiples enclaves del Imperio, y dependiendo del diseño y tamaño de cada estadio, la ubicación de algunos elementos como los palcos y las metas podía variar. No obstante, en todos ellos podemos distinguir tres partes bien diferenciadas: la cávea, la arena y la espina.

Cávea (cavea o maemiana): era el graderío del edificio. Su estructura interna estaba compuesta de hormigón y mampostería, y se encontraba elevada sobre un alto muro (podium) que la separaba de la pista de carreras (arena). Se componía de dos gradas rectas en los lados largos del rectángulo y una grada semicircular en uno de los lados cortos. En el otro extremo, sin gradas, estaban la puerta de entrada de los participantes (porta pompae), las caballerizas y los puestos de salida (carceres), que eran doce en el caso del Circo Máximo. Este lateral no era perpendicular a los dos alzados laterales, sino que estaba ligeramente inclinado en planta. De este modo, los carros quedaban alienados de forma escalonada para que todos ellos recorrieran la misma distancia en la primera vuelta.

Habitualmente, sobre los puestos de salida, se situaba el palco presidencial (pulvinar), mientras que en el extremo opuesto, sobre la grada semicircular, se instalaba el paco de jueces (tribunal iuidicium), bajo el cual se abría la porta triumphalis, por donde salían los vencedores.

Las fachadas laterales (de triple arcada en el caso del Circo Máximo) estaban decoradas con pilastras y arcos ciegos, y en ellas se abrían las puertas que daban acceso al público a las gradas, a las que subían por pasillos abovedados y escaleras que comunicaban con los vomitorium.

Arena (arena): era el espacio dedicado a los espectáculos. Tenía forma casi rectangular, con uno de sus lados cortos semicircular. Se encontraba separada longitudinalmente en dos mitades por la espina a fin de diferenciar los sentidos direccionales de la carrera. Disponía de dos metas: la meta prima, habitualmente situada en la curva, y la meta secunda, en uno de los laterales o enfrente de la porta pompae.

Espina (spina): era una construcción de planta rectangular estrecha y muy alargada, que separaba en dos la arena del circo. Se trataba de una mediana elevada situada en el centro de la arena, que se extendía a lo largo de ésta casi de extremo a extremo. Alrededor de ella corrían los participantes. Su disposición no era exactamente central sobre el eje longitudinal, sino que se desviaba ligeramente para facilitar la salida de la curva a los corredores. Se componía de un podium profusamente decorado, sobre el que se colocaban estatuas de divinidades como la diosa Cibeles (Tertuliano la cita como protectora del circo), victorias aladas sobre columnas, aras, templetes, trofeos militares y obeliscos egipcios.

Dependiendo de la longitud del circo, la espina podía dividirse en tramos para así celebrar carreras más o menos largas. En sus extremos estaban colocadas las metas (metae), unos postes de giro en torno a los cuales los carros tomaban la curva a gran velocidad. Cada poste se componía de tres conos erigidos sobre un pedestal semicircular, y junto a ellos se encontraban unos marcadores de vueltas muy especiales: a un lado había siete delfines (en referencia al dios Neptuno, inseparable de sus caballos), y al otro lado siete huevos (ovum), en alusión a Cástor y Pólux.

 
 
 

El circo más conocido fue el Máximo de Roma, que se construyó hacia el 600 a.C., bajo el mandato del rey etrusco Tarquinio I. En sus inicios era de madera con unas medidas de 370 metros de largo y 83 de ancho. pero era tal la demanda de entretenimientos populares por parte de la ciudadanía romana, que hubo de ser ampliado varias veces. En futuras remodelaciones se emplearían el hormigón (cementium), el ladrillo y los recubrimientos de mármol, confiriéndole los nuevos materiales mayor monumentalidad y relevancia.

Sobre el 50 a.C. fue ampliado por Julio César, empleando ladrillo embellecido. Tras esta remodelación sus dimensiones exteriores eran de unos 644 x 123 metros.

Ya en la época imperial, bajo el reinado de Augusto, podía albergar en sus tres plantas a unos 150.000 espectadores sentados. Otros tantos podían ver los juegos de pie desde las colinas adyacentes, pues el circo estaba situado en un valle entre los montes Aventino y Palatino. En esta ampliación sería añadido el pulvinar (palco imperial) y en el año 10 a.C. se colocó sobre la espina el obelisco de Ramsés II, procedente de Heliópolis. Se trataba de un obelisco de granito rojo de 235 toneladas de peso y 23,30 metros de altura. En el siglo XVI, el conocido como obelisco Flaminio, fue trasladado durante el pontificado del papa Sixto V a la Piazza del Popolo, donde sigue a día de hoy.

En el 81 d.C., el Senado, en honor a Tito, construyó un arco triunfal triple en la entrada de la grada semicircular: la porta triumphalis. Y más tarde, tras un tremendo incendio, el emperador Trajano hubo de reconstruir el circo casi por completo, añadiendo otros 5.000 asientos y ampliando el palco imperial para incrementar su visibilidad pública. Las estructuras de ladrillo que hoy en día son visibles pertenecen precisamente a esta etapa.

La pista de arena medía aproximadamente 650 metros y era la más larga de todos los circos construidos, teniendo el resto una longitud media de 450 metros.

El graderío constaba de tres pisos, separados por pasillos y escaleras. Cuanto más cerca de la pista estaban las localidades, más alto era el grado social del público. Quedaba así dividido en tres sectores: summa cavea (la más elevada, para la clase baja), media cavea e ima cavea (la más cercana a la pista, en donde se sentaban los senadores).

Plinio el Viejo le da un aforo de 250.000 espectadores, y al parecer en el siglo IV llegó a alcanzar un aforo para 385.000 personas.

En el año 357 d.C., el emperador Constancio II, añadió a la espina el obelisco de Tutmosis III, de 455 toneladas y 32,18 metros de altura. Dicho obelisco, también durante el pontificado de Sixto V, fue encontrado enterrado dentro del circo, partido en varias piezas, y en 1587 se restauró y trasladó a la Plaza de San Juan de Letrán, donde fue erigido sobre un nuevo pedestal. Hoy se conoce como obelisco Lateranense.

El Circo Máximo se mantuvo activo hasta el siglo VI, cuando tuvieron lugar los últimos juegos en época de Totila, rey de los ostrogodos. Hacia el siglo VII fue abandonado y utilizado como cantera del mismo modo que muchos otros edificios de la capital.

Al igual que otros importantes monumentos, el colosal Circo Máximo también fue plasmado por Roma en sus monedas. Tal es el caso de este bello sestercio (23,33 g) de Caracalla, acuñado en el 213 d.C.

 
Sestercio de Caracalla. BMC 251, RIC 500a (Foto cortesía de: NAC, subasta 355, lote 615, 05-03-2009)
 
      Anverso: M AVREL ANTONINVS PIVS AVG BRIT. Busto laureado del emperador hacia la derecha, con vestimenta militar.
      Reverso: P M TR P XVI IMP II. Vista aérea de una carrera de carros en el Circo Máximo. En primer plano pueden verse sus arcadas y columnatas, y al fondo la cávea repleta de público. A la izquierda la "porta triumphalis" con una cuadriga encima. A la derecha los carros y las "carceres". Y en el centro la "spina" con el obelisco de Augusto flanqueado por estatuas, un templete y las metas.
      Exergo: COS IIII P P / S C.

 


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