¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 17a
ASPECTO GENERAL DEL CANTO (I)
 

Sin duda alguna, la observación atenta y minuciosa del canto de una moneda podrá darnos más información sobre su autenticidad que cualquiera de los otros parámetros que ya hemos estudiado, y deberá ser incluido en nuestro protocolo de examen cuando autentifiquemos una de nuestras piezas.

Tanto las monedas falsas por acuñación como las obtenidas por fundición a partir de un original, y de modo especial estas últimas, suelen presentar características especiales en sus cantos, fruto de su propio proceso de fabricación.

Normalmente, un falsificador cuidadoso intentará hacerlas desaparecer o disimularlas lo más posible, con lo que nuestra labor, tal y como comentábamos en los capítulos referentes al estudio del borde y al de la búsqueda del bebedero, deberá basarse en la localización de esas manipulaciones y anomalías, estudiando siempre con la lupa o el binocular los 360º del perímetro de la moneda.

Desgraciadamente, una moneda auténtica que ha pasado cientos de años yendo de mano en mano, cayendo al suelo o chocando con otras, puede mostrar también muescas y señales sospechosas en su canto, que pueden muy bien parecer manipulaciones.

Para acabar de complicarlo, en la antigüedad se recurría a veces al raspado de los bordes de las monedas con la finalidad de sisar parte de su metal, con lo que una moneda altamente manipulada en su canto puede muy bien ser auténtica, tal y como ocurre con la moneda de la imagen inferior.

 

Imagen 17.1.  Canto de un dupondio de Domiciano auténtico.
Esta moneda presenta la particularidad de tener el canto con unas muescas especialmente sospechosas a pesar de ser auténtica. Las monedas que han circulado durante cientos de años han sufrido multitud de roces y caídas que pueden alterar su aspecto y confundirse con manipulaciones malintencionadas.

Sin embargo, tal y como están las cosas, cualquier coleccionista de moneda antigua en general y de denarios en particular, que se encuentre ante una pieza que va adquirir y que presente manipulaciones en el canto, debe rechazarla. Las monedas de nuestras colecciones no solo deben ser auténticas, sino parecerlo, ya que solo eso nos hará poder disfrutar de ellas con una cierta tranquilidad y tener la certeza de que si un día decidimos venderlas, su nuevo propietario no tendrá motivos para desconfiar de su compra.

Para acabar de complicar las cosas, el aspecto de los cantos de los denarios presenta una extrema variabilidad, y no solo entre una pieza y otra, sino entre las diferentes zonas de su perímetro; por lo tanto, no habrá otra forma de aprender a diferenciar un aspecto normal de uno sospechoso, que ver la mayor cantidad posible de ejemplos. Y eso es precisamente lo que haremos en las siguientes páginas, teniendo en cuenta que hay cinco signos principales en los que deberemos fijarnos para descubrir las falsificaciones mediante la observación de los cantos:

  • Presencia de líneas del molde.
  • Agujeros y huecos anómalos.
  • Bordes demasiado afilados.
  • Señales de retoques y pulidos.
  • Signos de acuñación moderna.

Encontrar cualquiera de estos signos en alguna de las monedas que estamos examinando, deberá ponernos en guardia ante una posible falsificación, y para una mejor comprensión de cada uno de ellos, vamos a ver diversos ejemplos y a comentarlos brevemente.

PRESENCIA DE LÍNEAS DEL MOLDE

Las siguientes fotografías corresponden en su totalidad a diversas partes del canto de monedas en las que se han encontrado signos evidentes de su falsedad debido a la presencia de las típicas líneas que quedan en las monedas fundidas tras ser liberadas del molde, o a causa de otros factores relacionados con diversos métodos de fabricación por fusión.

   

Imagen 17.2. Denario falso fundido de Caracalla. Colección GS.

   

Imagen 17.3. Denario falso fundido de Gens Herennia. Colección Maximus.

   

Imagen 17.4. Fotografía izquierda, as de Antonino Pío falso por fundición.
Fotografía central, denario falso fundido de Julia Augusta.
Imagen derecha, tetradracma falsa fundida de Antíoco. Colección GS.

   

Imagen 17.5.  Denario falso fundido de Maximino. Colección GS.

     

Imagen 17.6.  Denario falso fundido de Septimio Severo. Colección GS.

AGUJEROS Y HUECOS ANÓMALOS

En algunas ocasiones, serán extrañas oquedades las que puedan delatar el canto de una moneda fundida.

   

Imagen 17.7.  Denario falso fundido de Augusto. Colección Dagonco.

   

Imagen 17.8.  Denario falso fundido de Nerva. Colección GS.

BORDES DEMASIADO AFILADOS

Los bordes excesivamente afilados y un aspecto del canto en general demasiado uniforme, son sin duda uno de los signos más precisos para desenmascarar una moneda falsa, ya sea ésta fundida o acuñada.

   

Imagen 17.9.  Las dos primeras fotografías corresponden a una silicua falsa fundida. Colección Numisma.
La tercera a un denario falso fundido de Marco Aurelio. Colección Sergio.

   

Imagen 17.10.  A la izquierda un denario falso acuñado de Augusto. Colección Mapila.
En el centro un denario falso fundido de Nerón. Colección GS.
A la derecha un denario acuñado falso de Plotina. Colección Mapila.

   

Imagen 17.11.  Imagen izquierda, tetradracma de bronce, muy probablemente fundida. Colección Mapila.
Imagen central, denario falso acuñado de Julio César. Colección Numisma.
Imagen derecha, denario de Caracalla falso fundido. Colección Sergio.

SIGNOS DE ACUÑACIÓN MODERNA

Hemos podido observar dos tipos de cantos en las monedas falsas acuñadas, uno con los bordes extremadamente afilados y los cantos muy lisos (como veíamos en el punto anterior), y otro con los bordes típicamente desgarrados e irregulares, exagerados, posiblemente debido a que unas monedas se acuñan con prensa y otras a martillo.

Siempre que sospechemos que estamos ante una falsificación por acuñación deberemos remitirnos al capítulo 4, buscando faltas de concordancia en el estilo de la moneda (retratos, grafilas, leyendas).

 

Imagen 17.12.  Denario falso acuñado de Lucius Valerius. Colección GS.

   

Imagen 17.13.  Denario falso acuñado de Gordiano I. Colección Turrinus.

SEÑALES DE RETOQUES Y PULIDOS

Este es el principal signo que deberemos buscar en toda moneda que estemos examinando, ya que cualquier falsificador, al conseguir una copia por fundición, deberá borrar las señales que de otro modo le delatarían, y le va a resultar muy difícil hacerlo sin dejar rastros de su acción. Que el canto esté retocado no garantiza que la moneda sea falsa, pero ante la duda irresoluble que provoca, tal vez debamos considerarlo un buen motivo para la devolución de la moneda que hemos adquirido.

   

Imagen 17.14.  Denario falso fundido de Tiberio. Colección GS

   
 
   

Imagen 17.15.  Serie de seis fotografías correspondientes a un denario falso de Cómodo. Colección GS.

A continuación presentamos una pequeña colección de catorce monedas falsas; en cada una de ellas deberemos pararnos un rato y mirar varias fotos tomadas en aquellos puntos que nos han llamado más la atención de su canto, y preguntarnos “¿qué tienen de extraño?”.

Una vez más, únicamente el entrenamiento visual y la aplicación exhaustiva del protocolo de trabajo, nos permitirá salir airosos del intento de autentificación de una moneda, aunque debemos recordar que por importante que sea el estudio del canto, no es más que uno de los 18 puntos que hemos establecido para su estudio y que deberán ser tenidos igualmente en cuenta.

¿Qué tiene de extraño? La primera imagen indica un canto con dos claros retoques, uno arriba a la derecha y otro abajo a la izquierda, ambos altamente sospechosos. La segunda y tercera fotografías despejan las dudas y condenan al denario a causa de ese característico pliegue de plata (a lo largo de su longitud en la segunda y en la parte superior de la tercera).

   

Imagen 17.16.  Denario falso fundido de Septimio Severo. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Todo; desde la primera imagen con el repliegue central en la plata, la segunda con un pulido severo y la tercera con una delgada línea central.

   

Imagen 17.17.  Denario falso fundido de Trajano. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? La anomalía de este canto radica en las extrañas acumulaciones de plata en el centro de las dos primeras imágenes; las otras dos son prácticamente normales.

     

Imagen 17.18.  Denario falso fundido de Alejandro Severo. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? La primera y la tercera fotografía muestran un doblez en la plata, típico de los denarios fundidos que por sí solo condena la pieza. Por si esto no fuese suficiente, en la segunda imagen y en la parte superior de la cuarta se aprecia claramente un retoque para pulir algún signo de fundición.

     

Imagen 17.19.  Denario falso fundido de Gens Procilia. Colección Maximus.

¿Qué tiene de extraño? A pesar de que la tercera imagen podría perfectamente corresponder a un denario auténtico, las dos primeras le condenan; la primera por el pliegue de plata a lo largo del lado izquierdo del canto y la segunda por esas extrañas muescas.

   

Imagen 17.20.  Denario falso fundido de Tiberio. Colección Siredv.

¿Qué tiene de extraño? En la primera fotografía, más o menos en el centro, el canto ha sido retocado posiblemente para ocultar alguna señal de fundición. La segunda fotografía muestra un pegote de plata a lo largo del canto. Las dos últimas podrían observarse en un denario auténtico.

     

Imagen 17.21.  Denario falso fundido de Tiberio. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Todo el perímetro del campo es demasiado homogéneo, con un espesor muy similar, además en las tres primeras imágenes se aprecian retoques ya que el canto ha sido limado con mucho cuidado. La cuarta imagen muestra un pliegue sospechoso en el centro.

     

Imagen 17.22.  Denario falso fundido de Macrino. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Las dos imágenes centrales son normales, sin embargo, en la primera y de modo especial en la última, podemos apreciar con claridad unos extraños repliegues en la plata que son anómalos.

     

Imagen 17.23.  Denario falso fundido de Maximino. Colección GS

¿Qué tiene de extraño? Las cuatro fotografías son sospechosas, todo el canto de la moneda es demasiado uniforme, con bordes muy delimitados. Además, la tercera imagen presenta un pliegue extraño en el centro.

     

Imagen 17.24.  Denario falso fundido de Gens Afrania. Colección Maximus.

¿Qué tiene de extraño? Todo. La primera imagen condena por si sola la moneda ya que muestra una línea central que no debería existir. La segunda imagen deja en evidencia un clarísimo retoque en forma de rayas verticales, la tercera podría ser imagen de un denario auténtico, pero en la cuarta ya podemos observar (en su extremo izquierdo) una rebaba de plata a lo largo del borde izquierdo.

     

Imagen 17.25.  Denario falso fundido de Gens Poblicia. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Cualquiera de las tres primeras imágenes condena por sí sola la moneda ya que muestra que ha sido burdamente retocada, con un limado exagerado para eliminar las pruebas que ha dejado la micro-fusión. La cuarta, casi podría corresponder a un denario auténtico.

     

Imagen 17.26.  Denario falso fundido de Adriano. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Las cuatro imágenes muestran a las claras una moneda fundida; canto demasiado uniforme, excesivo brillo, con pruebas evidentes de haber sido limado a lo ancho. Los huecos de la segunda no son normales y la tercera imagen presenta además una extraña línea a lo largo de toda su longitud.

     

Imagen 17.27.  Antoniniano falso fundido de Gordiano III. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Cualquiera de estas imágenes condena de inmediato a esta moneda, en las dos primeras y en la última se observan con claridad los restos del lijado y en la tercera además puede apreciarse un pegote de plata. Además, todas ellas muestran un canto demasiado uniforme a lo largo de toda su longitud.

     

Imagen 17.28.  Denario falso fundido de Tiberio. Colección GS.

¿Qué tiene de extraño? Las cuatro fotos muestran una anomalía y cualquiera de ellas condena a la moneda. Desde los huecos dejados por la plata fundida, hasta las acanaladuras en gran parte de su longitud, pasando por el evidente lijado.

     

Imagen 17.29.  Denario falso fundido de Nerva. Colección GS.

 

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