¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 16
ASPECTO GENERAL DEL BORDE
 

Dentro del estudio del canto de la moneda, que trataremos en profundidad en el capítulo siguiente, vamos a establecer una diferenciación entre el canto propiamente dicho y el borde, entendiendo como tal la transición entre el campo de la moneda y su canto.

Por si solo, el borde es capaz en muchas ocasiones de poner de manifiesto la falsedad de una determinada moneda y por lo tanto deberemos conocer cuál es el aspecto que suelen presentar los bordes de las monedas falsas, para poder identificarlos en cuanto los veamos.

Hay tres signos principales a tener en cuenta para detectar los denarios falsos:

  • Bordes demasiado afilados.
  • Excesos de material o rebabas.
  • Señales de limaduras.

BORDES DEMASIADO AFILADOS

Hay que establecer una diferenciación entre los bordes de las monedas falsas obtenidas por acuñación, y los bordes de las monedas falsas obtenidas mediante fundición, ya que el aspecto de ambas suele ser muy distinto y presenta sus propias características.

En primer lugar, los denarios falsos obtenidos por acuñación suelen presentar un borde típicamente afilado que forma con el canto un ángulo casi recto, tal y como podemos apreciar en los siguientes ejemplos:

 

Imagen 16.1.  A la izquierda, denario falso acuñado de Geta. Colección Mapila.
A la derecha, denario falso acuñado de Gordiano I. Colección Turrinus.

 

Imagen 16.2.  A la izquierda, denario falso acuñado de Augusto. Colección Mapila.
A la derecha un denario falso acuñado de Brutus. Colección Numisma.

Imagen 16.3.  Denario falso acuñado de Gens Sulpicia. Colección Siredv.

Imagen 16.4.  Denario falso acuñado de Marco Antonio. Colección GS.

No hay duda, la observación atenta con la lupa o el microscopio de cualquiera de estos seis denarios bastaría por sí sola para condenar a cualquiera de ellos, ya que jamás una moneda auténtica presentará ese aspecto a lo largo de toda la longitud de su canto.

De modo análogo, el borde de algunos denarios obtenidos por micro- fusión presenta también un aspecto demasiado regular. Ciertamente nunca será tan afilado como el de los denarios acuñados, pero aun así suele mostrarse demasiado redondeado, demasiado "perfecto".

Es cierto que el borde de algunos denarios auténticos puede presentar ese aspecto en algún punto de su perímetro, pero creo que sería prudente que si el denario que estamos examinando se asemeja a las siguientes imágenes, aumentemos nuestra vigilancia ya que muy posiblemente nos encontremos ante una copia por algún tipo de fundición.

 

Imagen 16.5.  A la izquierda, denario falso fundido de Gens Herennia. Colección Maximus.
A la derecha denario falso fundido de Baskunes. Colección Futenbla.

 

Imagen 16.6.  A la izquierda, silicua fundida. Colección Numisma.
A la derecha un denario falso de Augusto. Colección Dagonco.

EXCESOS DE MATERIAL Y REBABAS

Otro factor, asociado al estudio del borde de los denarios, es la búsqueda de la presencia de ciertas rebabas o excesos de material que se forman junto al borde en determinadas copias obtenidas por micro-fusión.

Estas rebabas, formadas al enfriarse la plata líquida sobre el molde cerámico, no tienen sentido en un denario auténtico acuñado y por lo tanto su localización bastará, por sí sola, para condenar la moneda que estamos observando. Veámoslo en los siguientes ejemplos:

 

Imagen 16.7.  A la izquierda, denario falso fundido de Octavio. Colección Mikalet.
A la derecha, denario falso fundido de Augusto. Colección GS. Ambos con una rebaba de fundición en el borde.

   

Imagen 16.8.  Tres ejemplos más de rebaba en el borde; a la izquierda denario falso fundido de Nerva.
En el centro, denario falso por fundición de Maximino, y a la derecha un denario fundido de Trajano. Colección GS.

La importancia de conocer este signo y saberlo asociar con un denario falso por fundición se pone de manifiesto en el siguiente ejemplo, un denario de Caracalla de una excelente calidad y muy difícil de detectar y que, sin embargo, fue puesto al descubierto precisamente por presentar este característico exceso de material en su borde.

Imagen 16.9.  Denario falso fundido de Caracalla. Rebaba en el borde. Colección GS.

SEÑALES DE LIMADURAS

En ocasiones, estos excesos de material en el borde de las monedas, pueden ser eliminados con un ligero pulido. Como norma de la más elemental prudencia, creo que deberíamos condenar cualquier denario que presente señales claras de haber sido retocado, como en estos dos ejemplos con los que cerramos este capítulo:

 

Imagen 16.10.  A la izquierda, denario falso fundido de Caracalla. Colección Sergio.
A la derecha, denario falso fundido de Cómodo. Colección GS.

En resumen; antes de iniciar el estudio del canto, debemos tener muy presente el recordar echar un vistazo a su borde. Ya hemos visto que no se trata de una cuestión menor, sino que en algunas ocasiones bastará para dictaminar la falsedad de una moneda.

 

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