¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 9
GRIETAS
 

Si tomamos entre nuestros dedos una pequeña bola de arcilla o un poco de miga de pan, la trabajamos un poco para homogeneizarla y luego la aplastamos con fuerza con los mismos dedos desde su centro, veremos como en muchas ocasiones el material que fluye no soporta la tensión y se agrieta en el borde.

Cuando un trozo de plata era sometido a la presión del golpe de martillo que le aplastaba entre los dos cuños, el material fluía hacia fuera y con mucha frecuencia se agrietaba a la altura del borde. Eso es lo que nosotros conocemos como grietas, y son un signo claro de que las monedas han sido acuñadas.

Desgraciadamente no todas las monedas acuñadas presentan grietas, ya que no todas las aleaciones se comportaban igual, ni todos los flanes eran calentados del mismo modo a la hora de ser acuñados, ni todos los golpes eran iguales, pero es cierto que numerosos denarios presentan grietas y nosotros debemos saber utilizar estas señales de acuñación para autentificar nuestras monedas.

En efecto, las copias obtenidas por micro-fusión se ven en ciertas dificultades a la hora de reproducir una grieta y las acuñaciones modernas las suelen presentar, pero de otro tipo. En las siguientes páginas vamos a intentar aprender a diferenciar unas de otras y a tener un elemento más de criterio para poder valorar nuestras piezas.

Cuando se obtiene la copia de una moneda por micro-fusión, ya hemos visto que debe fabricarse un molde y una vez conseguido este, rellenar con plata fundida el hueco dejado en el molde y esperar a que se solidifique. La plata fundida, por tanto, debe "depositarse" en todos aquellos pequeños detalles que el molde ha conseguido copiar del denario auténtico, a fin de intentar reproducirlo con la mayor fidelidad posible. Cuanta mayor sea la precisión con la que los detalles del relieve sean copiados, mayor será la calidad, y por tanto la peligrosidad, del clon obtenido.

Ahora bien, las grietas son realmente una prueba para demostrar la habilidad del falsificador, que se ve en serias dificultades para conseguir que la silicona con la que obtiene el molde sea capaz de reproducir con tanta fidelidad todos esos detalles de la moneda original. Las grietas son roturas, con bordes afilados y a veces líneas muy finas, y al intentar reproducirlas resultarán "suavizadas" tanto en el proceso de sacar el molde con la silicona, como el del llenado con cera, y en el posterior rellenado por la plata fundida del molde cerámico.

En efecto, en todos los casos en que hemos podido observar monedas falsas obtenidas por fundición, el aspecto de las grietas conseguidas difiere mucho del de las auténticas que les sirvieron de modelo, ya que el proceso de fundición no es capaz de reproducir los ángulos rectos en los cantos de la grieta, ni consigue copiar las grietas más finas ya que la plata fundida solo las rellena, dejando en su lugar el "dibujo" de la grieta, pero no la grieta en sí. Por lo tanto podemos afirmar que las grietas son un elemento muy a tener en cuenta en la autentificación de cualquier moneda.

Sin dudarlo ni un instante y a efectos de su autentificación; un denario con una pequeña grieta es mucho mejor que otro sin ella.

Empecemos viendo unos cuantos ejemplos de grietas en denarios auténticos. La siguiente secuencia corresponde a la grieta de un denario de Adriano vista desde cuatro ángulos distintos:

 
 
 

Imagen 9.1.  Grieta en un denario auténtico de Adriano vista desde cuatro ángulos distintos. Colección GS.

Tal y como podemos apreciar en estas imágenes, la plata, a consecuencia del impacto recibido en la acuñación, ha resultado agrietada. La grieta se presenta como un desgarro, una fisura, y la línea de fractura se prolonga en mayor o menor medida a lo largo de una o ambas caras de la moneda. Este tipo de grietas "en pico de loro", son muy abundantes en los denarios acuñados auténticos, y nunca las hemos observado en acuñaciones modernas. Siempre que las hallemos deberemos someterlas a un minucioso examen, y cada una de sus partes nos proporcionará valiosa información sobre la autenticidad de la moneda que la presente.

Veamos otro ejemplo en este denario auténtico de Caracalla, donde la secuencia muestra otra grieta:

 
 

Imagen 9.2.  Grieta en un denario auténtico de Caracalla. Secuencia desde tres ángulos. Colección GS.

En nuestro examen visual deberemos fijarnos en los bordes de la grieta, apreciar si sus extremos son afilados o por el contrario, romos, ya que una grieta auténtica es fruto de un desgarro en el material y las partes desgarradas deben mostrarse vivas, casi cortantes.

Veamos más ejemplos para mostrar esta característica viveza de las fisuras de las monedas auténticas, y en el aspecto de las paredes que han quedado a ambos lados de la fractura.

Imagen 9.3.  Grieta en un denario auténtico de Macrino. Colección Mononcio.

Imagen 9.4.  Grieta profunda en un denario auténtico de Trajano. Colección GS.

La fractura de la imagen inferior, correspondiente a un denario de Aelio, nos resultará muy útil para comprender mejor lo que decíamos en el párrafo anterior.

Para valorar correctamente una grieta, no solo debemos fijarnos en si sus cantos son más o menos afilados, sino que también hemos de realizar una cuidadosa observación de las paredes que quedan a ambos lados de esa grieta, en su interior, donde la plata deberá mostrar la dureza típica de la plata fracturada. En una moneda fundida, y tal y como veremos más adelante, esa rugosidad es sustituida por una mayor granulosidad y, una vez más, un aspecto más apelmazado. ¡Hay que asomarse siempre a una grieta!

Imagen 9.5.  Fractura en el canto de en un denario auténtico de Aelio. Colección GS.

Imagen 9.6.  Denario auténtico de Cómodo. Colección GS.

Imagen 9.7.  Grieta en un denario auténtico de Caracalla. Colección GS.

Imagen 9.8.  Grieta en un denario auténtico de Adriano. Colección GS.

En ocasiones, podemos observar cómo la grieta se prolonga a lo largo del campo del denario formando una línea fina de fractura; en esos casos podemos asegurar con casi total seguridad que la moneda no es fundida ya que, tanto al sacar el molde de silicona como al rellenar éste con la cera fundida para hacer la copia, el nivel de precisión de esta técnica no es capaz de reproducir esa ligerísima fisura.

Veámoslo en varios ejemplos, empezando por este denario de Cómodo, en el que la rotura se prolonga a lo largo del extremo derecho de la "V", adentrándose varios milímetros en el campo del denario. Una grieta irreproducible si intentásemos clonar esa moneda.

Imagen 9.9.  Grieta de varios milímetros en un denario auténtico de Cómodo. Colección GS.

Imagen 9.10.  Fina grieta en un denario auténtico de Caracalla. Colección GS.

Imagen 9.11.  Pequeña grieta que fractura un extremo en un denario auténtico de Calígula. Colección Privada.

Imagen 9.12.  Pequeña fractura que se adentra varios milímetros en el campo de un denario de Adriano. Colección Citrus.

Imagen 9.13.  Grieta que se adentra varios milímetros en un denario auténtico de Aelio. Colección GS.

Llegados a este punto, se impone la necesidad de preguntarnos cómo distinguir estas grietas auténticas de las grietas de los denarios falsos. La respuesta es, tal y como hemos estado adelantando; buscando bordes redondeados, suavizados, grietas "rellenas" de material, con líneas de fractura apenas señaladas pero sin profundidad, como "dibujadas" en la plata.

Para empezar, vamos a ver tres ejemplos de monedas falsas de calidad que reproducen grietas muy anchas, con lo que lo tienen más fácil. Fijémonos en que, aunque sus bordes pueden ser bastante perfilados, un examen de su interior pondrá de manifiesto que están rellenas de material. No tienen ninguna viveza y si intentamos seguirlas hasta el otro extremo del denario muy posiblemente les falte continuidad.

Imagen 9.14.  Grieta bien reproducida en un denario falso de Nerva. Colección GS.

Imagen 9.15.  Grieta de calidad en un denario falso de Adriano. Colección GS.

Imagen 9.16.  Grieta mal reproducida en una copia de muy alta calidad de un denario de Trajano. Colección GS.

Veamos ahora diversos ejemplos de grietas mal simuladas, que apenas han podido ser reproducidas. En el examen al microscopio binocular de nuestras monedas, es necesario que busquemos este tipo de señales a conciencia a lo largo y ancho de todo el canto ya que con facilidad nos pueden pasar desapercibidas y son un signo clarísimo de fundición.

Imagen 9.17.  Grieta casi desaparecida durante el proceso de fusión en un denario falso fundido de
Tiberio que, sin embargo, resultaba bastante creíble en su apariencia general. Colección GS.

Imagen 9.18.  Grieta en el borde de un denario falso por fundición de Augusto. Colección GS.

Imagen 9.19.  Grieta mal reproducida en el borde de un denario falso de Arsaos. Colección Futenbla.

Imagen 9.20.  Grietas apenas señaladas en un denario falso de alta calidad de Cómodo. Colección GS.

Imagen 9.21.  Grieta que apenas se intuye en un denario falso de Arsaos. Colección Futenbla.

Evidentemente todo lo dicho hasta ahora es válido para distinguir las monedas acuñadas auténticas de las falsificaciones por fundición, pero deja de tener validez ante una copia obtenida por acuñación, ya que las grietas de la moneda falsa serán tan reales como la de la auténtica. Sin embargo, las monedas falsas por acuñación que hemos visto hasta ahora, o no presentan grietas (tal vez muchas son acuñadas con prensa) o si las presentan son realmente muy distintas de las de los denarios acuñados en la antigüedad.

Veamos lo que queremos decir en las siguientes imágenes correspondientes a varios denarios falsos acuñados:

 

 

Imagen 9.22.  Secuencia de varios denarios republicanos falsos por acuñación. Colección Turrinus.

Como podemos observar, los bordes del canto son muy afilados, y las grietas son auténticos desgarros. Es importante familiarizarnos con el aspecto de las fracturas y grietas de estos denarios ya que este tipo de falsificaciones suelen ser muy habituales y presentan siempre una apariencia muy similar a la de estos ejemplos. Un denario auténtico jamás tendría este aspecto.

 

Imagen 9.23.  Tanto la fotografía superior como la inferior, muestran el borde de un denario falso acuñado de Marco Antonio.

Para concluir; debemos incorporar plenamente en nuestro protocolo de estudio para la autentificación de un denario, tanto el examen minucioso con la lupa o el binocular de las posibles grietas que presente la pieza, (profundidad, filo, aspecto de la plata en su interior, prolongaciones de micro- fracturas a lo largo del campo), como la búsqueda sistemática de aquellas señales que nos indiquen grietas parcialmente cubiertas por la plata fundida y por tanto casi desaparecidas o signos de acuñación moderna.

En ningún caso son las grietas un asunto de menor importancia y, en general, un denario con pequeñas y delicadas grietas nos ofrecerá muchas más garantías de autenticidad que otro que no las tenga.

 

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