¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 2
HALLAZGO DE EJEMPLARES DEL MISMO CUÑO
 

Un factor que debemos tener muy en cuenta para la autentificación de un denario, es el posible hallazgo de monedas del mismo cuño que la nuestra.

Dado que resulta evidente que los cuños utilizados para la fabricación de monedas no eran utilizados una única vez, sino que tenían una duración tal que les permitía acuñar varios miles de piezas antes de romperse o deteriorarse, resulta lógico pensar que es probable que otras monedas que se encuentran en el mercado compartan cuño con la que nosotros poseemos.

Llegados a este punto, no está de más recordar que la acuñación solía llevarse a cabo situando uno de los dos cuños, casi siempre el de anverso, como cuño fijo situado sobre la superficie de trabajo y el otro cuño, normalmente el de reverso, era móvil y sujetado por el acuñador en el momento en el que el "malleator" descargaba el golpe de martillo. Este hecho, que un cuño fuese móvil y otro fijo, unido a que la durabilidad de ambos cuños era distinta, nos puede dar una idea de que será más probable encontrar monedas en las que coincida solo uno de los cuños, a otras en las que sean los dos cuños los coincidentes. Además, será más frecuente que ese cuño coincidente sea el de anverso, dado que durante el proceso de acuñación era el cuño de reverso el que recibía el golpe del martillo, sufría mucho más desgaste y por lo tanto debía ser sustituido con mayor frecuencia.

Reparemos también en que el hecho de que una moneda presente el mismo cuño que la nuestra no significa en absoluto que sea idéntica. De hecho, deberá ser completamente distinta en cuanto a sus características propias tales como tamaño del flan, forma, centrado, grietas, rozaduras o posibles depósitos o concreciones. Lo que realmente implica que hayan sido acuñadas con un cuño idéntico es que el motivo (retratos, figuras, letras o grafilas) será exactamente igual en ambas, y deberemos compararlas para estar seguros de su exacta coincidencia.

No nos ofrece garantías de autenticidad inmediata, ya que el cuño original bien podría ser falso; tampoco nos asegura en el acto que nuestra moneda no sea un clon obtenido por micro-fusión a partir de una tercera pieza que comparta cuño, pero nos proporciona una pista muy importante a la que seguir el rastro: si conseguimos información acerca de la pieza que comparte cuño con la nuestra y su pedigrí nos parece fiable, podremos concluir que nuestra moneda proviene de un cuño auténtico, y llegados a este punto solo será necesario descartar que nuestra moneda sea fundida para poder garantizar de inmediato que es legítima.

Con la búsqueda de ejemplares del mismo cuño, que se ha de llevar a cabo siempre y de modo sistemático en todas nuestras piezas, obtendremos un sumatorio de pedigrís, ya que cada ejemplar que localicemos sumará sus garantías a los ya encontrados.

Dado que este punto puede resultar de difícil comprensión, ilustremos lo que estamos diciendo con el denario de Vespasiano usado en el ejemplo anterior (fotografía superior) y comparémoslo con otros dos denarios de idénticos cuños de anverso (imagen media e inferior):

Imagen 2.1. Comparación del denario del ejemplo del capítulo anterior, con otro puesto a la venta por Numismática Grothojann y que procede de Ex Heritage Auction Galleries NY, Auction 3012, #24666 y con otro subastado por Lanz en su subasta 151, lote 702. Los tres con cuño de anverso coincidente. Fotografía intermedia cortesía de D.F. Grothojann. Fotografía inferior cortesía Numismatik Lanz.

Tal y como podemos apreciar en las imágenes, los anversos de los tres denarios son idénticos, no en cuanto a la forma del cospel, que es distinta, ni en cuanto a otros detalles de la moneda, pero sin embargo una comparación minuciosa del retrato y de las letras nos hará comprobar que han sido fabricadas con el mismo cuño. Para ello, deberemos coger un poco de práctica comparando cuños, y una buena forma de conseguirlo es fijarnos especialmente en la forma y posición relativa de cada letra respecto a los retratos.

Recordemos ahora el pedigrí de nuestra moneda:

  • Subastada en Numismatica Ars Classica en 2002.
  • Perteneciente a la colección de Aloysius Lynn.
  • Subastada en la Manhattan Sale I en 2010.

Veamos ahora el pedigrí de la moneda central del mismo cuño:

  • Subastado en Heritage Auction Galleries, Nueva York, subasta 3012.
  • Vendido en D.F. Grothojann.

Y el de la tercera:

  • Subastado por Lanz en la subasta 151.

Por lo tanto, en el caso de que la moneda procediera de un cuño falso, significaría que es tan soberbia que ha sido capaz de engañar a los mejores coleccionistas y numismáticos del mundo, ya que esos tres pedigrís deben sumarse.

Por si esto fuera poco, el hecho de que la coincidencia de cuño se limite únicamente a uno de ellos, sea este el de anverso o el de reverso, limita muchísimo la posibilidad de que la moneda que estamos autentificando sea fundida ya que normalmente los falsificadores no suelen tener la originalidad de clonar el anverso de una pieza… y el reverso de otra.

Estos otros ejemplos de Lucio Vero y Maximino, servirán para ilustrar con claridad la coincidencia de cuños de anverso, mientras los reversos son diferentes.

Imagen 2.2. Cuños de anverso coincidentes. La imagen superior corresponde a un denario subastado en la Manhattan Sale I y procedente de la colección de Aloyssius Lynn. Cortesía Freeman & Sear. La inferior procede de Numismatica Ars Classica. Colección GS.

Fijémonos bien en el retrato, en cada una de las letras de su leyenda y en su posición relativa al busto del emperador, y veremos que los anversos son claramente coincidentes, y que no ocurre lo mismo con los reversos.

Nuevos anversos coincidentes; esta vez en dos buenos denarios de Maximino:

Imagen 2.3. La imagen superior corresponde a un denario de Maximino procedente de Lodge Antiquities. Colección GS. La inferior a un denario con cuño de anverso coincidente vendido en VCoins.

Veamos ahora un ejemplo de dos monedas raras de Adriano que fueron subastadas juntas por CNG , y en las que coinciden tanto los cuños de anverso como de reverso.

Imagen 2.4. Coincidencia de anverso y reverso en dos monedas vendidas simultáneamente en la subasta electrónica 220 de CNG. Fotografía superior Colección GS e inferior cortesía CNG.

Tengámoslo presente; la búsqueda de cuños coincidentes debe llevarse a cabo siempre, incluso cuando hojeemos catálogos antiguos o libros de reconocido prestigio, en todo momento hemos de estar atentos, pues en cualquier momento podemos hallar alguna coincidencia en los cuños. Si uno presta la debida atención, el hallazgo se produce con una cierta frecuencia, y puede resultar muy gratificante; valga de ejemplo la coincidencia de dos de nuestros denarios con los ilustrados en el volumen II del "Roman Coins and Their Values" de David R. Sear y que mostramos a continuación:

Imagen 2.5. Fotografía inferior correspondiente al denario de Geta número 7201 ilustrado en el libro de David R. Sear "Roman Coins and their values. Vol II" cuyo cuño tanto de anverso como de reverso es coincidente con uno de nuestros denarios. Fotografía superior. Colección GS. Imagen inferior reproducida del libro con autorización y por cortesía de David R. Sear y de la editorial Spink & Son.

Imagen 2.6. Fotografía inferior correspondiente al denario de Septimio Severo número 6341 ilustrado en el libro de David R. Sear "Roman Coins and their values.Vol II" cuyo cuño de reverso es coincidente con uno de nuestros denarios. Fotografía superior. Colección GS. Imagen inferior reproducida del libro con autorización y por cortesía de David R. Sear y de la editorial Spink & Son.

Como conclusión a este capítulo podemos afirmar que pocos cosas van a aportar tantas pruebas sobre la autenticidad de la moneda que estamos examinando, como el haber hallado alguna coincidencia total o parcial de sus cuños con los de otras monedas. Conservemos catálogos de subastas antiguas, apoyémonos en los libros que hay editados y guardemos en nuestro ordenador nuestras propias bases de datos o los enlaces a las que están a nuestra disposición, y de las que ya hemos hablado en el capítulo anterior; cuantas más monedas podamos comparar con la nuestra, más fácil será dar con estas coincidencias que suponen, por sí solas, una de las máximas garantías que podremos encontrar sobre la autenticidad de las piezas de nuestra colección.

 

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