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Representaciones de Hispania en la Numismática

Los
antecedentes
La leyenda HISPANORVM está presente
por vez primera en los bronces de la primera mitad del siglo II a.C., acuñados en la ciudad griega de
Morgantina
(Sicilia), por los mercenarios hispanos que recibieron de los romanos (durante la
II Guerra Púnica) el gobierno de esta ciudad. Esos mercenarios que desde
Sicilia querían reconocer su origen hispano no tuvieron su
equivalente en la península, las abundantes amonedaciones de los pueblos
prerromanos tuvieron un carácter marcadamente local, por lo que en ningún caso
aparece referencia alguna a Hispania en las monedas que precisamente solemos
denominar hispánicas.
El
principio
Los romanos eligieron la palabra Hispania, que etimológicamente
significa "tierra de conejos" y que deriva de una voz cartaginesa alusiva a la
abundancia de estos en la antigüedad, para denominar a todo el rico territorio
situado al sur de los Pirineos.
La primera representación de Hispania apareció durante la
República Romana en forma de cabeza de mujer, en el anverso de un
denario con
la leyenda HISPAN acuñado en Roma por la
familia Postumia
(81 a.C.). El monetario hace referencia a su antecesor L. Postumius Albinus,
pretor en el año 180 a.C., que fue enviado a Hispania como gobernador,
destacándose por sus victorias sobre los pueblos lusitanos y vacceos.
La imagen de una mujer velada y con expresión triste, junto con la
leyenda HISPAN(ia) fue la forma de conmemorar dichas victorias y nos muestran
que Roma ya empezaba a ver a Hispania como una unidad a pesar de que administrativamente estaba dividida en dos provincias (Citerior y Ulterior). Contrariamente a la independencia sin unidad de los pueblos prerromanos de
Iberia, la Hispania romana se caracteriza por la unidad sin independencia, Roma
hizo de la península una parte de su Imperio, dominando -no sin grandes dificultades-
a una gran
diversidad de pueblos.
En el transcurso de las guerras civiles de Pompeyo Magno con Julio César (46-45 a.C.),
su hijo Cn. Pompeyo acuñó
desde la Bética
(muy posiblemente en la ceca de Corduba) un denario que muestra a Hispania en el reverso como una mujer de
cuerpo entero y de pie, presentando una palma al hijo de Pompeyo Magno, si bien algunos autores como A. Burgos creen que se trata de la
representación de la provincia Bética. Sin embargo las dos lanzas y el escudo
redondo (caetra) hacen pensar más bien en Hispania.
Existen otros denarios de Cn. Pompeyo con figuras femeninas
que se interpretan como la propia ciudad de Corduba o las provincias Baetica y
Tarraconensis. Se trata de tres tipos de acuñaciones hispánicas (Corduba,
46-45 a.C.) emitidas por M. Minatio Sabino como pro quaestor, que siempre
llevan en el anverso el busto de Pompeyo el Grande.
Otras acuñaciones romanas republicanas relacionadas de alguna forma con Hispania
fueron:
- Diversos tipos de
denarios de la gens
Annia (82-81
a.C.) con la leyenda HIS alusiva a Hispania, pero sin representación
alegórica alguna, simplemente hacían mención al título obtenido por un
antepasado en las luchas contra Sertorio.
- Distintos denarios de la familia
Coelia (51 a.C.) con la leyenda HIS
inscrita en un estandarte y el
jabalí símbolo
de la ciudad de Clunia (Hispania Tarraconense) para conmemorar las victorias de
Caius Coelius, gobernador de la Citerior.
- Denario de la gens
Fundania
(101 a.C.) posiblemente alusivo a la "victoria" sobre la heroica Numancia.
- Denario de la gens
Fabia (127
a.C.) seguramente conmemorativo de las victorias sobre los lusitanos y su
caudillo Viriato.
El
apogeo
Las monedas del Alto
Imperio superaron
ampliamente la iconografía republicana y crearon nuevas
representaciones alegóricas para Hispania. Es interesante observar que a pesar de estar
entonces la península dividida
administrativamente en tres provincias (Tarraconesis, Lusitania y Baetica)
las monedas propias de las Guerras Civiles, así como las acuñadas a nombre de Galba, Vitelio y Vespasiano
(todas ellas en el periodo 68-69 d.C.),
muestran a Hispania como un todo y fueron emitidas no sólo desde Tarraco, sino
también desde Roma y alguna otra ceca de la Galia.
Incitado por C. Julio Vindex (gobernador rebelde de la Galia Lugdunense), Servius
Sulpicius
Galba que gobernaba la importante provincia Tarraconense de Hispania,
se sublevó en abril del año 68 d.C. contra Nerón y fue aclamado
como emperador por sus tropas. Este hecho marcó el final de la
dinastía "Julio-Claudia" que había gobernado casi un siglo y fue el precedente
de toda una serie de gobernantes que después, alcanzarían el poder directamente
proclamados por el ejército en las diversas provincias del vasto Imperio Romano.
Con Galba aparece por primera vez la leyenda HISPANIA completa y se crean dos tipos, uno con un busto de mujer joven y
otro con una figura femenina de cuerpo entero; aparecen ambas tocadas con corona de
laurel y ataviadas con estola o túnica, siendo sus atributos las espigas -como símbolo
de la fertilidad del país- y dos tipos de armas indígenas, las jabalinas cortas y
el escudo redondo o caetra.
Las series de denarios emitidos por Galba en Tarraco (abr.-jun. 68
d.C.), nos muestran el emperador a caballo hacia derecha o izquierda o bien su
busto en el anverso y la leyenda HISPANIA con su busto en los reversos, esta vez
es más juvenil, sin el triste
semblante de la derrotada Hispania republicana y teniendo como atributos los citados
(espigas, jabalinas y caetra).
Su correspondiente áureo posiblemente fuera acuñado también en Tarraco (abr.-dic. 68 d.C.).
Especial mención merece la moneda que representa por vez primera a
Hispania de cuerpo entero, se trata de un excepcional áureo acuñado muy
posiblemente en Tarraco (en tiempos
de Galba, abr.-jun. 68 d.C.), en cuyo anverso aparece el busto divinizado (con corona radiada) del
emperador Augusto y en el reverso la alegoría de Hispania, estante, portando espigas de
trigo en su mano derecha y dos jabalinas y caetra en la derecha; todo ello bajo
la leyenda HISPANIA.
Existe una interesante emisión de denarios con Galba en el anverso (Narbo?,
may.-jul. 68 d.C.), que muestra las alegorías de Hispania y la Galia estantes,
estrechándose la mano y con la leyenda HISPANIA GALIA; Hispania está
representada por una mujer con vestimenta militar, situada a la derecha, portando
escudo y
parazonium, mientras que Galia es una mujer con largo cabello que lleva
un cetro.
Durante las guerras civiles se acuñan denarios sin indicación del
gobernante emisor, destacando uno, acuñado posiblemente en África, con
la leyenda HISPANIA S C sobre un busto femenino y dos lanzas en el anverso, y la leyenda SPQR alrededor de un escudo
atravesado por dos lanzas, en el reverso. Se ha descrito un anverso similar pero
sin las letras S C, con Marte en el reverso la leyenda MARS VLTORI,
pero es una moneda dudosa ya que figura como forrada en Cohen 375 y con una
interrogación en A. Burgos 1879.
Con Galba ya en Roma, esta ciudad emitió a su nombre (oct.-dic. 68 d.C.) otras monedas en las que aparece Hispania de cuerpo entero
y manteniendo los anteriores atributos (espigas de trigo, jabalinas y caetra). Existen algunas variantes con diferente colocación de
la leyenda HISPANIA o el busto, pero refiriéndonos a Hispania hay dos tipos de denarios
y áureos muy parecidos, unos con jabalinas transversales y otros en el que están verticales
(estos últimos posiblemente acuñados anteriormente en Tarraco)
El emperador quiso sin duda recordar a Clunia (la ciudad de Hispania
Tarraconense que le había dado cobijo en los primeros momentos de la rebelión y
que muerto Nerón, le había proclamado emperador), acuñando un impresionante sestercio
en Roma con la leyenda HISPANIA CLVNIA SVL(picia) S C. en su reverso, que
muestra a Galba sentado en silla curul, sosteniendo parazonio y
recibiendo
Palladium a manos de la representación de la diosa de la ciudad que
porta cornucopia.
A principio del fatídico año 69 d. C., año conocido como "el
de los cuatro emperadores", año en el que sucedió el asesinato de Galba en el Foro,
el suicidio de Otón, la espectacular muerte de Vitelio y el ascenso al poder de
Vespasiano, Tarraco (ene.-jul. 69) también acuñó un áureo a nombre de
Vitelio con la
leyenda CONSENSVS HISPANIARVM, interesante moneda que demuestra que al
menos inicialmente, Vitelio apoyaba la revuelta de Galba.
La alegoría de Hispania estante, con sus atributos habituales y la leyenda HISPANIA
aparece de nuevo en el reverso de un escasísimo áureo a nombre de
Vespasiano
acuñado tal vez en Roma o en Tarraco (69-70 d.C.).
Estas acuñaciones de las Guerras Civiles desde Tarraco, cierran definitivamente la larga historia de
las cecas hispanas,
la escasa serie del usurpador Máximo (409-411 d.C.) desde Barcino constituye la
única excepción y hasta la llegada de los visigodos, Hispania no volvería a
emitir moneda.
El gran emperador de origen hispano
Adriano no sólo consiguió la máxima
expansión del Imperio Romano, sino que se ocupó de visitarlo con frecuentes y largos
viajes. La acuñaciones conmemorativas de estos viajes comprenden multitud de
Provincias y distintas denominaciones. Se conocen áureos, denarios, ases, dupondios y
sestercios, dedicados a Aegyptos, Italia, Dacia, Gallia, Mauretania, Africa,
Alexandria, Asia, Germania, Cilicia, Iudaea, Phyrgia, Cappadocia, Raetia, Syria,
Achiae, Arabia, Britannia y desde luego, no podía faltar HISPANIA.
La alegoría de Hispania más famosa nace entonces desde Roma (todas las cecas
hispanas se encontraban cerradas por aquel tiempo), se trata de una figura
femenina con larga túnica, tocada con corona de laurel u olivo (?), reclinada hacia la izquierda, con su
brazo izquierdo sobre unas rocas (RIC no especifica a que montes pertenecen
dichas rocas) que bien la podrían representar los Pirineos (o el
Peñón de Ifach, según J. R. Cayón, quien sigue sin duda las indicaciones de H. Cohen,
el cual indica "Roca de Calpe") y sosteniendo una rama de olivo en su mano derecha.
A los pies de la matrona aparece un conejo, el emblemático animal que había
dado nombre a las tierras de nuestra península Ibérica.
Prácticamente todas las denominaciones se cubren, desde áureos a
sestercios, pasando por denarios, ases y dupondios. Existen dos tipos
de reversos: la leyenda de HISPANIA
con la matrona reclinada ya citada y la leyenda RESTITVTORI HISPANIAE
acompañada de la figura del emperador dando la mano (ofreciendo su ayuda) a una
figura femenina arrodillada que representa a Hispania; los atributos de la rama de olivo
y el conejo son invariables en ambos casos. Además, los viajes de Adriano propiciaron
otra simbólica acuñación, en el áureo adjunto vemos a Minerva apareciendo junto a un olivo y un conejo,
símbolos ambos sin duda de la Hispania Baetica.
Las escasas series en plata y bronce con la leyenda ADVENTI AVG HISPANIAE /
SC, presentan la figura de Hispania estante, frente al emperador, portando
pátera y rama de olivo y con un pequeño altar iluminado entre ambos. Por último, el gran emperador Adriano acuñó monedas de bronce con las leyendas
EXERC HISPANICVS SC y EXERC HISPAN SC que no muestran la
alegoría de Hispania, sino el emperador a caballo (HISPANICVS) o sobre un
estrado (HISPAN), estando en ambos casos arengando a unos soldados que
portan estandartes militares.
Pocos años después,
Antonino Pío
emitió también una serie conmemorativa de las Provincias, con motivo de la
reducción a la mitad del impuesto especial
denominado aurum coronarium y desde luego, no se olvidó de la alegoría de Hispania. Un sestercio de
oricalco acuñado en Roma (139 d.C.) con la leyenda HISPANIA COS II S.C., muestra
en su reverso a Hispania estante, con corona mural, portando corona de laurel y
rama de olivo y con el característico conejo a su pies.
Un siglo más tarde, en el verano de 269 d.C. el usurpador Ulpio Cornelio Leliano (que se había rebelado
en Maguncia contra Póstumo)
aludió a su origen hispano en un escasísimo áureo con la leyenda TEMPORVM FELICITAS en el que se revive la emblemática
imagen de Hispania creada por Adriano, destacando claramente el conejo situado
debajo del brazo, en lugar de estar en los pies. Podemos decir que Laelianus acertó, de todas las
representaciones alegóricas de Hispania, sería
precisamente la figura reclinada de Adriano la más representada y la única que
se consolidara en el tiempo, llegando -como veremos- hasta nuestros días.
Hispania continuó bajo la dominación romana durante todo el
Bajo Imperio pero la
amonedación de esa época ya no hizo referencia alguna a Hispania, ni siquiera el
emperador Teodosio el Grande o el usurpador Máximo (que ambos eran de origen hispano)
aludieron a su tierra en sus monedas.
La iconografía de la época no lo permitía,
Roma y Constantinopla acapararon todo el protagonismo, los continuos cambios en la división administrativa del Imperio habían dejado
atrás a las antiguas Provincias y sus alegorías ya no se volverían a referenciar
numismáticamente hasta muchos, muchos siglos después.
Suevos, alanos, vándalos y visigodos, que en el siglo V, acabaron con la
dominación romana de la península; dos breves incursiones del Imperio Bizantino
durante el siglo VI en el sur peninsular; la larga presencia de los musulmanes,
almorávides, almohades y benimerines, superada por la no menos larga reconquista
de los reinos cristianos; todo ello configuró más de mil años de acuñaciones
durante los cuales, con un territorio desmembrado en diversos reinos,
la alegoría de Hispania o las leyendas alusivas a ella, desaparecieron
totalmente del numerario.
Los reyes Católicos unificaron los Reinos peninsulares pero cada unos
de ellos siguió acuñando su propia moneda, sería el descubrimiento de América en 1492,
el que
alteraría notablemente el equilibrio de los metales preciosos en el viejo mundo
y propiciaría algunos importantes cambios numismáticos.
Se crearon las nuevas cecas de México, Santo Domingo, Lima, etc. y las largas
leyendas del tipo Ferdinandus et Elisabet Rex et Regina Castelle, Legionis,
Aragonis, Sicilie et Granate (o lo que cupiera en las monedas), dieron paso
a principios del siglo XVI (con Juana y Carlos) a los tipos:
HISPANIARVM et Sicilie Rex, HISPANIARVM et Indiarvm Rex, HISPAN Rex, HISP Rex,
etc. Estas leyendas se utilizaron a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII con
la iconografía típica de la época y sin representación alegórica de Hispania
alguna.
A principios del siglo XIX el final de las acuñaciones en latín
desbancaría la leyenda HISPANIARVM sustituyéndola por "de España" o "de
las Españas", sin embargo a mediados de ese siglo, la creación de una nueva
unidad monetaria, la peseta, traería
consigo de nuevo la imagen de la matrona que inmortalizó Adriano y además, colocada en un lugar
destacado, nada menos que en el anverso de la nueva moneda.
Exactamente 1.600 años después de la última aparición de Hispania en la rara emisión del
usurpador Laelianus, el Gobierno Provisional que en 1869 puso fin al
reinado de Isabel II, diseñó en plata la primera moneda de una peseta y rescató por fin la olvidada imagen de Hispania con
la rama de olivo. Esta alegoría es exactamente igual que la que representó Adriano,
con las únicas salvedades de que en vez de la corona de laurel, prefirieron la
corona mural y
además, añadieron una rocas a la izquierda representando al Peñón de Gibraltar.
Curiosamente, Hispania estaba en el anverso de un nuevo tipo de monedas
oficiales y ni siquiera llevaba grabado el nombre de
España...¡debieron pensar que bastaba con la mujer reclinada de tiempos de Adriano, el gran emperador
de origen hispano!. Para evitar confusiones pronto (1870) añadieron la leyenda
ESPAÑA,
pero la antigua alegoría permaneció en su sitio.
En este periodo de transición, se acuñaron diversas monedas con
distintos valores faciales en las que figuraba Hispania reclinada sobre una
roca o sentada con un león. Entre ellas, destaca una preciosa moneda de oro de 1870 (que sólo quedó
en proyecto) con valor de 100 Ptas.
mostrando en el reverso a Hispania en pie, esta vez sin la corona mural.
La Segunda República emitió en el año 1933 una moneda de plata con
valor de 1 Pta., en la que también figura una mujer con rama de olivo, pero
esta vez sentada. Aunque realmente es la alegoría de la República,
algunos autores la interpretan como una variante de la antigua Hispania,
desde luego... ¿quién podría ser sino la vieja Hispania? siempre presente en
periodos turbulentos. Los billetes no fueron ajenos, en 1935 se representa una
bella mujer con corona mural en los de 10 Ptas.
Durante esta época, en plena Guerra
Civil española, posiblemente la moneda más famosa fuera la popular "rubia", que con
un valor facial de 1 peseta y acuñada en latón, representa un busto femenino y
además, la leyenda REPVBLICA está escrita
con la típica letra "u" mayúscula del latín... ¿Alegorías republicanas o simples variantes de la
antigua Hispania?.
Las últimas acuñaciones de la peseta, que han tenido lugar durante el año
2001 bajo el reinado de Juan Carlos I, muestran de nuevo la típica figura femenina reclinada en dos monedas de curso legal: la popularmente
conocida como 20 duros y
una moneda de
plata con valor facial de 2.000
Ptas. Todo un detalle por parte de la Fábrica Nacional de la Moneda y
Timbre, que finalizó las emisiones
de las pesetas tal y como habían comenzado !con Hispania!
Sin embargo la F.N.M.T y el euro (sustituto a partir del 1 de enero de 2002 de la peseta y de
otras muchas monedas europeas) han sido sido ajenos a nuestra alegoría. Tan
solo existe alguna
temprana acuñación conmemorativa del acuerdo monetario europeo (1996), como
esta simple medalla de plata que con un valor simbólico de
30 euros, presenta la habitual figura de Hispania
en su reverso.
Teniendo en cuenta la variedad y belleza de los símbolos elegidos en otros
países (las series de Grecia e Italia son paradigmáticas) bien puede tener cabida en
las futuras emisiones del euro español, nuestra ancestral imagen de
Hispania.
Si descontamos los apacibles periodos de Adriano y Antonino, la inmortal
figura de esta matrona ha estado representada en demasiados periodos de
inestabilidad política, creo que bien merecería figurar ahora en los flamantes euros.
Tal vez algún día... ¡esperemos!
Notas
- Imágenes obtenidas de
www.coinarchives.com
: bronce Morgantina, denarios Cn. Pompeyo (Corduba, Bética y Tarraconense), denario Coelia (estandarte), denario Coelia (jabalí), denario Galba (a caballo), áureo
Galba (Hispania), áureo Galba (a caballo), denario Galba (jabalina transversal), denario Galba (jabalina
vertical), áureo Vitelio, áureo de Adriano (Hispania), sestercio de Adriano, dupondio de
Adriano, as de Adriano y dos denarios de Adriano (Restitutori).
- Imágenes obtenidas de
www.wildwinds.com :
denario Postumia, Cn. Pompeyo (Hispania) y un denario de Adriano (Hispania).
- Imagen obtenida de
www.eBay.com :
áureo de Adriano (Minerva).
- Dibujos reproducidos del "Catálogo General de la Moneda Hispánica", F.
Álvarez Burgos: áureo Augusto (Guerras Civiles), denario Galba (Galia e
Hispania) y áureo de Vespasiano.
- Dibujo reproducido de la "Description Historique des monnaies frappées sous l'Empire Romain", H. Cohen (
www.inumis.com
): sestercio Galba (Clunia).
- Dibujos reproducidos del "Dictionary of Roman Coins", Seth W. Stevenson:
sestercio Galba (reverso pequeño) y sestercio Antonino Pío.
Bibliografía
- "Catálogo General de la Moneda Hispánica"
de F. Álvarez Burgos, Vico S.A., Madrid 1982. pp. 229-237
- "Dictionary of Roman Coins Republican and
Imperial" de Seth W. Stevenson, Seaby Ltd., London 1964. pp. 463-464
- "Roman coins and their values" de David R.
Sear ( Vol. I y II), Spink & Son Ltd., London 2000-2002
- "Compendio de las monedas del Imperio Romano" de Juan R.
Cayón ( Vol. I y II ), Cayón S.A., Madrid 1995
Madrid (España), 15 de julio de 2005
mapila 
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