¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 13
PÁTINAS
 

En numismática solemos hablar de pátinas para referirnos al grado de coloración o tono que, con el tiempo, adquieren las monedas antiguas.

La adquisición de esa pátina por parte de las monedas depende tanto del tiempo que ha transcurrido desde su acuñación, como de las condiciones ambientales a las que se han visto sometidas. Para nuestro propósito, que no es otro que la autentificación de un denario, su interés es relativo, pero debe ser tenido en cuenta ya que si bien cualquier moneda falsa con unos pocos años de antigüedad puede adquirirlas, determinadas pátinas resultan muy difíciles de ver en falsificaciones.

Las tonos de las monedas auténticas pueden ser muy variables, sin embargo los más frecuentes en los denarios son los oscuros (por el típico oscurecimiento de la plata), los iridiscentes, y más raramente los marrones.

En nuestra experiencia, cualquier tono o pátina que aparezca en una moneda que estemos autentificando, debe ser vista como un signo de autenticidad, muy relativo es cierto, pero aun así debe contemplarse como positivo, ya que como mínimo nos sitúa la posible falsificación con unos años de antigüedad, y nos descarta muchas copias recientes que no hayan tenido tiempo de envejecer.

La pátina más común es oscura y gris uniforme, y como decíamos, también es la menos fiable. Veámosla en los siguientes ejemplos, donde la lucen dos monedas auténticas de Octavio y Tito, pero también en una tercera falsa de Caracalla.

Imagen 13.1.  Denario auténtico de Octavio con pátina oscura de colección antigua. Colección GS.

Imagen 13.2.  Denario auténtico de Tito con pátina oscura. Colección GS.

Imagen 13.3.  Denario falso fundido de Caracalla, con pátina oscura de monetario. Colección GS.

Como hemos podido comprobar, el denario falso también presenta una bella tonalidad fruto de sus muchos años en diversas colecciones, y es que muchas monedas falsas reposan desde hace años en las bandejas de confiados coleccionistas, mientras van adquiriendo bellas pátinas. En la imagen inferior podemos ver el aspecto que presentan esas tonalidades al ser observadas con una lupa o al microscopio binocular:

Imagen 13.4.  Aspecto de un denario auténtico con pátina oscura bajo el microscopio. Colección GS.

Otro tipo de pátina que adquieren determinados denarios es la irisada; suele predominar un bello color azulado y en algunas zonas se aprecian esos tonos de varios colores que recuerdan al arco iris.

Imagen 13.5.  Denario auténtico de Trajano con una bellísima pátina azulada.
Fotografía cortesía de Roma Numismatics Ltd.

Imagen 13.6.  Denario republicano anónimo con pátina oscura y reflejos iridiscentes.
Fotografía cortesía de denarios.org

Imagen 13.7.  La imagen de la izquierda corresponde al anverso de un denario auténtico de Gens Cecilia. Fotografía cortesía Rosae. La imagen de la derecha muestra el reverso de un denario auténtico de Augusto. Fotografía cortesía Numisma. Ambas piezas lucen una bella pátina azul con reflejos irisados.

Su aspecto al microscopio o bajo la lupa es un espectáculo digno de ser observado, ya que esas tonalidades de varios colores son realmente muy atractivas. A pesar de que al ser fotografiadas pierden gran parte de su belleza, podemos ver dos ejemplos en las siguientes imágenes.

Imagen 13.8.  Las dos fotografías muestran sendos detalles de pátinas irisadas en dos denarios imperiales. Colección GS.

Este tipo de pátinas jamás lo hemos podido observar en ninguna de las monedas falsas que hemos estudiado hasta ahora, sin embargo no estamos seguros de que sea imposible hallarlo en una moneda falsa siempre que esta haya pasado por determinadas condiciones ambientales, y una vez hayan transcurrido bastantes años desde su fabricación. No obstante, podemos asegurar que el hallazgo de este tipo de pátina en la moneda que estamos autentificando, supone sin duda un punto a su favor.

Otro tipo de pátina o tono que hemos podido encontrar en las monedas de plata, aunque mucho menos frecuente, es el marrón. Mostramos dos ejemplos de estas curiosas tonalidades, uno parcial en un denario ibérico y otro que cubre por completo un denario de Máximo hasta hacerle parecer una moneda de bronce.

Imagen 13.9.  Denario auténtico de Sekobirikes con una curiosa pátina marrón sobre el caballo.
Fotografía cortesía de Terkakom.

Imagen 13.10.  Denario auténtico de Máximo con una bella y singular pátina marrón.
Fotografía cortesía de Numismática Soler i Llach.

Llegados a este punto es conveniente hacer hincapié en que normalmente las monedas falsas no presentan ningún tipo de pátina. Los falsificadores, sabedores de que es mucho más creíble una moneda con un bonito tono, intentarán en muchas ocasiones imitar esas pátinas mediante diversos procedimientos, entre ellos la inmersión en agentes químicos tales como la lejía.

Veamos a continuación varios ejemplos de pátinas falsas:

Imagen 13.11.  Dos fotografías de una pátina falsa sobre un denario falso de Geta, posiblemente conseguida mediante la adición de un agente químico. Colección Mapila.

Pátinas falsas conseguidas con algún tipo de pintura o agente corrosivo sobre un denario falso de Augusto y sobre un denario falso de Tiberio.

Imagen 13.12.  Pátina falsa sobre un denario falso de Augusto. Colección Mapila.

Imagen 13.13.  Pátina falsa sobre un denario falso de Tiberio. Colección Siredv.

Tal y como podemos ver, las pátinas falsas no resisten un examen microscópico y se delatan con facilidad sobre la superficie de un denario; por lo tanto, y como conclusión de este capítulo, podemos afirmar que únicamente resultan peligrosas las pátinas auténticas que se han creado sobre monedas falsas.

Por ahora no es muy frecuente encontrarse con este tipo de piezas, pero hemos de reconocer que en este punto el tiempo juega a favor de los falsificadores, que ven como día a día las falsificaciones introducidas ya en el circuito numismático mejoran su aspecto.

 

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