¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 7
COHERENCIA DE LOS DESGASTES
 

Las monedas antiguas frecuentemente han pasado por muchas vicisitudes antes de llegar a nuestras manos y esto ha hecho mella en su aspecto exterior. Salvo aquellas monedas que fueron atesoradas desde el momento de su acuñación y han llegado intactas a nuestros días, lo habitual es que una moneda haya sufrido rozaduras, golpes y desgastes al ser usada como medio de pago en la vida diaria, y todo ello ha debido de dejar marcas que nosotros podemos observar.

Por un lado, el desgaste sufrido por una moneda debe ser coherente, es decir, que las agresiones o rozaduras que haya recibido la moneda a lo largo de su historia le hayan afectado de forma similar. Por ejemplo; no tendría sentido que una parte de la grafila de una moneda se conservase intacta mientras la otra estuviese repleta de rozaduras.

En general, y como parte del protocolo de estudio de nuestra moneda, deberemos tener en cuenta los siguientes parámetros:

  • La coherencia entre el desgaste del anverso y el desgaste del reverso.
  • La coherencia entre los distintos puntos del relieve de la moneda.
  • La posible presencia de manipulaciones.

Desgraciadamente, en estos aspectos que ciertamente nos pueden ser útiles para la autentificación de una moneda, hemos de ser muy cautos, ya que en determinadas circunstancias es posible una cierta discrepancia en los desgastes en monedas perfectamente legítimas. Valga de ejemplo el siguiente denario auténtico de Calígula:

Imagen 7.1.  Denario auténtico de Calígula. Colección Privada.

Tal y como podemos apreciar en las imágenes superiores, la coherencia entre los desgastes del anverso y del reverso son muy similares, pero el anverso presenta un desgaste muy pronunciado en la zona comprendida entre las 3 y las 6, en este caso muy posiblemente debido a una raspadura sobre el nombre hecha a conciencia tras la muerte del odiado emperador.

Este tipo de desgastes anómalos son relativamente frecuentes dado que las monedas han sufrido agresiones de todo tipo. Valgan de ejemplo estas extrañas raspaduras en un denario auténtico de Domiciano, para las que no hay una explicación razonable.

Imagen 7.2.  Raspaduras en un denario auténtico de Domiciano. Colección Tito Labieno.

Teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, procuraremos ceñirnos en nuestro examen a los tres puntos que comentábamos al principio, y para empezar nos fijaremos en el primero:

Coherencia entre el desgaste del anverso y el desgaste del reverso.

Lo normal, lo más frecuente, es que las dos caras de la moneda hayan estado sometidas a un similar proceso de conservación y su desgaste sea similar, sin embargo, en ciertas ocasiones una de las dos caras de la moneda puede conservarse bien y la otra mal, como en el caso de este rarísimo denario de Clodio Macer, perfectamente auténtico, pero cuyo anverso ha sido sometido a un medio mucho más agresivo que su reverso, lo que se ha traducido en una mayor corrosión de uno respecto al otro.

Imagen 7.3.  Denario de Clodio Macer con diferente desgaste en anverso que en reverso.
Fotografía cortesía de CNG.

Pero aun sabiendo que estas circunstancias pueden darse y que la falta de coherencia en los desgastes no suele ser concluyente para condenar una moneda, sí que es bueno que tengamos presente que lo más frecuente es que tanto el anverso como el reverso presenten niveles similares de desgaste.

Un hecho a tener en cuenta y ante el que debemos estar sobre aviso, es que las copias obtenidas mediante micro- fusión, a consecuencia del método de fabricación, suelen presentar una de las dos caras de mayor calidad que la otra, con mayor probabilidad de presentar burbujas y con una menor reproducción de los relieves, por lo tanto, una cara con distinto aspecto que la otra nos debe poner en alerta ante esta posibilidad.

Las siguientes fotografías muestran, en primer lugar, un denario auténtico de Maximino y justo debajo, su clon obtenido por micro-fusión.

Tal y como podemos observar, el clon ha reproducido muy dignamente el anverso de la moneda auténtica, pero el nivel de detalles del reverso ha resultado mucho peor, y aparentando un mayor desgaste. Este es el tipo de situaciones en las que nos hemos de mantener más alerta.

Imagen 7.4.  Comparación entre el denario original (arriba) y una de las copias fundidas (abajo).
El anverso mantiene los relieves, pero el reverso los ha perdido en gran medida. Colección GS.

Coherencia en el desgaste de los distintos puntos del relieve de la moneda.

En una moneda auténtica, sometida a una circulación normal, los distintos puntos del relieve deben presentar un nivel de desgaste parecido.

La siguiente imagen corresponde a un denario falso pero acuñado de Gens Sulpicia; donde podemos observar una grafila perfecta junto a la representación de un hacha bastante más gastada. En este caso el falsario que abrió este cuño intentó disimular la excesiva perfección en el relieve del instrumento, pero no tuvo en cuenta asimilar el nivel de desgaste a la grafila.

 

Imagen 7.5.  Reverso de un denario falso de Gens Sulpicia (Colección Siredv).
Comparación entre la grafila (izquierda) y un detalle del reverso (derecha).

Sin embargo, tampoco este hecho es concluyente por sí solo ya que en ocasiones los cuños resultaban empastados en alguno de sus puntos (rellenos de material o suciedad) o se desgastaban en una zona más que en otra, produciendo un efecto similar en las monedas auténticas.

Otro ejemplo, en este caso de un denario de Julio Cesar falso por acuñación, donde el aspecto de la grafila aparece ahora con un excesivo desgaste en comparación a los dos círculos de la leyenda que conservan una perfecta esfericidad sin ningún desgaste aparente:

Imagen 7.6.  Denario falso de Julio César con la grafila excesivamente desgastada en comparación a la leyenda. Colección Numisma.

En una moneda auténtica, las rayas y rozaduras producidas por un desgaste normal deben mostrar distintas direcciones, distintos tamaños y formas y estar acompañadas de otras señales. Además, deben tener un cierto grado de coherencia, siendo mayores en las partes en relieve que en los valles que quedan entre las letras.

Para ilustrar mejor esta idea fijémonos en las imágenes correspondientes a una moneda de 2 céntimos de euro con una circulación normal:

 

Imagen 7.7.  Detalles de una moneda de dos céntimos de euro con circulación normal.

Tal y como podemos ver, las rayas, golpes y rozaduras son aleatorios, no siguen un patrón común y son menos frecuentes alrededor de los relieves de las letras (en la imagen de la izquierda) y dentro de la estrella incusa, en la imagen derecha, tal y como cabe esperar en una moneda que realmente ha circulado. Fijémonos siempre en este tipo de detalles cuando sometamos a nuestras monedas al examen microscópico.

De modo análogo, la ausencia total de golpes, rayitas y rozaduras en una moneda con un cierto desgaste nos ha de alertar especialmente, por la sencilla razón de que es imposible que una moneda que está desgastada por haber circulado durante mucho tiempo no los presente.

Veámoslo en este denario falso fundido de Caracalla de altísima calidad:

Imagen 7.8.  Detalle de una letra y parte del campo en un denario falso de Caracalla obtenido por micro-fusión. Colección GS.

Mientras la letra "P" presenta un cierto desgaste, el campo permanece completamente inmaculado, sin rastro de circulación alguna.

De igual modo y tal y como podremos ver en el detalle del busto, aunque se aprecia un desgaste considerable en el pelo y en corona de laurel del emperador, se trata de una erosión demasiado uniforme, sin las rayas o golpecitos que de lógica debería presentar.

La silicona o la cera de los moldes, no han sido capaces de reproducir esas pequeñas rozaduras, y por lo tanto han desaparecido de la copia dándole ese aspecto sospechosamente liso.

Imagen 7.9.  Detalle del busto de Caracalla en un denario falso por micro-fusión. Colección GS.

Posible presencia de manipulaciones.

Es indudable que una moneda recién fabricada no presenta signos de haber circulado, por la sencilla razón de que no lo ha hecho.

Además, no olvidemos que las copias obtenidas por micro-fusión casi siempre dejan pruebas microscópicas que revelan su origen y un falsificador que quiera acabar bien su trabajo procurará borrar esas pruebas, para ello deberá ejercer sobre ella algún tipo de acción de desgaste, lijarla, pulirla o mezclarla con tierra o piedras para precipitar su envejecimiento y darle apariencia de circulación.

En el siguiente ejemplo, la moneda ha sido retocada tanto en las letras como en el borde del canto y la grafila, tal y como pone de manifiesto tanto el excesivo brillo de estas partes en contraste con el resto del campo de la moneda, como la presencia de múltiples rayas que, además, siguen la misma dirección.

Las rayas debidas a una limpieza agresiva en un denario auténtico no se limitarían únicamente a esa parte de la moneda sino que se presentarían también en otras partes del campo.

 
 
Imagen 7.10.  Imágenes de un denario falso fundido de Adriano claramente manipulado,
con las letras y el borde limados. Colección GS.

En este otro ejemplo es el campo el que presenta demasiadas rayas en una sola dirección, sin duda hechas para ocultar alguna prueba de fundición en la moneda y que no están justificadas ni por el desgaste general de la moneda ni por una limpieza demasiado agresiva, que debería afectar también a otras partes de la pieza.

Imagen 7.11.  Denario falso fundido de Gordiano III. Colección GS.

Resumiendo; debemos prestar especial atención a todos aquellos desgastes que nos resulten extraños o incoherentes con el aspecto general de la moneda que estamos examinando, así como a aquellos signos que puedan significar que alguien ha manipulado alguna de sus partes.

Aunque la mayor parte de las veces esto no resulte concluyente, sin duda es uno de los signos que convendrá tener en cuenta para tomar nuestra decisión final sobre la moneda.

 

Capítulo anterior (6)     Capítulo siguiente (8a)