¿ES FALSO MI DENARIO?
Guía para la autentificación de las monedas de plata de la Antigüedad

Capítulo 5
PARTICULARIDADES DE LA MONEDA
 

Este es un punto que puede ofrecernos pistas acerca de la autenticidad de la moneda que estamos examinando, pero de un modo tangencial.

Entenderemos por "particularidades de la moneda" a aquel conjunto de características que hace que una pieza concreta resulte llamativa, chocante o fácil de recordar. Solo algunas monedas tienen esas características singulares, y es fácil comprender que un falsificador que se disponga a clonar una moneda auténtica para obtener copias fundidas que luego pondrá en circulación, pudiendo elegir, no se decida por una moneda que llame excesivamente la atención.

Fijémonos en el siguiente denario de Caracalla que, como vemos, está acuñado en un flan muy extraño, casi elíptico, sin embargo está perfectamente centrado y el retrato del joven emperador es de una gran expresividad.

Imagen 5.1.  Denario auténtico de Caracalla. Colección GS.

Nuestra memoria no reacciona igual ante cualquier estímulo visual y al efectuar una observación y dependiendo del impacto que cause en nuestro cerebro, la huella que produzca en éste resultará más o menos duradera. Según sean las características de esta imagen, la huella visual quedará grabada de forma más o menos indeleble y determinados aspectos de una moneda seremos capaces de recordarlos sin apenas esfuerzo. En este denario, por ejemplo, tanto la expresividad del retrato del joven emperador como la extraña forma del flan sin duda nos facilitarán muchísimo la memoria visual, de forma que si volvemos a ver esta moneda la recordaremos con facilidad.

Un falsificador, tal y como lo haría cualquier ladrón, basa gran parte de su éxito en la discreción y no le interesa que sus piezas clonadas levanten demasiadas sospechas, de modo que puesto a elegir, preferirá utilizar monedas sin características diferenciales muy evidentes.

Ilustraremos mejor esta idea comparando los siguientes denarios de Julio César:

Imagen 5.2.  Denario auténtico de Julio Cesar. Fotografía cortesía de CNG.

 

Imagen 5.3.  A la izquierda, denario auténtico de Julio César. Colección Mononcio.
A la derecha, denario auténtico de Julio César. Colección Rosae

Podemos observar que el denario superior no posee ninguna característica que llame demasiado la atención, al contrario de lo que ocurre con los de la imagen inferior que presentan o bien una extrañísima forma del flan, casi poliédrica en el denario de la izquierda, o un módulo excesivamente grande respecto al cuño en el denario mostrado a la derecha. Si diésemos a elegir a un falsificador cual de los tres prefiere clonar, con mucha seguridad se decantaría por el primero ya que sus copias pasarían mucho más desapercibidas en cualquier subasta.

Prestemos atención ahora a este denario de Marco Aurelio, cuyo extraño retrato recuerda mucho más a Antonino Pío que al propio Marco Aurelio, y que resulta tan chocante que difícilmente sería elegido para su clonación.

Imagen 5.4.  Denario auténtico de Marco Aurelio. Colección GS.

Análogamente ocurrirá con aquellos denarios con roturas o errores en el cuño, como es el caso de este denario de Domiciano, cuya particularidad radica en esa rotura de cuño a nivel del ojo, o como el denario de Augusto, con un resello muy llamativo en su campo.

Imagen 5.5.  A la izquierda, denario auténtico de Domiciano. Colección GS.
A la derecha, denario auténtico de Augusto. Cortesía Numismatica Ars Classica.

En el caso de que se tratara de monedas falsas por acuñación, un falsificador nunca se hubiera molestado en abrir un cuño de tanta calidad, para acabar marcándolo con alguna de estas señales.

En resumen, aunque resulta evidente que cualquiera de estas características especiales en una moneda no prueba nada, no parece descabellado pensar que un falsario nunca elegiría estas monedas para elaborar su engaño, y por lo tanto, aun de un modo indirecto, este es un punto que podemos añadir a nuestro protocolo de trabajo para la autentificación de cualquier moneda.

 

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