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CECAS de Iberia / Hispania:
Cuadro General  -   Listado Alfabético  -   Índice por Provincias

Introducción Pueblos Hispánicos Leyendas Imperiales Hispania
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OTROS ASPECTOS MONETARIOS
Epigrafía - Marcas de valor - Reacuñaciones y Copias
de las monedas de Hispania Antigua

 

Griegas   Fenopúnicas   Hisp. Citerior   Hisp. Ulterior   Latinas   Provinciales

 


 

Epigrafía, marcas de valor, reacuñaciones y copias
en las emisiones monetarias Griegas

La escritura griega clásica en su versión jónica fue la usada en las colonias de Rhode y Emporion para sus monedas. No conocemos leyendas monetales del alfabeto greco-ibérico.


Las dracmas de Emporion introducen símbolos en su reverso (mosca, pulpo, antorcha o punta de lanza, etc.) además de las letras griegas alpha y delta que podrían considerarse como marcas de acuñación indicativas de la serie. El símbolo más característico es el delfín del anverso, que en ocasiones es sustituido por el carcaj, atributo de Artemis (Diana) y en otras, aparece una, dos o tres veces como marca indicativa de valor.

425-375 a.C. En las tempranas acuñaciones en Emporion ya se observa la presencia de reacuñaciones y monedas forradas con algún troquel utilizado en moneda oficial. Como siempre, la distinción entre el uso fraudulento de los cuños o simples periodos de dificultades para obtener los metales en la ceca, es prácticamente imposible.

300-250 a.C. Rhode utiliza moneda púnica como cospel reacuñando sobre emisiones de Cerdeña y posiblemente emite imitaciones de la lejana isla de Rodas. En este siglo III a.C. las poblaciones celtas del sur centro de la Galia, comienzan a copiar los tipos de las dracmas de Rhode y Emporion.


Con la Segunda Guerra Púnica (219-195 a.C.) aparecen nuevas cecas en el NE y levante peninsular, que copian los dracmas de Emporion e introducen leyendas toponímicas ibéricas para indicar su procedencia. Massalia fue imitada en el NE peninsular, Rhode fue copiada en el norte galo (las llamadas "monnaies a la croix") y Emporion, en todas la zonas citadas.

Estas copias o imitaciones ibéricas de los dracmas de Emporion son las referidas en los textos literarios como Argentum Oscense y posiblemente fueron las antecesoras de los denominados denarios ibéricos.

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Epigrafía, marcas de valor, reacuñaciones y copias
de las monedas de influencia Fenicio-púnica

La escritura feno-púnica, tiene su versión fenicia (la más antigua) en Gades y su versión púnica en las colonias de Ebusus, Malaca, Sexi, Adbera, Ituci, Olontigi, Nabrissa, Abla y Tagilit. Pero la constante entrada de gentes norteafricanas y la propia degeneración del alfabeto fenicio conllevaron una evolución rápida hacia escrituras neopúnicas. Además, se ha llamado "libiofenicias" a un grupo de cecas con leyendas bilingües en latín y un alfabeto púnico o neopúnico sin normalizar, cuya lectura es todavía hoy muy controvertida.


Las marcas de valor no parecen existir.


Reutilizar monedas ajenas para acuñar las propias fue un fenómeno bastante extendido en la antigüedad, y el mundo feno-púnico no fue una excepción, pues era una manera fácil de obtener cospeles sin tener que fabricarlos. Gadir y Ebusus reacuñaron utilizando su propias monedas, tal vez debido a su buena organización, en un intento de actualizar y renovar el numerario. Iliberri y Sexs utilizaron como cospel monedas de Gadir, mientras Abdera y Turirrecina emplearon piezas de Obulco.

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Epigrafía, marcas de valor, reacuñaciones y copias
en la amonedación Ibérica, Celtibérica, Berona y Vascona
(HISPANIA CITERIOR)

La escritura ibérica o escritura ibérica levantina se expandió por toda la Citerior y fue la usada en las monedas de pueblos como los berones o vascones a pesar de que no hablaban en lengua ibérica. También otros pueblos célticos como los celtíberos, adoptaron la escritura celtibérica, que en realidad se trata de la íbera levantina con muy pequeños retoques. Es pues la ibérica la única escritura utilizada en todas las acuñaciones de la provincia Citerior, si exceptuamos la griega de Ampurias y Rhode y la escritura íbera meridional de Ikalesken y Urkesken.


Aunque la propia imagen era ya indicativa del valor de la pieza, no estaba de más la adición de marcas -glóbulos, puntos, barras o numerales-, para mayor confirmación del ciudadano sobre todo en las monedas de bronce ya que estaban sometidas a constantes oscilaciones de su peso. Sin embargo, las supuestas marcas de valor de la Hispania Citerior no son homogéneas como podrían serlo las marcas romanas y por lo tanto no están claras.

Las marcas de valor más habituales se encuentran en el sistema celtibérico-berón y no coinciden exactamente con el sistema duodecimal romano:
- Un punto (glóbulo) o barrita en unidades.
- Dos puntos en mitades.
- Tres puntos en tercios.
- Cuatro puntos en cuartos.
- El signo s en mitades.
- El signo ku (círculo con punto central) en denarios.
- El signo q en cuadrantes.


Las reacuñaciones sobre bronces de otra ceca debieron ser muy poco utilizadas en la Hispania Citerior.

La acuñación de denarios forrados ibéricos debió ser habitual en todas las cecas que produjeron en plata, siendo especialmente conocidos los de Sesars, Iltirta, Bolskan y Turiasu. ¿Eran esta piezas copias o falsificaciones? ¿se trataba de simples periodos de escasez del metal? es algo que no sabemos con seguridad, posiblemente ambas cosas pero con claro predominio de las falsificaciones de época.

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Epigrafía, marcas de valor, reacuñaciones y copias
en las acuñaciones Ibéricas Meridionales y Sud-Lusitanas
(HISPANIA ULTERIOR)

La escritura íbera meridional podría ser la escritura de los turdetanos, es una de las lenguas más antiguas de la península y extendió por gran parte de lo que hoy es Andalucía. Solo un puñado de cecas acuñaron utilizando este alfabeto entre las que destacan Kastilo/Castulo,  Ibolka/Obulko e Ikalesken, si bien esta última debió haber estado situada en la Citerior.

Una sola ceca Ketouibon/Salacia emplea la enigmática escritura sudlusitana, escritura quizás testimonio tardío de la tartésica y que no ha podido ser descifrada en su totalidad todavía.


Diversos símbolos son considerados marcas de acuñación y nos sirven para identifican las diferentes series. Entre ellos, la mano, el delfín y el creciente fueron utilizados en los anversos de las monedas de Castulo. Cabe la posibilidad que el signo ko utilizado en la serie 3ª de Castulo sea una marca de valor de la unidad (as) ya que en esa misma serie aparece el símbolo s en los semis.


Las reacuñaciones sobre bronces de otra ceca fueron bastante frecuentes en la Hispania Ulterior y gracias a ello podemos conocer hoy en día datos interesantes sobre la cronología relativa a ciertas emisiones. La moneda de Castulo fue reacuñada en Abdera, Acinipo, Carisa, Dipo, Ilipa e Ilturir y las piezas de Obulco sirvieron como cospeles en Abdera, Acinipo, Carisa, Ilipa y Castulo.

El fenómeno de imitación del numerario de bronce tuvo gran repercusión en el área de la Hispania Ulterior. Las imitaciones de  los divisores de Castulo y Obulco no se limitaron a su área de influencia sino que se extendieron por toda Andalucía, llegando a alcanzar incluso a Extremadura.

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Epigrafía, marcas de valor, reacuñaciones y copias
en las acuñaciones con leyendas latinas de la época Republicana

Con su conquista de la península Ibérica, los romanos difundieron el latín clásico y numerosas cecas de la época republicana amonedaron con leyendas latinas exclusivamente. En Hispania Citerior son muy escasas (Toletum y Valentia entre ellas) pero en la Ulterior se encuentran 48 talleres que acuñaron usando sólo caracteres latinos. Otras muchas cecas serian bilingües y además del latín incluirían los idiomas indígenas en sus monedas.


Algunas de las marcas del sistema metrológico romano son utilizadas en las acuñaciones militares, en las monedas de imitación y también en  algunas cecas latinas como Carteia:
- Una barrita en unidades.
- La letra S en semis.
- Cuatro puntos en triens.
- Tres puntos en cuadrantes.
- Dos puntos en sextantes.
- Un punto en uncias.

No está claro que la letra A -presente en ciertas emisiones del sur- indique el valor as, tampoco la X suele admitirse como marca o indicativo de valor, sin embargo es evidente que la S es la marca indicativa del semis.


Las reacuñaciones sobre bronces de otra ceca fueron bastante frecuentes en la Hispania Ulterior y gracias a ello podemos conocer hoy en día datos interesantes sobre la cronología relativa a ciertas emisiones:
- La moneda de Castulo fue reacuñada en Abdera, Acinipo, Carisa, Dipo, Ilipa e Ilturir.
- Las piezas de Obulco sirvieron como cospeles en Abdera, Acinipo, Carisa, Ilipa y Castulo.
- También se conocen piezas de Ilturir sobre monedas de Gades, de Castulo sobre Ikalesken y algunas otras reacuñaciones.

El fenómeno de imitación o copia del numerario romano-republicano de bronce tuvo gran repercusión en el área de la Hispania Ulterior. Las monedas de imitación halladas en la península (litoral mediterráneo y Andalucía) son fundamentalmente semises, pero también se han encontrado ases, trientes y cuadrantes.

La emisión de imitaciones comienza en el siglo II a.C. con ases de 22-25 g que presentan leyendas retrógradas o signos ilegibles en lugar de la leyenda ROMA, después se emite esencialmente moneda fraccionaria. Durante el primer cuarto del siglo I a.C. es el periodo de mayor cantidad de imitaciones pero antes de mediados de siglo finalizan las mismas.

Los semis de imitación marcan el valor S sobre la proa en vez de situarla ante ella. Al principio la cabeza de Saturno es mostrada en unas monedas de 6,07 g de peso medio con bastante arte, pero con el tiempo (comenzado ya el siglo I a.C.), su estilo se torna tosco, esquemático y bárbaro, a la vez que el peso se reduce a tan solo 3,15 g

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Epigrafía, marcas de valor, reacuñaciones y copias
en las acuñaciones de la época Pre-Imperial e Imperial Romana
(Imperiales o Provinciales entre el 44 a.C. y el 54 d.C.)

A la llegada del imperio, algunas cecas continúan con sus alfabetos autóctonos, alternándolo con el caracteres latinos, pero la mayoría acuñan sólo en la nueva lengua, el latín clásico.


La imitación de los bronces romanos en Hispania no se limitó al periodo republicano; la primera mitad del siglo I d.C., durante el reinado de Claudio I y después, ya en plena crisis del Imperio (s. IV d.C.) son dos de los periodos en los que se han constatado más imitaciones. 

Seguramente la escasez de moneda -más que el ánimo de lucro- debió guiar estas "falsificaciones" de la época y se estima que los ases de Claudio I que circulaban en Hispania podrían llegar a ser en un 90 % imitaciones, los dupondios alcanzarían el 25% y los sestercios falsos de este emperador serían el 16%.

En el Bajo Imperio y sin duda de nuevo propiciado por la escasez de numerario, aparecen copias de antoninianos entre las que sobresalen por su abundancia las copias de Claudio II y Tétrico. Este tipo de monedas se encuentran  frecuentemente en los hallazgos de la península Ibérica, son mas pequeñas que las oficiales (entre 14-16 mm) y presentan a menudo cambios o errores en las leyendas, mostrando un arte bárbaro bastante aceptable.

Según el profesor Manuel Abad, incluso durante los comienzos de la dominación visigoda en Hispania (siglo V), pudieron haberse continuado imitando estos pequeños antoninianos de Claudio II.

 

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