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METROLOGÍA - DENOMINACIONES
de las monedas de
Hispania Antigua
Metrología y denominaciones
de las
emisiones monetarias Griegas
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450-425 a.C. Comienzan las primeras acuñaciones en Emporion emitiendo fracciones de 0,94 g, de 0,45-0,40 g y ejemplares aún más ligeros de 0,25 y 0,15 g, Sus denominaciones las desconocemos, las monedas de 0,94 g podrían ser óbolos del sistema "focense" o bien trihemióbolos del sistema "campaniense". 425-375 a.C. Se consolida la fracción de 0,94 g al hacerse mucho más raras las pequeñas monedas anteriores. 375-300 a.C. Los pesos de las monedas emporitanas bajan un poco hasta los 0,85-0,70 g lo que equivale a 1/6 del futuro dracma de Emporion y Rhode, es decir al óbolo. 300-219 a.C. A principios del s. III a.C. Emporion comienza la acuñación de las dracmas con un peso medio de 4,70 g que se mantuvo estable entre
4.65-4,60 g durante todo el s. III. En esta época se acuñaron las fracciones en plata de 1/8 de dracma
(tritetartemorion), de 1/16 (trihemitetartemorion) y 1/32 (?). 219-195 a.C. Con la Segunda Guerra Púnica aparecen nuevas cecas en el NE y levante peninsular que intentando respetar los pesos, copian los dracmas de Emporion y Massalia e incluyen topónimos en caracteres ibéricos cuya mayor parte desconocemos (hay identificadas 118 distintas leyendas) y otras, los podemos relacionar con ciudades concretas como iltirtar (Ilerda), barkeno (Barcino) y taraconsalir (Tarraco). 195-comienzos del s. I a.C. Emporion deja de acuñar
plata fraccionaria y la dracma baja su peso a 4,20 g.
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Metrología y denominaciones de las acuñaciones
de influencia
Fenicio-púnica
| Las acuñaciones en oro sólo
tienen lugar durante el siglo III a.C., durante la presencia bárquida y el desarrollo de la Segunda Guerra Púnica en la
península. Se siguió el patrón shekel-didracma fenicio de 7,60 g
y se emitieron un par de escasas series de unidades (shekel de oro,
llamados a veces estáteras Hispano-cartaginesas) y cuartos. El shekel de oro equivalía a 12
shekels de plata.
Las acuñaciones en plata sólo
tienen lugar durante el siglo III a.C., durante la presencia bárquida y el desarrollo de la Segunda Guerra Púnica en la
península. Se siguió un patrón algo más reducido que en el oro,
con un shekel (siclo hispano-cartaginés) de unos 7,20 g que a lo largo del siglo fue
reduciendo el peso hasta equipararse al quadrigatus romano de 6,80
g e incluso algo más, hasta llegar a los 6 g.
Gadir, Ebusus y tal vez Malaca también acuñaron moneda de tipología púnica en plata durante este periodo, si bien sus pesos parecen no seguir el patrón cartaginés indicado. Gadir y Malaca utilizan más bien el patrón emporitano de 4,80 g por unidad, mientras Ebusus acuña monedas aún mas pequeñas de 2,5 y 1,65 g. Las primeras acuñaciones en bronce en
el siglo III siguen el patrón ponderal usado por los cartagineses
en Sicilia de 8-9 g (normalmente denominados calcos), que a finales
de este siglo (211 a.C.) se devalúa y pasa a los 10-11 g.
Las acuñaciones púnicas en bronce bajo la órbita romana, es decir del siglo II al 54 d.C., varían
grandemente en el tiempo, en la primera mitad del siglo II a.C. se
mantiene el sistema cartaginés de 10-11 g para la unidad o calco,
acuñando Gadir cuatro denominaciones (unidad, mitad, cuarto y
octavo), Ebusus dos (cuarto y octavo), Malaca sólo la unidad, Sexs
con tres (unidad, mitad y cuarto) e Ituci con dos (unidad y mitad),
si bien existen acuñaciones que se asocian al sistema romano como
las de Ituci de unos 31 g y las de Sexs de 14 g.
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Metrología y denominaciones de la amonedación
Ibérica,
Celtibérica, Berona y Vascona
(HISPANIA CITERIOR)
| Después de las escasas emisiones de dracmas
ibéricas en el levante peninsular (Arse y Saiti) con un peso teórico entre 2,9-3,3 g que equivalían a 15
unidades ibéricas de bronce, y de las dracmas y fracciones de
imitación emporitana acuñadas en todo el NE peninsular respetando
la metrología de Emporion, el denominado denario ibérico y la
unidad de bronce (as), serían la base del sistema monetario indígena de la
Citerior. Pero nuestra seguridad sobre el sistema monetario ibérico, celtibérico o berón es sólo aparente, ignoramos en realidad las denominaciones que estos pueblos dieron a sus propias monedas y demasiado a menudo nos basamos en la metrología romana de la época o en los términos numismáticos al uso. Respecto al "denario ibérico", nunca las fuentes literarias han mencionado con ese nombre - ni denario, ni ibérico- a la moneda de plata hispánica. El denominado denario ibérico mantiene un peso mayor y más constante (entre 3,6 y 4 g) que el romano por lo que posiblemente estemos ante la continuidad metrológica de las dracmas de imitación emporitana ya que se crean en la misma región de N.E. peninsular. Por otra parte, parece un contrasentido que los únicos pueblos con toda seguridad íberos (edetanos y contestanos) nunca acuñaron este denario ibérico, ya que disponían de su dracma propia. El término utilizado por Livio para referirse a la moneda de plata indígena es "Argentum Oscense", monedas que formaron parte del botín extraído de Hispania por los generales romanos entre los años 197 y 180 a.C. y debieron tratarse de dracmas ibéricas, es decir de las monedas de imitación emporitana acuñadas sobre todo en Iltirta, ya que Boslkan aún no emitía moneda en esas fechas. Con la extensa amonedación de bronces, el sistema monetario en la Citerior pasa a ser bimetálico, las acuñaciones en plata (denarios y quinarios), seguramente por su destino muchas veces fiscal, respetaron los pesos con cierta exactitud, pero las de bronce varían bastante dependiendo de la emisión y de la ceca. En bronce se emiten: unidad/as, mitad/semis (1/2
as), tercio/triente (1/3 as), cuarto/cuadrante (1/4 as) y sexto/sextante (1/6
as) según los siguientes patrones:
Las cecas de Kese, Iltirta, Ausesken, Bolskan, Sesars, Sekia, Arsakos, Arsaos, Baskunes, Bentian, Kelse, Belikiom, Sekaisa, Turiasu, Arekoratas, Oilaunes, Sekobirikes, Kolounioku, Sekoitias, Konterbia Karbica e Ikalesken acuñaron denarios ibéricos, seguramente por representar la capitalidad de su zona y no precisamente por el hecho de tener minas cercanas. Los escasos quinarios de plata se acuñaron en Kese, Sesars y Turiasu. Mención aparte merecen las monedas de plomo, escasas emisiones con valor similar al cuadrante e iconografía similar a los ases de Bolskan, Lakine, Sekaisa, etc., que circularon sólo localmente. Resumen: durante los aproximadamente 2 siglos de acuñaciones indígenas en el área peninsular de la Hispania Citerior, primero se copiaron los prototipos de Emporion, pero en el siglo II a.C. existe ya un sistema monetario indígena basado en la plata y el bronce, con tipología propia, iconografía uniforme y leyendas ibéricas. |
Metrología y
denominaciones de las acuñaciones
Ibéricas
Meridionales y Sud-Lusitanas
(HISPANIA ULTERIOR)
No existen evidencias documentales
para conocer cuál pudo ser el nombre que tuvieron las diferentes
monedas de bronce hispano-republicanas de la Ulterior; sin embargo,
el escaso número de acuñaciones anteriores a la Segunda Guerra
Púnica justifica en cierta medida la impresión de que el modelo a
imitar fue el romano.
En las series más antiguas de
Castulo y Obulco se empleó el patrón púnico-turdetano con pesos entre 7,5 y
9,5 g para la unidad, 15 a 19 g para el duplo y de 4
a 5 g para el cuarto. Bajo el sistema sextantal romano se
acuñaron algunas pesadas series de Castulo, Obulco y Florentia pero
este sistema pronto dio paso al estándar más corriente en la
península con pesos mas bajos (unidades de 9,4 g) que van
devaluándose al ritmo de la moneda romana. Este sistema se
suele relacionar con el semiuncial romano, pero hay que tener en
cuenta que la ceca de Roma no acuñó bronce entre el 82 y el 45
a.C. y que el sistema semiuncial apenas se puso en práctica, por
ello hoy en día se prefiere hablar del patrón púnico-turdetano. Ketovion es la única ceca peninsular que usa caracteres
surlusitanos y su metrología también es excepcional, parece
adoptar el patrón celtibérico para sus unidades y mitades. Mención especial merecen los interesantes plomos monetiformes (téseras
monetales), la falta de fluidez monetaria trajo consigo en algunos ámbitos mineros
(y también agrícolas), emisiones específicas para intentar paliar la escasez de
numerario. Son objetos monetiformes con
valor fiduciario sólo dentro de ciertas zonas en las que la administración les
concede esa garantía. Al no acuñar en plata, las denominaciones de la
Ulterior se suelen hacer corresponder con el bronce romano, es decir:
unidad/as, mitad/semis (1/2
as), tercio/triente (1/3 as), cuarto/cuadrante (1/4 as) y sexto/sextante (1/6 as). |
Metrología y denominaciones
de las acuñaciones
con leyendas latinas en la época Republicana
Desde que se inician las emisiones locales hasta el período de Augusto, en los 48 talleres que amonedaron en la Ulterior utilizando exclusivamente el alfabeto latino se encuentran un gran variedad de pesos que hacen muy complicado el estudio de la metrología empleada. A esta dificultad hay que añadir el que prácticamente las monedas carecen de marcas de valor y tampoco muestran una tipología indicadora de los valores fraccionarios como tantas veces ocurría en las cecas Ibéricas y también en Castulo y Obulco. Los sistemas empleados con el bronce guardan cierta relación con el patrón romano vigente en la época, es decir: as (1/10 hasta mediados del s. II a.C., después, 1/16 denario), semis (1/2 as), triente(1/3 as), cuadrante (1/4 as), sextante (1/6 as) y uncia (1/12 as) pero también se observan claras influencias con las cecas dominantes en cada área (Castulo, Obulco y Gades). Los diferentes grupos o tendencias fundamentales fueron: 1.- Sistema con la unidad (as) en torno a los 31 g que tiene una posible relación con los pesos usados en Roma en el primer tercio del s. II (viejo sistema sextantal muy reducido) así como en las coetáneas emisiones de Castulo y Obulco. Con pesos entre 28 y 32 g encontramos a Ipora, Bora, Urso, Ilipa, Laelia, Orippo, Murtili y Sirpens. 2.- Sistema con el as sobre los 22-25 g que se aproxima al sistema uncial reducido usado en Roma a mediados del s.II y a las emisiones sin símbolo de Castulo. Con estos pesos encontramos a Carmo y su área de influencia : Ilurco, Ilipla, Carbula, Ventipo, Ulia, Caura, Celte, Cumbaria, Searo y Dipo. 3.- Patrón en torno a los 17-18 g que ya no tiene relación con las unidades, sino con los divisores romanos y que fue empleado en la serie V de Castulo y en abundantes emisiones de Obulco. Con estos pesos tenemos amonedaciones en Carmo, Ilipa, Ilse, Urso, Iliturgi, Carbula, Sacili, Sisapo, Aibora, Halos y Osset. 4.- Una reducción del patrón anterior a 14-15 g que fue empleada en las abundantes series con los símbolos de mano y creciente en Castulo, se observa en abundantes cecas latinas, entre ellas: Ilipa, Ilse, Carmo, Urso, Carbula, Iliturgi, Dipo, Searo, Sisipo, Murtili, Ostur, Onuba, Lastigi, Brutobriga y Callet. 5.- A mediados del siglo I a.C. las unidades se reducen hasta 7-10 g y Osset, Ostur, Onuba, Lastigi, Salpensa, Sacili, Sisipo, Laelia y Orippo, entre otras, emplean este patrón lejanamente relacionado con el semiuncial romano. Paralelamente a estos sistemas, en la zona de influencia de Gades, Carteia emite divisores con semises entre 5 y 7,5 g y cuadrantes entre 4 y 4,5 g mientras varias cecas latinas producen series con el patrón de raíz púnica usado por las cecas libio-fenicias. Alternando los pesos púnicos de 14-15 g con los de 10 g, tenemos semises en: Carissa, Cumbaria, Acinipo, Baicipo y Nabrissa. Las acuñaciones militares (denarios y ases) con leyendas latinas que se emitieron en Hispania, tienen un carácter más bien Imperial y se sujetan a la metrología oficial de Roma. Resumen: durante los aproximadamente 2 siglos de acuñaciones indígenas en el área peninsular de la Hispania Ulterior, la ductilidad metrológica (y tipológica) de las cecas del Sur, muestra una sociedad compleja con posibilidades diversas de adaptación a círculos de influencia distintos, según aconsejaran las circunstancias. |
Metrología y
denominaciones de las acuñaciones
en la época Pre-Imperial e Imperial
Romana
(Imperiales o Provinciales entre el 44 a.C. y el 54 d.C.)
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Tanto en las emisiones Provinciales como en las acuñaciones estatales o imperiales de carácter militar que se acuñaron en Hispania en esta época se siguió el patrón romano vigente. El peso medio del as, que fue la moneda más acuñada en la península, se encuentra entre 11-13 g pero con una amplia banda de fluctuación (entre 9 y 14 g). En las tardías emisiones de las Guerras Civiles (Galba, Vitelio y Vespasiano) se siguió igualmente el sistema de pesos romano. Todas las denominaciones vigentes en esa época, fueron acuñadas en Hispania:
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