LAS CASAS DE MONEDA  ESPAÑOLAS EN AMÉRICA DEL SUR

 

IV.- El final del poder español en Sud América

 

El fidelismo en las medallas y las monedas

 

 

         Gobernaba el virrey Fernando de Abascal cuando llegaron a Lima las noticias desde Santa Fe de Bogotá y desde Buenos Aires de la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando ocurrida el 10 de abril de 1808.  Poco después recibió también el virrey una orden del Secretario de Estado Olaguer Feliú, para que se jurase fidelidad al nuevo Soberano. Para entonces se conocía en el Perú la serie de abdicaciones que habían llevado a Napoleón a imponer a su hermano José Bonaparte como rey de España. De otro lado las pretensiones desde Brasil de la princesa Carlota, esposa del exilado rey de Portugal, quien consideraba que ante el vacío de poder dejado por su hermano Fernando VII, debía tomar el control de sus posesiones americanas, hacía muy tensa la situación en el virreinato. 

 

         Abascal, hombre inteligente y político sagaz decidió que la jura de fidelidad al rey Fernando debía efectuarse cuanto antes e informó al cabildo de la ciudad para que procediese a los preparativos.  El 9 de setiembre de 1808 el Cabildo procedió a nombrar como diputados para las fiestas a los alcaldes ordinarios de la ciudad: marqués de Casa Calderón, y Antonio Álvarez del Villar, así como al regidor Javier María Aguirre.  Días después, el 23 de setiembre se publicó por bando la Real Cédula del 10 de abril precedente que comunicaba la abdicación de Carlos IV y sucesión de Fernando VII.  Finalmente el 10 de octubre se anunció al público que la jura se llevaría a cabo tres días después, en la víspera del cumpleaños del nuevo rey.  El día 13 de octubre la ceremonia se realizó en la misma forma en que se habían efectuado anteriormente, pero en cuanto a las medallas que se acuñaron en la ceca limeña en esta ocasión dice Herrera:

 

"…para hacer más ostentosa la proclamación de Fernando VII, por motivo de los acontecimientos políticos y de la guerra que tenía lugar en la península, el Cabildo de Lima en sesión del 5 de octubre de 1808, presidida por el marqués de Casa Calderón, acordó que para conmemorar el acto, la casa de moneda acuñará 225 marcos de plata en medallas en vez de los 140 que se labraron para la jura de Carlos IV." [1]

 

            La relación de servicios del grabador de la Casa de Moneda de Lima José María Fernández de Soto menciona que acabó tres punzones diferentes con el busto de Su Magestad Fernando VII "que sirvieron para las medallas de su Real Jura." [2]  En un petitorio al virrey, Soto indica que la fabricación de los cuños le tomo siete días, y además, que los había esculpido "al golpe de un terso buril en la matriz de azero imitando el primer prototipo de su magestuosa representación", por lo cual, concluye Soto:

 

"…se puede publicar en honor al Soberano que respecto a ser esta capital la principal de las Américas, fue la primera que en sus medallas publicó a su Monarca, al mismo tiempo que tributaba los religiosos homenajes de su mayor  fidelidad." [3]

 

         De las ciudades que juraron fidelidad a Fernando VII  en el virreinato peruano, Lima y  Tarma hicieron acuñar sus medallas en la ceca de la capital mientras que Puno, que había regresado a conformar parte del Perú en 1796 luego de haber sido desmembrada en 1776 con todo el alto Perú, mandó fabricar sus juras en la ceca de Potosí.  Las de Lima y Tarma son consideradas como las más bellas de su tipo especialmente en lo que atañe al busto real, y si bien las de la capital se sabe que son obra de Soto por lo ya expuesto arriba, las de Tarma, aun careciendo de información sustentatoria también se le atribuyen a este excelente talla. [4]

 

         En el virreinato de la Nueva Granada  fueron varias las ciudades que mandaron acuñar medallas para celebrar la Jura de quien sería su último rey.  En Santa Fe se juró fidelidad al nuevo soberano el 11 de setiembre de 1808 y se repartieron piezas en cuyo anverso el campo está ocupado por el escudo cuartelado de España y el reverso con la inscripción "Augusta proclamación del N.R.D.G. por Fernando VII.  Sep.11 de 1808.  Otra pieza, más impresionante además, fue la que mandó producir "El Comercio de Santa Fe de Bogotá". En esta pieza a nombre de Fernando, aparece el busto de Carlos IV en el anverso y el escudo de Cartagena de Indias.  Popayán también acuñó dos juras a este monarca. Allí la proclamación se produjo el 29 de octubre de 1808.  Una de las medallas, hecha en plata, presenta a Carlos IV de un lado y el escudo de la ciudad al otro. La otra, no acuñada sino vaciada, muestra un busto imaginario del Fernando y tiene la peculiaridad de haber sido fabricada en platino usando una técnica descubierta por el tallador de la ceca de Bogotá Francisco Benito hacia 1774.  La técnica de Benito fue la primera que permitió el uso del platino en "las artes" adelantándose así al platero parisino Janetti, a quien generalmente se le atribuye ese avance tecnológico. [5]  Honda, puerto sobre el reo Magdalena desde donde se llegaba a Bogotá mando acuñar una bella pieza con motivo de la jura pero no indicó otra fecha que el año 1808. En ella se aprecia el escudo de la "villa" compuesto por un águila bicéfala coronada sobre un puente.  La medalla debió haber sido acuñada en Bogotá.   Santa Cruz de Monpox, Santa Marta y Río Hacha  se sumaron a las celebraciones produciendo sendas medallas de jura, pero como ocurrió en muchos otros lugares del continente, estas fueron fundidas localmente, siendo de factura tosca.

 

         Es interesante la medalla de Jura de Fernando VII producida en Caracas por lo tardío de su fecha.  Esta demora, Setiembre de 1812, la explica Medina por la situación militar que se vivía en esa provincia. [6]

 

         La región de las Charcas, desmembrada desde 1776 del virreinato peruano no podía dejar de estar presente en la acuñación de medallas conmemorativas del nuevo rey.  La ciudad de La Plata y la villa Imperial de Potosí hicieron acuñar, en la casa de moneda de la última, las "Juras" correspondientes.  Las medallas mandadas fabricar por la villa presentan en el anverso el escudo de la ciudad compuesto por Cerro Rico flanqueado por las columnas de Hércules, rodeado de la inscripción "Optimo Princip. Publie. Fidelit. Jurat." y en el reverso la leyenda "Potosí. pro. Ferdinando VII. Anno. 1808. [7]

 

         Las piezas mandadas acuñar por La Plata son de factura más lograda. Si el reverso muestra  escudo de la ciudad compuesto por el águila bicéfala  columnas  de Hércules y castillos, en el anverso aparece un "león rampante, coronado, a la izquierda, con la garra derecha encima de un castillo de dos cuerpos, y la otra sobre un águila de dos cabezas, muerta  en el suelo; entre las cabezas del águila una corona real caída." [8]  El 25 de setiembre de 1808 se procedió a la ceremonia de jura de fidelidad de la ciudad al nuevo rey, y como era costumbre: "Los reyes de armas botaron y derramaron al pueblo por las cuatro partes del teatro, porción de dinero doble." [9]

 

         Buenos Aires, capital del virreinato no podía quedarse atrás y, para la ceremonia de Jura que se llevó a cabo el 21 de agosto de 1808,  mandó acuñar una medalla en la ceca de Santiago de Chile. El diseño es especialmente bello y fue grabado por Ignacio Fernández Arrabal, talla de la mencionada casa de Moneda. El anverso presenta al rey Fernando con "casaca chorrera, toisón y banda", y en el reverso está:

 

"España con corona mural, túnica y manto y sentada frente a un mundo; guarda un león, y está tendiendo los brazos a la América, que de rodillas le ofrece un corazón y los frutos del país, apoyándose en un escudo oval con las armas de la ciudad" [10]

 

         Medina indica que de estas piezas se acuñaron 100 de oro y 1,500 de plata.  Al momento de su fabricación se consideró producir también 2,000 piezas de plata del tamaño de dos reales, pero todo parece indicar que no pasó de ser un proyecto.

 

         Santiago de Chile fue un caso especial en lo relativo a la Jura de Fernando VII. Aún cuando fue  Fernández Arrabal, el tallador de la ceca de Santiago quien grabó los cuños para las Juras de Buenos Aires, parece ser que por falta de tiempo y la premura del Cabildo en realizar la ceremonia, que Medina sitúa en el 25 de setiembre, no fue posible preparar medallas para la ocasión.  Dos medallones ovalados se conocen, sin embargo, que solo tienen anverso y para los cuales se usó en busto producido por Arrabal.  Uno de ellos con el monarca mirando a la izquierda que es el que se usó para las juras de Buenos Aires, tienen cuatro agujeros parece ser se hicieron para que los llevasen en el pecho los personajes más destacados de la ciudad. El otro medallón presenta al monarca mirando a la derecha y el que se uso para las monedas de pesos y onzas producidos ese año en Santiago.

 

         En las monedas también se hizo patente el fidelísimo a Fernando y la oposición al rey impuesto.  La ceca de Santiago, como dicho arriba, acuñó monedas de 8 escudos y de 8 reales con el llamado retrato militar que presenta al soberano con "casaca, chorrera, toison y banda" grabado por Arrabal al parecer tomándolo de un diseño hecho con motivo de la coronación y que llegó a Chile con la noticia.  

 

         En el Perú, aunque se había venido acuñando monedas a nombre de Carlos IV en 1809 con fecha del año anterior, se labraron piezas con el retrato de Fernando VII. En vista de no contarse con el busto oficial ni con los punzones necesarios para realizarlo el cuño fue grabado localmente por lo que ha venido a llamarse de "busto limeño".  Estos cuños se siguieron utilizando hasta la llegada y puestos en servicio los troqueles oficiales venidos de España en 1811.  Es también la relación de servicios de Fernández de Soto donde nos informamos  sobre el origen artístico de estas piezas. En ella se especifica que:

 

"En 26 de agosto de 1809 se le encargó por esta superintendencia la formación de nueve matrices con el real busto de Su Majestad en virtud del superior decreto de éste día; en que ordena que con la possible brevedad se formase y acuñase la moneda de oro y plata, cuyo encargo desempeñó sin pérdida de un momento." [11]

 

         En el petitorio que hace Soto en 1809 hay una relación sobre la fabricación de los cuños con el retrato real para lo cual tuvo que trabajar tanto que se le quebrantó la salud y sufrió de "incesantes dolores y reumas".  Como explicación indica que  el virrey:

 

"…levantando el concepto por las operaciones, encomienda al suplicante la formación de los retratos del Soberano para todas las monedas de oro y plata, según sus diferentes tamaños obedeciendo al Superior Decreto que sobre el particular  le dirigió V.E. y el suplicante  desempeña dentro de dos meses esta importante resolución, que comenzó a principios de setiembre y acabo el quatro de noviembre del presente año, con trabajo tan incesante que para no dispensar los días festivos intervino licencia del ilustrísimo señor arzobispo." [12]

 

         Como los cuños de las monedas de oro y plata de busto limeño se abrieron en 1809, considera el especialista Alberto Tamayo Barrios, que al mismo tiempo se produjeron las fechadas las de ese año y el anterior.  Las piezas con esas dos fechas corresponden a lo que se ha llamado "primer tipo" y que presentan el busto más grande que en las de los años siguientes hasta 1811. [13]

 

         Con la llegada de los cuños oficiales a fines de 1810 o inicios de 1811, empiezan estos a usarse en la ceca limeña, igualándose así sus monedas con las acuñadas en las otras cecas americanas.

   

 

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[1].- Herrera, Adolfo Medallas de Proclamaciones y Juras de los Reyes de España. Madrid 1882.  Existe edición facsimilar de 1978.  Herrera cita oficio del Cabildo de Lima al virrey fechado el 5 de octubre  de 1808.

[2].- A.G.N. Casa de moneda colonial. Legajo 74.  Relación de servicios de José María Fernández de Soto, oficial primero de la oficina de talla. Sueldo 400 pesos, edad 44 años. Su país: Lima.  Se debe notar que en la relación se indica que los tres punzones se terminaron de hacer el 15 de octubre, lo que debe ser un error ya que la jura se celebró dos días antes, a menos que se siguiesen acuñando algún tiempo después de la ceremonia.

[3].- A.G.N. Casa de Moneda 22-27  Legajo 66. Lima, 27 de noviembre de 1809.

[4].- Tamayo Barrios, Alberto.  José María Fernández de Soto, Talla mayor de la Real Casa de Moneda .  Numismática N° 31.  Lima.  1980.  p.7

[5].- Medina, José T. Medallas de proclamaciones y juras de los reyes de España en América.  Santiago de Chile, 1917.  Edición facsimilar. Quarterman Publications, Inc. Boston, Massachusetts.  1973.  p.263.

[6].- Ibid. p.218.

[7].- Ibid. p.264.

[8].- Ibid. p.239.

[9].- Ibid. p.240.

[10].- Ibid. p.214.

[11].- Ibid.

[12].- A.G.N. Casa de Moneda 22-27.  Legajo 66. Lima 27.de noviembre de.1809.

[13].- Tamayo Barrios, Alberto. ob. cit. p.8.