Índice de artículos

 

Errores y Defectos
en la Numismática Antigua (Parte V)

 

  Introducción
Parte I: Errores de diseño
Parte II: Errores y defectos propios del cuño
Parte III: Defectos en el cospel
Parte IV:  Errores y defectos durante la acuñación
Parte V: Daños después de la acuñación

 


 

 

Parte V
Daños causados después de la acuñación

En esta quinta y última parte del artículo se tratan las manipulaciones sometidas a  las monedas después de su acuñación.

Dada su obviedad, no tendré en cuenta los daños naturales causados por la corrosión o la cristalización, ni por la rotura accidental o el desgaste del uso. Tampoco trataré los daños causados por la limpieza inadecuada o el añadido de una pátina artificial. No considero propiamente como "daño" las antiguas marcas de prueba,  los resellos, las reacuñaciones, ni las monedas con Damnatio Memoriae.

- Monedas agujereadas
- Monedas recortadas
- Monedas partidas
- Ajustes de peso
- Grafitos / "Graffitis"
- Transformaciones

Nota) ver las imágenes ampliadas haciendo clic sobre ellas.

 

Monedas agujereadas - Holed coins

Agujerear las monedas debió ser una costumbre muy extendida en el mundo antiguo, a juzgar por los numerosos ejemplares de todas las culturas que nos han llegado hasta nuestros tiempos. La moneda no solo fue utilizada como medio de cambio y de reserva de riqueza, sino que podía ser un objeto apreciado, constituir un símbolo social y en ocasiones pudo pasar a formar parte de los ritos religiosos.

Además de ser un método muy utilizado para identificar las monedas de oro o plata forradas (falsas), las razones que tuvieron en la antigüedad para horadar las monedas son muy variadas, pero no son lejanas a las que seguimos teniendo hoy en día con algunos objetos como las medallas religiosas. Las monedas taladradas debieron de servir en ocasiones como adorno o talismán, así como de símbolo de identificación con alguna persona, divinidad o grupo.

En la antigüedad, las monedas eran agujereadas -fundamentalmente- por alguna de estas razones:

  • Para comprobar la pureza del metal, para ver si eran falsificaciones (monedas forradas).

  • Para utilizarlas como adorno o símbolo de distinción, a la vez que como talismán, a modo de amuleto protector, dada su simbología de especial significado social, religioso, militar, etc., o por ser identificativas de un grupo social o un pueblo, e incluso por ser monedas exóticas (no frecuentes en la zona). Esto se podía llevar a cabo luciendo varias monedas agujereadas unidas entre sí a modo de collar o brazalete, o más frecuentemente colgando una sola moneda agujereada del cuello para mostrar la adhesión a un personaje (emperador, etc.), o incluso para lo contrario, para proclamar el odio, festejar la victoria o desear el triunfo ante un enemigo (en este caso se supone que se colocaba la moneda al revés o se agujereaba el rostro). Otras veces se utilizaban a modo de botón, o se cosían como adorno personal en el ropaje, o incluso se clavaban en puertas y estandartes.

  • Para poder unir las monedas evitando pérdidas en el transporte o facilitando su almacenamiento, taladrándolas y colocándolas en una fíbula o cordón.

  • Por último, la hipótesis más poética: "para pagar al barquero". La inveterada costumbre, que perduró hasta la Edad Media y denominamos óbolo de Caronte, de que los muertos fueran enterrados con una moneda en la boca o bien atada al cuello, al brazo o los dientes, facilitando de esa forma que Caronte (el ancestral barquero que los trasladaría del reino de los vivos al de los muertos) pudiera cobrarse sus servicios y los difuntos continuaran felizmente su viaje hacia el Elíseo (Cielo) o el Tártaro (Infierno). Ver un curioso  mapa del "viaje de ultratumba".

Lo normal era hacer un solo taladro en la parte adecuada de la moneda, dependiendo de la cara o motivo que se pretendiera resaltar, pero otras veces, se hacían varios agujeros para asegurar su sujeción. Estos agujeros, que desde luego deprecian la moneda en el mercado numismático actual, se ven a menudo en todo tipo de monedas antiguas, lo cual suele ser aprovechado por los coleccionistas que buscan estas curiosidades.

En los ejemplos mostrados podemos ver diversos tipos de monedas horadadas en la antigüedad.

Pequeñas monedas de plata agujereadas
Holed coins

Doce trihemióbolos de Thasos (Tracia), pequeñas monedas de plata de alrededor de un gramo y 11-13 mm, que fueron acuñadas en la primera mitad del siglo IV a.C.
Los agujeros están hechos sin ningún orden aparente, las posiciones son muy variadas, algunos orificios fueron hechos atravesando desde el anverso hacia reverso y otros al contrario.
El hecho de que uno de los agujeros esté mal hecho (y que no exista un segundo orificio para subsanarlo) parece indicar que no pudieron ser engarzadas por un cordón para su transporte o para servir de collar u otra clase de adorno. En este caso la hipótesis de algún tipo de rito religioso parece la más adecuada.

Pequeñas monedas de plata agujereadas
Holed coins

A la izquierda tritartemorion ibérico de imitación emporitana (Hispania, siglo III a.C.) y a derecha trihemióbolo de Eion (Macedonia, principios del siglo V a.C.)
Los agujeros están en una posición que no servirían para colgarlas adecuadamente a modo de adorno, sin embargo están hechos de forma cuidadosa, parece que evitando dañar algún motivo. El pequeño tamaño de estas monedas sugiere que se agujerearon para colocarlas en un cordón o fíbula, facilitando de este modo su transporte.

Grandes monedas de bronce agujereadas
Holed coins

A la izquierda Aes Grave (Roma, 215-212 a.C.), enorme moneda de bronce de 40 mm y 67 g. A la derecha gran bronce provincial de 38 mm y 26,48 g, acuñado en Cilicia en tiempos de Alejandro Severo (Tarso, 222-235 d.C.), en el que se observa un agujero que ha sido tapado recientemente en un intento de revalorizar la moneda, aunque estas manipulaciones suelen ser descubiertas fácilmente y realmente deprecian la moneda.
Dado el grosor y tamaño de estas grandes monedas de bronce, no debió de resultar sencillo hacer esos agujeros. Curiosamente, aunque separadas en el tiempo más de cuatro siglos, la motivación debió de ser la misma en ambos casos, consiguieron horadarlas en el lugar adecuado, muy posiblemente para ser utilizadas como colgantes.

Monedas forradas/plateadas agujereadas
Holed coins

A la izquierda, denario forrado de Arekoratas (ceca berona del norte de Hispania, comienzos del siglo I a.C.) con un taladro central hecho para comprobar si era o no falso (forrado). Ciertamente descubrieron que era forrado, desecharon la moneda, digamos que la tiraron a la basura, y sin embargo por algún intrincado camino ha conseguido llegar hasta nuestros días.
A la derecha sextante republicano (12,1 g / 23 mm) acuñado en Roma por familia desconocida, entre los años 215-211 a.C. Destaca el inusual hecho de que el reverso está plateado pero el anverso no. En el centro de la moneda hay un orificio y el anverso tiene dibujadas una marcas que simulan rayos. Todas estas particularidades me inclinan a pensar que la moneda no era propiamente una falsificación, sino sirvió de adorno o amuleto en el pasado.

Denarios agujereados
Holed coins

Denario ibérico acuñado en Sekaisa (Hispania Citerior) a mediados del siglo II a.C. El taladro se efectuó desde el anverso y desafortunadamente atravesó en la cabeza del jinete del reverso. El denario de Julio César (49-48 a.C.) de la derecha presenta un agujero hecho cuidadosamente para no dañar el elefante africano del reverso.
Si ninguna de estas monedas es forrada ¿por qué hicieron estos taladros? Desde luego el elefante debía de resultar atrayente y seguramente lo hicieron para lucir este temible animal como colgante.

Este ejemplar de Sekaisa mostrado procede del tesoro de Salvacañete (Cuenca), en el que predominan los denarios de Bolskan, siendo lo más llamativo de este hallazgo que casi la tercera parte de los denarios aparecieron perforados. Este es el único denario ibérico conocido con la leona (o lobo?) en el anverso y forma parte de la colección del Instituto de Valencia de Don Juan (Madrid). La composición del tesorillo de Salvacañete, que incluye más de un centenar de objetos de plata junto con abundantes monedas perforadas, ha hecho sospechar un carácter votivo (religioso) y su posible vinculación a un lugar sagrado; pero también podría ser que estas monedas hubieran estado engarzadas en un cordón, tal vez formando parte de un collar o proviniendo de un pago recibido.

Moneda con agujero cuadrado

Los agujeros no tienen porque ser redondos.

Este as ibérico de Kese pesa 11,6 g (Hispania Citerior, mediados del siglo II a.C.). Por lo visto alguien deseaba hacerle un agujero por alguna desconocida razón y desde luego que lo consiguió. El agujero le salió cuadrado, pero bueno... (lo que no entiendo es por qué hicieron un agujero en una moneda tan "fea", tan gastada por el uso).

Moneda con agujero en forma de resello (?)

Extraño agujero... se asemeja al contorno de una contramarca. Desde luego no acierto a imaginar para que hicieron tal cosa, diríase que alguien estaba aburrido y se entretuvo agujereando esta moneda de tal rara y laboriosa forma.

Se trata de un as provincial de Tiberio, acuñado en Calagurris (17-34 d.C.) y parece que el agujero es de época.

Monedas con agujero sin completar

Se trata de dos monedas de Hispania diferentes, pero con algo en común, ambas tienen un agujero central iniciado y sin completar.
La imagen de la izquierda corresponde al anverso de un as ibérico de Konterbia Karbica (principios del siglo I a.C.) y la de la derecha es el reverso de un as hispanorromano de Augusto acuñado en Carthago Nova (finales del siglo I a.C.)
Entre ambas monedas hay casi 100 años y sin embargo los agujeros parecen de similares características.
Desde luego, creo que son marcas de la época (no parecen modernas) y están hechas rotando algún objeto punzante, ya que en ambos casos la otra cara de la moneda está intacta, pero.... ¿Por qué? ¿Para qué lo hicieron?... Pues ni idea.

Ejemplo de fíbula y otras monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda, tres monedas engarzadas en una fíbula, que pudieron servir de adorno o más posiblemente de improvisado "monedero", es decir para evitar su pérdida.
A la izquierda vemos varias monedas agujereadas, se trata de lepta y prutoh acuñados en Judea a lo largo del siglo I a.C. Algunas de estas monedas parecen tener agujeros hechos intencionadamente, pero la mayoría de ellas son simplemente acuñaciones descuidadas realizadas sobre flanes defectuosos.

Collar con dos denarios agujereados
Holed coins

Collar romano de principios del siglo III d.C., fabricado con alambre cuadrado de plata torcida (14 x 15,5 cm), que conserva dos colgantes realizados con denarios de la dinastía Severa. Concretamente del emperador Septimio Severo y su hijo Geta como César.

En un principio puede parecer que los agujeros fueron efectuados sin excesivo cuidado, pero no es así. Resulta interesante observar que no se han dañado los bustos de ambos personajes ni tampoco los motivos del reverso, tarea no tan simple ya que el eje de acuñación de ambas monedas es distinto. Contrasta este esmero con los descuidados enganches y remaches, que más bien parecen obra de un aficionado que de un orfebre.

Dado que Geta murió meses después de acuñarse esta moneda, siendo asesinado por su propio hermano Caracalla y sufriendo la consiguiente "damnatio memoriae", parece que la prudencia obligara a esconder este collar, y tal vez por ello ha conseguido llegar hasta nuestros días.

Desconozco más detalles sobre este curioso collar ya que en la página web de Ancient Touch (que es donde estuvo a la venta) no se indica su procedencia u otras informaciones relevantes, simplemente lo catalogan como similar a los mostrados por Ruseva-Prokoska L. en :"Roman jewelry. A Collection of National Archaeological Museum-Sofia. 1991, cat. # 75, 91."

Monedas agujereadas con su anilla original
Holed coins

AE32 provincial del emperador Volusiano (251-253 d.C.), acuñado en Blaundus (Lydia), que conserva su anilla original.

Las dos monedas de la derecha son seguramente pequeños bronces bajoimperiales (16-19 mm) que se engarzaron de esta forma para servir de adorno (?).

Abajo dos ejemplos más, un mediano bronce colonial romano del siglo II y un pequeño bronce del Bajo Imperio que también conservan sus enganches originales.

Todos estos ejemplos "parecen" una clara demostración de que las monedas antiguas eran a veces utilizadas como adornos o amuletos, seguramente usándolas sus poseedores como colgantes. Pero solo lo parecen... ciertamente me es difícil comprender que monedas de tan bajo valor, y sobre todo, tan deterioradas, tan gastadas por el uso, fueran usadas como adornos. Seguramente en estos casos hubo alguna otra razón, que al menos yo desconozco.

Silicuas agujereadas
Holed coins

A la izquierda silicua de Valentiniano I (Tesalónica / Macedonia, 364-367 d.C.) con un agujero que está en una posición muy adecuada para poder colgar la moneda.
A la derecha silicua de Constancio II (Sirmium / Pannonia Inferior, 355-360 d.C.) que muestra dos agujeros, evidentemente el primero les salió mal.
Los agujeros en las silicuas parecen ser más frecuentes que en otras monedas, desde luego su pequeño grosor facilitaba la tarea.

Moneda de oro con agujero
Holed coin

Moneda acuñada entre los años 221-218 a.C. en ceca desconocida del sur peninsular, o posiblemente en el Norte de África (Carthago, 220-210 a.C.). Se trata de un 3/8 de shekel (2,85 g) y el lugar elegido para la perforación parece indicar que ésta se efectuó de forma cuidadosa con el objeto de lucir la moneda colgada, posiblemente dejando ver el lado del caballo, que es por donde se efectuó el agujero.

Moneda de oro con dos agujeros fantasmas
Holed coin

Quinario áureo de Augusto (3,90 g), acuñado en Lugdunum (7-8 d.C.). Los dos agujeros fueron hechos cuidadosamente en la antigüedad, seguramente para que la moneda sirviera de adorno cosida a las ropas. Pero más cuidadosamente han sido restaurados dichos agujeros en nuestros días, y de paso, también repararon el golpecito de la ceja. La moneda original fue vendida por CNG en el lote 859 de su subasta Triton XI (enero 2008) y meses después reapareció en el mercado al triple de precio, pero ya "arreglada" y sin agujeros.

Moneda de oro con dos agujeros
Holed coin

Esta moneda es de principios del siglo IV d.C. y pertenece a un importante reino de NE africano llamado Axum (18 mm y 2.65 g). Sus dos agujeros en la parte superior son típicos de las monedas extranjeras encontradas en la India en este periodo. Evidentemente debía de ser un signo de distinción el hecho de exhibir monedas tan exóticas (seguramente cosidas en las ropas).

Moneda forrada/dorada con agujero
Holed coin

Moneda falsa de la época de 27-29 mm y 4,41 g, que corresponde al histamenon nomisma escifulado de oro, acuñado entre los años 1071-1078 en la ceca de Constantinopla, durante el reinado de Miguel VII Ducas.
El agujero se efectuó desde el reverso y el lugar elegido para la perforación parece indicar que se hizo de forma cuidadosa para lucir la moneda colgada. En ese caso... ¡buena sorpresa debieron darse al descubrir que la moneda era forrada! Aunque, tal vez ya sospechaban algo y pudieron pensar que ésta era la única utilidad que podían darle.

Monedas con tres agujeros
Holed coin

El denario de Adriano de la izquierda y el follis de Fausta de la derecha son dos monedas romanas acuñadas con más de dos siglos de separación entre ellas y sin embargo presentan tres orificios similares, tres agujeros perfectamente realizados para dañar lo mínimo posible los motivos centrales. La moneda de Adriano es forrada, así que descubierto el engaño, parece que alguien trató de utilizarla al menos como adorno. Del mismo modo, diríase que el busto de Fausta fue exhibido (posiblemente cosido en alguna vestimenta), supongo que antes de su caída en desgracia ante su marido, el emperador Constantino Magno.

A la tercera va la vencida

Imitación céltica del denario de Augusto con el reverso Cayo y Lucio, acuñado a principios del siglo I d.C. (17-18 mm y 2 g). Alguien intentó hacer dos agujeros en el anverso (de manera cuidadosa para no dañar el bonito busto céltico) pero no lo logró. El tercer agujero se hizo en el reverso, de forma perfectamente centrada. Parece que deseaban colgar la moneda y a la tercera fue la vencida.

Moneda con múltiples agujeros, pero la mayoría sin completar

As ibérico de bronce acuñado en Kese (Hispania Citerior) a mediados del siglo II a.C.
¿Hubo algún motivo religioso? ¿fue por alguna superstición? o simplemente alguien trataba de mostrar a otro lo bien que estaba afilado su puñal. Pues no lo sé... lo único claro es todas las marcas son antiguas y están hechas en el anverso, parece que rotando algún objeto punzante.

Ver esta completa "Galería" y otras interesantes informaciones en: Ancient Coins, Doug Smith y Bill Welch


Monedas recortadas Clipped coins

La costumbre de recortar las monedas no se extendió hasta mediados el siglo IV, si bien llegó a ser muy frecuente en el mundo medieval. Esta manipulación tenía normalmente el objetivo de ir haciendo acopio fraudulentamente de pequeños trocitos de metal noble, pero también pudo realizarse con el objetivo de conseguir piezas más pequeñas (divisores) o para servir de adorno o amuleto.

De cara al coleccionismo, estos recortes deprecian las monedas grandemente y desde luego, restan belleza e interés a la pieza.

Moneda recortada
Clipped coin

Denario republicano de la familia Marcia (134 a.C.)
La moneda está bastante bien conservada, si bien ha perdido casi la mitad de su peso y tiene ahora solamente 2,5 g.
Estos recortes no son habituales en el periodo republicano, en este caso tal vez redujeron la moneda para convertirla en quinario.

Monedas recortadas
Clipped coins

Silicuas de finales del siglo IV: Valentiniano II (?) a la izquierda y Eugenio a la derecha. Estas monedas fueron recortadas hasta aproximadamente la mitad de su peso (ahora tienen 1,3 y 0,81 g respectivamente), por lo que debieron de servir como moneda fraccionaria.
En esta época es habitual encontrar monedas de plata recortadas, parece que el poco grosor del flan de las silicuas facilitaba esta ilegal manipulación.

Monedas recortadas
Clipped coins

A la izquierda, sólido recortado de Justiniano II (Constantinopla, 705-711 d.C.) de 4,17 g.
A la derecha, sólido de Romano III (Constantinopla, 1028-1034 d.C.) tremendamente recortado ya que pesa tan solo 1,47 g.
Es frecuente encontrar monedas bizantinas de oro recortadas, pero ejemplo mostrado de Romano III es singular. De hecho no existía ninguna moneda de oro tan pequeña en el siglo XI, por lo que en este caso no veo más explicación que su uso como adorno o talismán.


Monedas partidas - Splitted coin

Las monedas de plata han sido partidas, podríamos decir que desde siempre y por todas las culturas. Las monedas entonces tenían el valor del metal propiamente dicho y no reparaban en partirlas para conseguir moneda fraccionaria. Este fenómeno, que sin embargo es poco frecuente en las monedas de oro, también fue habitual en las de bronce. Los ejemplos más abundantes de monedas partidas de bronce se encuentran en los siglos I a.C. y I d.C., y dentro de ellos suelen ser ases romanos partidos para circular como semises.

Durante el siglo I d.C. -fundamentalmente en ambientes castrenses romanos-, se solían contramarcar las monedas intentando reducir su ámbito de circulación y hacer frente a la escasez de moneda de bronce; pero también, a veces, partían cuidadosamente las monedas para conseguir divisores. Ambas actuaciones debieron ir unidas ya que están presentes en el mismo tipo de monedas, sin embargo debieron de hacerse por separado, ya que son pocas las monedas que encuentran partidas y a la vez con resellos.

Posiblemente existan otras razones a las indicadas, seguramente también hubo motivos rituales o religiosos.

A continuación pueden verse algunos tipos muy diversos de monedas partidas en la antigüedad, entre ellas, una curiosa moneda china convertida en dos de forma verdaderamente sorprendente.

Las monedas partidas para circular como divisores resultan bastante apreciadas por el coleccionista, dada la curiosidad que representan; sin embargo, no deben de ser confundidas con las monedas simplemente rotas, debemos buscar las marcas de cincel -que era la herramienta normalmente empleada-, pues es frecuente ver a vendedores con monedas rotas (por golpes de arados u otras causas) ofreciéndolas engañosamente como divisores.

Diversas monedas de plata partidas
Splitted coins

Arriba, a la izquierda, siclo (shekel) hispano-cartaginés de finales del siglo III a.C. partido en dos mitades y a la derecha, dracma de Emporion (finales del siglo III a.C.), seguramente partida de forma que se obtuviera un óbolo con el trozo faltante. 
En el centro, otra dracma partida de Emporion (241-218 a.C.), su peso de 1,61 g, nos indica que debió de circular como 1/3 de dracma (2 óbolos).
Abajo, a la izquierda, denario republicano de la familia Marcia (Roma, mediados del siglo II a.C.) y a la derecha, denario ibérico de Bolskan (Hispania Citerior, segunda mitad del siglo II a.C.).
Estas cinco monedas de plata pertenecen a distintas culturas de la antigua península Ibérica y fueron partidas intencionadamente, se distingue claramente en alguna de ellas la huella del cincel.
¿Alguien encargó un trabajo y entregó media moneda en concepto de señal? ¿Hubo algún motivo ritual o religioso? Seguramente lo más probable es que fuera la necesidad, la simple falta de divisores circulantes lo que les obligara a este expeditivo método de buscar cambio. La monedas de plata eran frecuentemente fraccionadas en esta época, lo importante entonces era el valor intrínseco del metal, no la moneda en sí.

Denario "casi partido"

Este denario republicano de la Gens Anónima (Roma 211-206 a.C.) estuvo a punto de ser convertido en divisor, pero por lo que parece en el último momento se arrepintieron y no finalizaron la partición. Las marcas que quedaron, tanto en anverso como reverso, nos dan muestra de que emplearon alguna herramienta similar a una cizalla.

Áureos partidos
Splitted / halved coins

No es frecuente encontrar monedas de oro partidas, pero haberlas... haylas.
A la izquierda tenemos un áureo del emperador Gordiano III (2,47 g) y a la derecha otro de Constancio I (2,45 g). Ambas monedas fueron partidas en la antigüedad en dos mitades, y es evidente que lo hicieron de forma muy cuidadosa.

Ases partidos
Splitted / halved coins

As ibérico de Sekobirikes (Hispania Citerior, último tercio del siglo II a.C.) y as hispanorromano de Kolounioku (Hispania Citerior, primera mitad del siglo I a.C.)
Ambas monedas están partidas claramente en dos mitades y pese a la diferencia de fechas, seguramente fue en algún campamento militar para que circulara como semis.
Puede observarse perfectamente la marca dejada por la sujeción en la primera moneda (el canto está aplastado) y la realizada por el cincel en el reverso la segunda.

Ases partidos
Splitted / halved coins

Dos ases de Nemausus de 6,63 y 6,37 g (principios del siglo I d.C., Galia) cuidadosamente partidos para circular como semises.
Esta moneda tan abundante en ámbitos castrenses, es una de las que más a menudo se encuentra partida para circular como divisor. La carencia de moneda fraccionaria en los campamentos militares era un hecho.

Sestercio partido
Splitted / halved coin

Sestercio de Otacilia Severa de 12,6 g (Roma, 244-249 d.C.) partido intencionadamente para convertirlo en un dupondio o dos ases (?).
Se observa perfectamente la huella del cincel en el centro de la moneda, en el anverso y en el sentido de la rotura.

Ases partidos en tres (?) trozos
Splitted coins

Dos ases celtibérico-berones de Titiakos (Hispania, tránsito de los siglos II al I a.C.), partidos de forma que no debió ser caprichosa, la primera moneda pesa 2,6 g y la segunda 2,8. ¡Impresionante exactitud en el corte!
¿Intentaron dividirlos en tres partes? Parece lo más probable, ya que las unidades de esta ceca pesaban en esa época entre 8 y 9 g.

Monedas partidas en cuatro trozos
Splitted coins

Dodecadracma acuñado en Babylon (336-323 a.C.) a nombre de Alejandro Magno, que fue partido en cuatro partes. Su peso actual de 12,1 g hace presuponer que circuló con el valor de 3 dracmas.

As hispanorromano de Tiberio acuñado en Calagurris (Hispania Tarraconensis,14-37 d.C.) y sestercio de Filipo hijo (Roma, 247-249 d.C.), partidos intencionadamente en cuatro partes.

El as de Tiberio habría circulado como cuadrante en los comienzos del siglo I d.C., pero la antigua costumbre perduraría en el siglo III, a la vista de este trozo de sestercio que con un peso de 5,8 g, debió de suplir a un as.

Monedas chinas cortadas circularmente
Splitted coins

A la izquierda, parte exterior de un AE Cash, tipo Yan Huan (26 mm), perteneciente a periodo de las dinastías orientales Han y Xin (China, siglos III-V d.C.). En la derecha vemos la parte interior de una moneda parecida, en este caso del tipo Zao Bian (18 mm).

Ciertamente en Oriente eran más sofisticados, también partían las monedas en dos partes, pero cortándolas cuidadosamente, dando como resultado dos nuevas monedas de distinto tamaño y de similar forma circular.


Ajustes de peso - Weight adjustments

En ciertos denarios republicanos se pueden encontrar unas características marcas que no parecen fruto de la casualidad, sino de haber sido producidas intencionalmente. Clive Stannard investigó 8.649 denarios republicanos encontrando un 1,34% de monedas con las típicas marcas producidas cuando con un buril redondeado (en forma de gubia) se arrancan pequeñas laminas del metal. Clive presentó su teoría en: "Metallurgy in Numismatics, Volume 3, pp. 45-70, London, 1993", indicando que esas características marcas eran el resultado de "ajustes de peso realizados en las propias cecas". (El artículo completo se encuentra disponible en la propia web de Clive Stannard y también puede verse resumido en la estupenda web de Andrew Mc.Cabe).

Personalmente se me hace difícil imaginar a los operarios de las cecas haciendo este tipo de manejos después de haber finalizado las acuñaciones. Su tarea era obtener un determinado número de monedas por libra de peso y logrado ese objetivo no debía de tener mucho sentido el andar de nuevo pesando las piezas. Por ello me parece más probable que estar manipulaciones fueran realizadas por los cambistas (nummularii). En las monedas antiguas es frecuente ver marcas, punzonados y cortes de prueba, que eran llevadas a cabo por los cambistas precisamente para averiguar la composición de la moneda, descubriendo así las monedas forradas que debían ser retirarlas de la circulación. No es de extrañar que, al observar que una moneda sobrepasaba el peso, ellos mismos procedieran a rebajarlo para conseguir unas virutas de plata que aumentaran sus ganancias. Otra posibilidad sería que fueran los propios ciudadanos los encargados de esas sisas, pero la regularidad de las marcas indica que fueron siempre efectuadas con un instrumento parecido, lo que me hacen descartar tal opción.

El caso contrario, es decir, el tratar de amentar el peso de una moneda, también puede observarse en la numismática antigua. En las monedas mostradas a continuación podemos ver como pequeñas porciones de oro eran remachadas en un agujero para conseguir tal fin. En todo caso, esta práctica es algo anecdótica, estos ejemplares son monedas de imitación emitidas lejos de Roma, en territorios de la actual India, en dónde era frecuente agujerear las monedas para lucirlas como colgantes, con lo que se perdía peso. Por ello se piensa que, para reincorporarlas a la circulación, debían de rellenar alguno de dichos agujeros con pequeñas porciones del metal adecuado.

Este tipo de manipulaciones deprecian mucho las monedas de cara al coleccionismo, por lo que solo tienen interés para los estudiosos de los errores o las curiosidades.

Ajuste de peso (para rebajarlo)
Weight adjustment

A la izquierda denario republicano del 89 a.C. acuñado por la gens Tituria (4,07 g). A la derecha denario republicano del 79 a.C. acuñado por la gens Claudia 3,92 g). Ambas monedas presentan las características marcas producidas como resultado de un "ajuste de peso". Esta claro que alguien extrajo unas virutas de plata con algún instrumento curvo. Lo que ya no es tan fácil es el determinar quien fue, seguramente algún banquero/cambista (nummulari). Ver otro ejemplo.

 

Ajuste de peso (para aumentarlo)
Weight adjustment

Tanto la moneda de Septimio Severo (7,79 g) de la izquierda, como la de Caracalla (7,72 g) de la derecha son dos imitaciones orientales, dos monedas de oro emitidas en los lejanos territorios del subcontinente indio, con el peso y aspecto del áureo romano, sin duda para facilitar el comercio entre las dos culturas.
Las dos monedas presentan tres agujeros, pero en ambos casos uno de ellos está tapado por una especie de remache de oro, al objeto de aumentar su peso. Ver otro ejemplo.


Grafitos / "Graffitis" - Graffitis

En ocasiones vemos monedas con grafitos, esto es, con letras o dibujos grabados de forma tosca y superficial. Se supone que estas marcas se hacían en la antigüedad por el propio propietario de la moneda, tal vez indicando las iniciales de su propio nombre o por alguna otra razón que desconocemos.

Este tipo de daño desde luego deprecia la moneda de cara al coleccionista, pero su impacto en el precio depende del tipo del grafito / graffiti en concreto.

Grafitos en anverso o reverso
Graffiti

A la izquierda, estátera de Thasos / Tracia, finales del siglo V a.C. con  los signos M I en su reverso y a la derecha, denario republicano de la familia Marcia (principios del s. II a.C.) con los signos N II M III en el anverso.
En ambos casos se utilizó un objeto punzante, seguramente fue en la antigüedad y por su propio poseedor.

Algo más que un grafito
Graffiti

Algo más que un grafito diría yo... Tanto el as acuñado en Pax Iulia de Augusto (mostrado a la izquierda), como el as de Claudio de posible imitación hispánica de la derecha, fueron "trabajados" a conciencia en la antigüedad. ¿Por qué razón? Pues ciertamente no lo sé... Tal vez fuera un simple entretenimiento de su poseedor.


Transformaciones sufridas por las monedas

Convertir las monedas en otro tipo de objetos como pesas, botones o adornos, o intentar aumentarlas de valor mediante su recubrimiento con metales nobles, parece que fue una práctica relativamente común en la antigüedad.

Este tipo de manipulación deprecia -en principio- la moneda de cara al coleccionista, pero puede suceder lo contrario. En realidad el precio dependerá de la belleza o la rareza de "nuevo diseño" logrado en la transformación.

Moneda plateada en una sola cara

Sextante republicano (12,1 g / 23 mm) acuñado en Roma por familia desconocida, entre los años 215-211 a.C. Destaca el inusual hecho de que el reverso está plateado pero el anverso no. En el centro de la moneda hay un orificio y el anverso tiene dibujadas una marcas que simulan rayos. Todas estas particularidades me inclinan a pensar que la moneda sirvió de adorno o talismán en el pasado. No creo que se trate de una falsificación ya que solo está recubierto de plata el reverso, y además este tipo solo existe en bronce.

Monedas doradas

Arriba a la izquierda, denario acuñado en Éfeso durante la primavera-verano del 41 a.C. mostrando los bustos de los dos triunviros más influyentes (Marco Antonio y Octavio).  Parece que difícilmente podría pasar esta moneda por un áureo debido a su bajo peso (3,32 g), pero seguramente esa fue la intención. Las técnicas del dorado eran bien conocidas en la antigüedad y este tipo de moneda se acuñó tanto en plata (denario) como en oro (áureo), lo que sin duda pudo facilitar el intento de fraude.
A la derecha otro denario dorado, esta vez de Aureliano (Roma, 274-275 d.C.). Con sus 19-20 mm podría intentar simular ser un áureo, pero con su bajo peso (2,18 g), difícilmente pasaría inadvertido.

Abajo tenemos un antoniniano de Probo (276-282 d.C.) de 23 mm y 4,97 g, y medio centenional de Constante (333-337 d.C.) de 16-17 mm y 1,7 g, recubiertos ambos en su época por una fina capa de oro.
Tal vez pretendieron hacerlas pasar por monedas de oro (áureo y tremissis respectivamente). En el caso de Probo podía ser posible, pero en el de Constante era más difícil, ya que ese tipo de reverso no se acuñó en oro, siendo precisamente muy común en bronce.

Monedas utilizadas como pesas (ponderales)

Dado que la moneda de la izquierda pesa 5,73 g, el vendedor indicaba que este bronce de Alejandro Magno había sido transformado a base de martillazos en pesa. ¡Aventurada hipótesis!... aunque la moneda pese aproximadamente 1/3 de la tetradracma ática, no parece esa una aceptable explicación para justificar los daños sufridos por este pequeño bronce de finales del siglo IV a.C.

Sin embargo, está claro que la moneda de la derecha, un sestercio recortado de Adriano (12,51 g), sí fue utilizada muchos siglos después como ponderal, concretamente con el valor de 4 reales. El reverso esta alisado, pero en el anverso figuran resellados, sobre el busto claramente reconocible del emperador romano, su valor IIII y un escudo fajado. Este ponderal, asignado a Valls, procede de la Colección Crusafont.(Áureo & Calicó, subasta de octubre de 2011, lote 1896).

Monedas utilizadas como herramientas (?)

Tanto el as de Domiciano (Roma, 81-96 a.C.) de la izquierda, como el bronce provincial romano de Antonino Pío (Bostra, Decapolis, 138-161 d.C.), fueron transformados en la antigüedad realizando unas muescas en todo su contorno. Tal vez ambas monedas pudieron haber sido utilizadas como herramientas, o posiblemente sirvieron para alguna otra función que desconozco.

Monedas utilizadas para... (?)

A la izquierda, cuadrante de Arse (finales del siglo II a.C., Hispania Citerior) que pesa 2,40 g, y a la derecha, follis de Crispo (317-326 d.C.) de 18-20 mm y 2,9 g.
El cuadrante ha sido cuidadosamente transformado en un nuevo y enigmático objeto y no menos enigmáticas son las muescas y la cantidad de rayas que hay en el follis. Ambas monedas supongo servirían para alguna otra función, pero no imagino cuál.

Monedas convertidas en otros objetos

El denario de Nerón de 2,2 g mostrado a la izquierda, acuñado en Lugdunum (54-68 d.C.), ha sido claramente convertido en colgante tal vez para ser usado como amuleto. Destaca el hecho casual de que los ejes de acuñación hubieran sido de 90 º, ya que, a pesar del recorte y el agujero, ambas caras muestran perfectamente los motivos principales.
A la derecha, sestercio de Nerón (66-67 d.C.) de 33 mm y 6,98 g acuñado en Lugdunum. El vaciado de su reverso fue intensivo y la moneda perdió más de la mitad de su peso. La pátina sugiere que se trata de un trabajo antiguo, pero lo cierto es que no podemos saber por qué lo hicieron. Tal vez trataron de fabricar un soporte para acoplar un pequeño espejo.

Monedas convertidas en botón (?) u otro tipo de adorno

Dos curiosos centenionales de mediados del siglo IV, retocados en la antigüedad.
En el caso de la moneda de la izquierda (Constancio II) el esmerado "trabajo" está en el reverso y en la otra moneda (Magnencio o Decencio) es el anverso el que prácticamente ha desaparecido.
¿Intentaron simplemente resaltar / borrar la imagen del emperador o trataron de convertir estas monedas en algún tipo de tésera, adorno o botón?

Monedas convertidas en adornos

El denario Augusto de la izquierda fue convertido en tiempos modernos en botón de solapa, mientras que la moneda de Vespasiano se utilizó indudablemente como alfiler.

Actualmente se siguen utilizando las monedas antiguas en joyería, pero se suele ser más cuidadoso, se evita deteriorarlas con las soldaduras o agujeros que encontramos en las épocas anteriores (ver collar)

Otras monedas transformadas modernamente

A la izquierda, medallón de Domiciano que ha sido convertido (seguramente en tiempos modernos) en un excepcional broche. Está calado y presenta dos rebajes en el reverso. Pero es una verdadera pena, se trataba de una moneda antigua muy rara que ahora ha perdido prácticamente todo su valor. (Lote 277, subasta J. Vico, marzo 2012)

A la derecha, denario de Julio César (Crawford 458/1) cuyo reverso ha sido totalmente transformado para grabar en él unas letras y una corona, que podrían estar asociadas al antiguo estado de Baviera (según indicaba un vendedor en eBay).


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