Errores y defectos en la numismática antigua (V)
Índice de artículos

 

Errores y Defectos
en la Numismática Antigua (Parte V)

 

  Introducción
Parte I: Errores de diseño
Parte II: Errores y defectos propios del cuño
Parte III: Defectos en el cospel
Parte IV:  Errores y defectos durante la acuñación
Parte V: Daños después de la acuñación

 


 

 

Parte V
Daños causados después de la acuñación

En esta quinta y última parte del artículo se tratan las manipulaciones sometidas a  las monedas después de su acuñación.

Dada su obviedad, no tendré en cuenta los daños naturales causados por la corrosión o la cristalización, ni por la rotura accidental o el desgaste del uso. Tampoco trataré los daños causados por la limpieza inadecuada o el añadido de una pátina artificial, ni tampoco por su uso en joyería u otro tipo de manipulación actual. Tampoco considero propiamente como "daño" las antiguas marcas de control, resellos, reacuñaciones y Damnatio Memoriae.

- Monedas agujereadas
- Monedas recortadas
- Monedas partidas
- Grafitos / "Graffitis"
- Transformaciones

Nota) ver las imágenes ampliadas haciendo clic sobre ellas.

 

Monedas agujereadas - Holed coins

El hacer agujeros en las monedas debió ser costumbre extendida en el mundo antiguo a juzgar por los numerosos ejemplares que han llegado hasta nuestros tiempos. La moneda fue utilizada no solo como medio de cambio o pago y de reserva de riqueza, sino que se utilizó para otros usos, normalmente constituía un claro símbolo de prestigio y en algunas ocasiones pudo pasar a formar parte de ritos religiosos. Las razones que tuvieron para horadar las monedas parecen ser muy variadas, pero no son lejanas a las que seguimos teniendo hoy en día con diversos objetos como las medallas, estas monedas taladradas en la antigüedad servirían fundamentalmente, de adorno, de talismán o como identificación con alguna persona, divinidad o grupo.

Algunas de estas razones seguramente fueron:

  • Colgar la moneda del cuello para mostrar la adhesión a un personaje (emperador, etc.) o para proclamar el triunfo ante un enemigo, colocándola al revés o agujereando el rostro (?).

  • Utilizarlas como talismán, a modo de amuleto protector, al ser monedas exóticas (no frecuentes en la zona), o por su simbología de especial significado (religioso, militar, etc.), o por ser identificativas del grupo o pueblo.

  • Unir las monedas para evitar pérdidas en el transporte o para almacenarlas, colocándolas en una fíbula o cordón, o simplemente para lucirlas a modo de collar.

  • Utilizarlas como botón o adorno personal en el ropaje.

  • Coserlas o clavarlas a puertas, estandartes, cajas, etc. igualmente como signo de adhesión o como talismán.

  • Taladrar las monedas para comprobar si eran falsas (forradas).

  • Por último, la hipótesis más poética: "el óbolo de Caronte". Inveterada costumbre -que perduró hasta la Edad Media- de que los muertos fueran enterrados con una moneda en la boca o bien atada al cuello, al brazo o los dientes, facilitando de esa forma que Caronte (el ancestral barquero que los trasladaría del reino de los vivos al de los muertos) pudiera cobrase sus servicios y los difuntos continuaran su viaje hacia el Elíseo / cielo o el Tártaro / infierno (ver mapa del viaje de ultratumba).

Lo normal era hacer un solo taladro en la parte adecuada de la moneda, dependiendo de la cara o motivo que se pretendiera resaltar, pero otras veces, se hacían varios agujeros para asegurar su sujeción. Estos agujeros, que desde luego deprecian la moneda, se ven a menudo en todo tipo de monedas antiguas, lo cual suele ser aprovechado por el coleccionista de curiosidades.

En los ejemplos mostrados podemos ver diversos tipos de monedas horadadas.

Monedas agujereadas
Holed coins

Doce trihemióbolos de Thasos (Tracia), pequeñas monedas de plata de alrededor de un gramo y 11-13 mm, que fueron acuñadas en la primera mitad del siglo IV a.C.
Los agujeros están hechos sin ningún orden aparente, las posiciones son muy variadas, algunos orificios fueron hechos atravesando desde el anverso hacia reverso y otros al contrario.
El hecho de que uno de los agujeros esté mal hecho (y que no exista un segundo orificio para subsanarlo) parece indicar que no pudieron servir de collar u otra clase de adorno. En este caso la hipótesis de algún tipo de rito religioso parece la más adecuada.

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda tritartemorion ibérico de imitación emporitana (Hispania, siglo III a.C.) y a derecha trihemióbolo de Eion (Macedonia, principios del siglo V a.C.)
Los agujeros están en una posición que no servirían para colgarlas adecuadamente a modo de adorno, sin embargo están hechos de forma cuidadosa, parece que evitando dañar algún motivo. El pequeño tamaño de estas monedas sugiere que se agujerearon para colocarlas en un cordón o fíbula, facilitando de este modo su transporte.

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda Aes Grave (Roma, 215-212 a.C.), enorme moneda de bronce de 40 mm y 67 g. Sin embargo su grosor no impidió que alguien la horadara cuidadosamente, seguramente para utilizarla como colgante.
A la derecha sextante republicano (12,1 g / 23 mm) acuñado en Roma por familia desconocida, entre los años 215-211 a.C. Destaca el inusual hecho de que el reverso está plateado pero el anverso no. En el centro de la moneda hay un orificio y el anverso tiene dibujadas una marcas que simulan rayos. Todas estas particularidades me inclinan a pensar que la moneda sirvió de adorno o talismán en el pasado.

Moneda agujereada
Holed coin

Denario ibérico acuñado en Sekaisa (Hispania Citerior) a mediados del siglo II a.C. El taladro se efectuó desde el anverso y desafortunadamente atravesó en la cabeza del jinete.
Procede del tesoro de Salvacañete (Cuenca), en el que predominan los denarios de Bolskan, pero lo más llamativo de este hallazgo es que casi la tercera parte de los denarios aparecieron perforados.

Este ejemplar mostrado es el único conocido con la leona (o lobo?) en el anverso y forma parte de la colección del Instituto de Valencia de Don Juan (Madrid). La composición del tesorillo de Salvacañete, que incluye más de un centenar de objetos de plata junto con abundantes monedas perforadas, ha hecho sospechar un carácter votivo (religioso) y su posible vinculación a un lugar sagrado; pero también podría ser que estas monedas hubieran estado engarzadas en un cordón, tal vez formando parte de un collar o proviniendo de un pago recibido.

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda vemos varias monedas agujereadas, se trata de lepta y prutoh acuñados en Judea a lo largo del siglo I a.C. Algunas de estas monedas parecen tener agujeros hechos intencionadamente, pero la mayoría de ellas son simplemente acuñaciones descuidadas realizadas sobre flanes defectuosos.

El denario de Julio César (49-48 a.C.) de la derecha no ofrece duda alguna, presenta un agujero hecho intencionadamente en la antigüedad.

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda, tres monedas engarzadas en una fíbula, que pudieron servir de adorno o más posiblemente de improvisado "monedero", es decir para evitar su pérdida.
A la derecha, denario forrado de Arekoratas (ceca berona del norte de Hispania, comienzos del siglo I a.C.) con un talado central hecho posiblemente para comprobar si era o no falso (forrado). Lo era.

Monedas con agujero sin completar

Se trata de dos monedas de Hispania diferentes, pero con algo en común, ambas tienen un agujero central iniciado y sin completar.
La imagen de la izquierda corresponde al anverso de un as ibérico de Konterbia Karbica (principios del siglo I a.C.) y la de la derecha es el reverso de un as hispanorromano de Augusto acuñado en Carthago Nova (finales del siglo I a.C.)
Entre ambas monedas hay casi 100 años y sin embargo el agujero parece de similares características.
Desde luego, creo que son marcas de época (no modernas) y que están hechas rotando algún objeto punzante, ya que en ambos casos la otra cara de la moneda está intacta, pero.... ¿Por qué? ¿Para qué lo hicieron?

A la tercera va la vencida

Imitación céltica del denario de Augusto con el reverso Cayo y Lucio, acuñada a principios del siglo I d.C. (17-18 mm y 2 g)
Alguien intentó hacer dos agujeros en el anverso (de manera cuidadosa para no dañar el bonito busto céltico) pero no lo logró. El tercer agujero se hizo en el reverso, de forma perfectamente centrada. Sin duda deseaban colgar la moneda y a la tercera fue la vencida.

Moneda con múltiples agujeros, la mayoría sin completar

As ibérico de bronce acuñado en Kese (Hispania Citerior) a mediados del siglo II a.C.
¿Hubo algún motivo religioso? ¿Fue por alguna superstición? o simplemente ¿trataba alguien simplemente de mostrar a otro lo bien que estaba afilado su puñal? Pues no tengo ni idea... lo único claro es todas las marcas son antiguas y están hechas en el anverso rotando algún objeto punzante.

Moneda con agujero cuadrado

Los agujeros no tienen porque ser redondos.

Este as ibérico de Kese pesa 11,6 g (Hispania Citerior, mediados del siglo II a.C.). Por lo visto alguien deseaba hacerle un agujero por alguna desconocida razón y desde luego que lo consiguió. El agujero le salió cuadrado, pero bueno...

Monedas agujereadas con su anilla original
Holed coins

AE32 provincial del emperador Volusiano (251-253 d.C.), acuñado en Blaundus (Lydia), que conserva su anilla original.

Las dos monedas de la derecha son seguramente pequeños bronces bajoimperiales (16-19 mm) que se engarzaron de esta forma para servir de adorno.

Abajo dos ejemplos más, un mediano bronce colonial romano del siglo II y un pequeño bronce del Bajo Imperio que también conservan sus enganches originales.

Estos ejemplos son una demostración clara de que las monedas antiguas eran a veces utilizadas como adornos o amuletos, seguramente usándolas sus poseedores como colgantes. Aunque me es difícil comprender que monedas de tan bajo valor y sobre todo, tan gastadas por el uso, fueron usadas para tal fin.

Moneda agujereada
Holed coin

Follis de Fausta de principios del siglo IV d.C. que presenta tres orificios perfectamente realizados para mostrar el anverso. Alguien sin duda exhibió este busto de Fausta, posiblemente pensando en el enorme poder de su marido, el emperador Constantino Magno.

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda silicua de Valentiniano I (Tesalónica / Macedonia, 364-367 d.C.) con un agujero que está en una posición muy adecuada para poder colgar la moneda.
A la derecha silicua de Constancio II (Sirmium / Pannonia Inferior, 355-360 d.C.) que muestra dos agujeros, evidentemente el primero les salió mal.
Los agujeros en las silicuas parecen ser más frecuentes que en otras monedas, desde luego su pequeño grosor facilitaba la tarea.

Ver esta completa "Galería" y otras interesantes informaciones en: Ancient Coins, Doug Smith y Bill Welch


Monedas recortadas Clipped coins

La costumbre de recortar las monedas no se extendió hasta mediados el siglo IV, si bien llegó a ser muy frecuente en el mundo medieval. Esta manipulación tenía normalmente el objetivo de ir haciendo acopio fraudulentamente de pequeños trocitos de metal noble, pero también pudo realizarse con el objetivo de conseguir piezas más pequeñas (divisores) o para servir de adorno o amuleto.

Estos recortes deprecian las monedas grandemente y desde luego, restan belleza e interés a la pieza.

Moneda recortada
Clipped coin

Denario republicano de la familia Marcia (134 a.C.)
La moneda está bastante bien conservada, si bien ha perdido casi la mitad de su peso y tiene ahora solamente 2,5 g.
Estos recortes no son habituales de la época, en este caso tal vez redujeron la moneda para convertirla en quinario.

Moneda recortada
Clipped coin

Silicua de finales mediados / finales del siglo IV (posiblemente Valentiniano II), que solo pudo ser aceptada como moneda fraccionaria al tener 1,3 g.
En esta época es habitual encontrar monedas de plata recortadas, posiblemente el flan tan fino de las silicuas facilitaba el ilegal recorte.

Moneda recortada
Clipped coin

Sólido de Justiniano II (Constantinopla - 705-711 d.C.) de 4,17 g
En esta época es frecuente encontrar monedas fraudulentamente recortadas.

Moneda recortada
Clipped coin

Sólido de Romano III (Constantinopla - 1028-1034 d.C.) tremendamente recortado ya que pesa tan solo 1,47 g
No existía ninguna moneda de oro tan pequeña en esa época, por lo que en este caso no veo más explicación que su uso como adorno o talismán.


Monedas partidas - Splitted coin

Las monedas de plata han sido partidas -podríamos decir- desde siempre y por todas las culturas. Las monedas entonces tenían el valor del metal propiamente dicho y no reparaban en partirlas para conseguir moneda fraccionaria. Este fenómeno, que sin embargo es poco frecuente en las monedas de oro, también fue habitual en las de bronce. Los ejemplos más abundantes de monedas partidas de bronce se encuentran en los siglos I a.C. y I d.C., y dentro de ellos suelen ser ases romanos partidos para circular como semis.

Durante el siglo I d.C. -fundamentalmente en ambientes castrenses romanos-, se solían contramarcar las monedas intentando reducir su ámbito de circulación y haciendo frente a la escasez de moneda de bronce; pero también, a veces, partían cuidadosamente las monedas para conseguir divisores. Ambas actuaciones debieron ir unidas ya que están presentes en el mismo tipo de monedas, sin embargo solían hacerse por separado, ya que prácticamente no se encuentran monedas partidas y a la vez con resellos.

A continuación pueden verse algunos tipos muy diversos de monedas partidas en la antigüedad, entre ellas, una curiosa moneda china convertida en dos de forma verdaderamente sorprendente. Y posiblemente existan otras razones a las indicadas, seguramente por motivos rituales o religiosos.

Las monedas partidas para circular como divisores resultan bastante apreciadas por el coleccionista, dada la curiosidad que representan; sin embargo, no deben de ser confundidas con las monedas simplemente rotas, debemos buscar las marcas de cincel -que era la herramienta normalmente empleada-, pues es frecuente ver a vendedores con monedas partidas (por los arados u otras causas) ofreciéndolas engañosamente como divisores.

Diversas monedas de plata partidas
Splitted coin

Arriba, a la izquierda, siclo (shekel) hispano-cartaginés de finales del siglo III a.C. y a la derecha, dracma de Emporion (finales del siglo III a.C.).
Abajo, a la izquierda, denario republicano de la familia Marcia (Roma, mediados del siglo II a.C.) y a la derecha, denario ibérico de Bolskan (Hispania Citerior, segunda mitad del siglo II a.C.).
Estas cuatro monedas de plata fueron partidas intencionadamente, se distingue claramente en alguna de ellas la huella del cincel. ¿Alguien encargó un trabajo y entregó media moneda en concepto de señal? ¿Hubo algún motivo ritual o religioso? Seguramente lo más probable es que fuera la necesidad, la simple falta de divisores circulantes lo que les obligara a este expeditivo método de buscar cambio.
La realidad es que las fraccionaron en su época simplemente porque lo importante entonces era el valor intrínseco de la plata, no la moneda en sí.

Denario "casi partido"

Este denario republicano de la Gens Anónima (Roma 211-206 a.C.) estuvo a punto de ser convertido en divisor, pero por lo que parece en el último momento se arrepintieron y no finalizaron la partición. Las marcas que quedaron, tanto en anverso como reverso, nos dan muestra de que emplearon alguna herramienta similar a una cizalla.

Ases partidos
Splitted coin

As ibérico de Sekobirikes (Hispania Citerior, último tercio del siglo II a.C.) y as hispanorromano de Kolounioku (Hispania Citerior, primera mitad del siglo I a.C.)
Ambas monedas están partidas claramente en dos mitades y pese a la diferencia de fechas, seguramente fue en algún campamento militar para que circulara como semis.
Puede observarse perfectamente la marca dejada por la sujeción en la primera moneda (el canto está aplastado) y la realizada por el cincel en el reverso la segunda.

Ases partidos
Splitted coin

Dos ases de Nemausus de 6,63 y 6,37 g (principios del siglo I d.C., Galia) cuidadosamente partidos para circular como semises.
Esta moneda tan abundante en ámbitos castrenses, es una de las que más a menudo se encuentra partida para circular como divisor. La carencia de moneda fraccionaria en los campamentos militares era un hecho.

Sestercio partido
Splitted coin

Sestercio de Otacilia Severa de 12,6 g (Roma, 244-249 d. C.) partido intencionadamente para convertirlo en un dupondio o dos ases (?).
Se observa perfectamente la huella del cincel en el centro de la moneda, en el anverso y en el sentido de la rotura.

Ases partidos en tres (?) trozos
Splitted coin

Dos ases celtibérico-berones de Titiakos (Hispania, tránsito de los siglos II al I a.C.), partidos de forma que no debió ser caprichosa, la primera moneda pesa 2,6 g y la segunda 2,8. ¡Impresionante exactitud en el corte!
¿Intentaron dividirlos en tres partes? Parece lo más probable, ya que las unidades de esta ceca pesaban en esa época entre 8 y 9 g.

Monedas partidas en cuatro trozos
Splitted coin

Dodecadracma acuñado en Babylon (336-323 a.C.) a nombre de Alejandro Magno que fue partido en cuatro partes. Su peso actual de 12,1 g. hace presuponer que circuló con el valor de 3 dracmas.

As hispanorromano de Tiberio acuñado en Calagurris (Hispania Tarraconensis,14-37 d.C.) y sestercio de Filipo hijo (Roma, 247-249 d.C.), partidos intencionadamente en cuatro partes.

El as de Tiberio habría circulado como cuadrante en los comienzos del siglo I d.C., pero la antigua costumbre perduraría en el siglo III, a la vista de este trozo de sestercio que con un peso de 5,8 g, debió de suplir a un as.

Monedas chinas cortadas circularmente

A la izquierda, parte exterior de un AE Cash, tipo Yan Huan (26 mm), perteneciente a periodo de las dinastías orientales Han y Xin (China, siglos III-V d.C.). En la derecha vemos la parte interior de una moneda parecida, en este caso del tipo Zao Bian (18 mm).

Ciertamente en Oriente eran más sofisticados, también partían las monedas en dos partes, pero cortándolas cuidadosamente, dando como resultado dos nuevas monedas de distinto tamaño y de similar forma circular.


Grafitos / "Graffitis" - Graffitis

En ocasiones vemos monedas con grafitos, esto es, con letras o dibujos grabados de forma tosca y superficial. Se supone que estas marcas se hacían en la antigüedad por el propio propietario de la moneda, tal vez indicando las iniciales de su propio nombre o por alguna otra razón que desconocemos.

Este tipo de daño desde luego deprecia la moneda de cara al coleccionista, pero su impacto en el precio depende del tipo del grafito / graffiti en concreto.

Grafitos en anverso o reverso
Graffiti

A la izquierda, estátera de Thasos / Tracia, finales del siglo V a.C. con  los signos M I en su reverso y a la derecha, denario republicano de la familia Marcia (principios del s. II a.C.) con los signos N II M III en el anverso.
En ambos casos se utilizó un objeto punzante, seguramente fue en la antigüedad y por su propio poseedor.

Algo más que un grafito
Graffiti

Algo más que un grafito diría yo... Tanto el as acuñado en Pax Iulia de Augusto (mostrado a la izquierda), como el as de Claudio de posible imitación hispánica de la derecha, fueron "trabajados" a conciencia en la antigüedad. ¿Por qué razón? Pues ciertamente no lo sé... Tal vez fuera un simple entretenimiento de su poseedor.


Transformaciones sufridas por las monedas

Convertir las monedas en otro tipo de objetos como pesas, botones o adornos, o intentar aumentarlas de valor mediante su recubrimiento con metales nobles, parece que fue una práctica relativamente común en la antigüedad.

Este tipo de manipulación deprecia -en principio- la moneda de cara al coleccionista, pero puede suceder lo contrario. En realidad el precio dependerá de la belleza o la rareza de "nuevo diseño" logrado en la transformación.

Moneda plateada en una sola cara

Sextante republicano (12,1 g / 23 mm) acuñado en Roma por familia desconocida, entre los años 215-211 a.C. Destaca el inusual hecho de que el reverso está plateado pero el anverso no. En el centro de la moneda hay un orificio y el anverso tiene dibujadas una marcas que simulan rayos. Todas estas particularidades me inclinan a pensar que la moneda sirvió de adorno o talismán en el pasado. No creo que se trate de una falsificación ya que solo está recubierto de plata el reverso, y además este tipo solo existe en bronce.

Monedas doradas

Arriba a la izquierda, denario acuñado en Éfeso durante la primavera-verano del 41 a.C. mostrando los bustos de los dos triunviros más influyentes (Marco Antonio y Octavio).  Parece que difícilmente podría pasar esta moneda por un áureo debido a su bajo peso (3,32 g), pero seguramente esa fue la intención. Las técnicas del dorado eran bien conocidas en la antigüedad y este tipo de moneda se acuñó tanto en plata (denario) como en oro (áureo), lo que sin duda pudo facilitar el intento de fraude.
A la derecha otro denario dorado, esta vez de Aureliano (Roma, 274-275 d.C.). Con sus 19-20 mm podría intentar simular ser un áureo, pero con su bajo peso (2,18 g), difícilmente pasaría inadvertido.

Abajo tenemos un antoniniano de Probo (276-282 d.C.) de 23 mm y 4,97 g, y medio centenional de Constante (333-337 d.C.) de 16-17 mm y 1,7 g, recubiertos ambos en su época por una fina capa de oro.
Tal vez pretendieron hacerlas pasar por monedas de oro (áureo y tremissis respectivamente). En el caso de Probo podía ser posible, pero en el de Constante era más difícil, ya que ese tipo de reverso no se acuñó en oro, siendo precisamente muy común en bronce.

Moneda utilizada como pesa (?)

Dado que la moneda de la izquierda pesa 5,73 g., el vendedor indicaba que este bronce de Alejandro Magno había sido transformado a base de martillazos en pesa. Aventurada hipótesis... pero dado que moneda pesa aproximadamente 1/3 de la tetradracma ática, podría ser una aceptable explicación para justificar los daños sufridos por este pequeño bronce de finales del siglo IV a.C.
A la derecha, bronce provincial romano ¿Antonino Pío? (138-161 d.C., Bostra, Decapolis) de 20 mm y 4,19 g. Su vendedor también explicaba que las muescas habían sido hechas para transformar la moneda en pesa. Podría ser, no sé, muchas pesas me parecen a mi.

Moneda utilizada para... (?)

A la izquierda, cuadrante de Arse (finales del siglo II a.C., Hispania Citerior) que pesa 2,40 g., y a la derecha, follis de Crispo (317-326 d.C.) de 18-20 mm y 2,9 g.
El cuadrante ha sido cuidadosamente transformado en un nuevo y enigmático objeto y no menos enigmáticas son las muescas y la cantidad de rayas que hay en el follis. Tal vez ambas monedas pudieron de haber sido utilizadas como herramienta, o sirvieron para alguna otra función que desconozco.

Monedas convertidas en otros objetos

El denario de Nerón de 2,2 g mostrado a la izquierda, acuñado en Lugdunum (54-68 d.C.), ha sido claramente convertido en colgante tal vez para ser usado como amuleto. Destaca el hecho casual de que los ejes de acuñación hubieran sido de 90 º, ya que, a pesar del recorte y el agujero, ambas caras muestran perfectamente los motivos principales.
A la derecha, sestercio de Nerón (66-67 d.C.) de 33 mm y 6,98 g acuñado en Lugdunum. El vaciado de su reverso fue intensivo y la moneda perdió más de la mitad de su peso. La pátina sugiere que se trata de un trabajo antiguo, pero lo cierto es que no podemos saber por qué lo hicieron. Tal vez trataron de fabricar un soporte para acoplar un pequeño espejo.

Monedas convertidas en botón (?) u otro tipo de adorno

Dos curiosos centenionales de mediados del siglo IV, retocados en la antigüedad.
En el caso de la moneda de la izquierda (Constancio II) el esmerado "trabajo" está en el reverso y en la otra moneda (Magnencio o Decencio) es el anverso el que prácticamente ha desaparecido.
¿Intentaron simplemente resaltar / borrar la imagen del emperador o trataron de convertir estas monedas en algún tipo de tésera, adorno o botón?


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