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Apertura de la Exposición Edouard Louvet

Museo Numismático del Banco de Crédito del Perú

Lima (Perú), 12 de Noviembre 2005

 

 


 

Cortesía del Museo Numismático del Banco de Crédito del Perú

  Lima (Perú), 12 de noviembre de 2005

 

 

Empezando una colección de monedas antiguas

 

Buenos días, estimadas señoras y apreciados señores:

Debo de comenzar dando las gracias a Dña. Maribel Espinar, alma mater de esta exposición, quien en representación del generoso patrocinador de este acto, el Museo Numismático del BCP, ha tenido la gentileza de invitarme. No entraré demasiado en los bonitos senderos de la numismática romana, esos seguramente ustedes ya los conocen y además, podrán verlos reflejados perfectamente en esta muestra, la colección Edouard Louvet es representativa en sí misma; trataré más bien de lo que en los últimos años ha sido mi pasión, hablaré del coleccionismo de monedas antiguas y sobre todo, de sus relaciones con el mundo de internet.

El coleccionismo de monedas antiguas (las correspondientes a la denominada Edad Antigua) presenta ciertas dificultades iniciales que a veces impiden la llegada de nuevos y entusiastas coleccionistas. Cómo datar una moneda o averiguar su procedencia, cómo lograr conocer el significado de sus símbolos o simplemente saber su nombre, pueden parecer al principio tareas excesivamente complejas. Los supuestos altos valores que alcanzan estas piezas en el mercado y el temor a las falsificaciones hacen el resto.

En esta presentación intentaré desmitificar un poco el tema, mostrando la utilidad de Internet y animando a todos ustedes a sumergirse en este apasionante mundo -cargado de historia y simbología- que es la pasión por la "Numismática Antigua".

Eligiendo la colección

Es bien sabido que quien mucho abarca poco aprieta, sin embargo, a la hora de empezar, posiblemente sea preferible ir "pinchando un poco de cada", según nuestros gustos y nuestras posibilidades, eso sí, sin salirnos de unos límites económicos previamente establecidos. Elegir al principio un tema muy concreto, como una preciosa colección de animales (ver Zoo de Gallienus), nos limitaría demasiado en nuestro aprendizaje y por ello, nos resultaría mucho más caro.

 Las monedas antiguas podrían dividirse grosso modo en:
- Monedas romanas en su triple vertiente de Republicanas, Imperiales y Provinciales.
- Monedas griegas y de influencia helenística.
- Otras amonedaciones (monedas ibéricas / hispánicas, célticas, antigua India, China, etc.)

Evidentemente cualquiera de estos apartados constituye un inmenso campo para el coleccionismo y después de algunos escarceos, lo normal será que cada cual se centre en sólo uno de los apartados descritos. Con el tiempo se puede afinar aún más, eligiendo unos siglos determinados, una zona geográfica en concreto, un tipo de moneda o simplemente, nuestro emisor preferido. Los motivos relacionados con la arquitectura, con la medicina, con la flota o las legiones romanas, y tantos otros, pueden constituir por sí solos una excelente colección.

La tendencia a comenzar con monedas baratas puede ser muy útil para el aprendizaje, pero con el tiempo nos volveremos más exigentes y su mal estado de conservación normalmente nos defraudará. Las monedas del Bajo Imperio Romano adquiridas en lotes sin limpiar son asequibles pero presentan la enorme dificultad de su limpieza, dificultad pocas veces superada con éxito ya que este tema es algo tan complicado que es preferible dejarlo en manos de los profesionales. Preservar las pátinas y limpiar cuanto menos mejor, debería ser una de las reglas de oro.

Fijado a grandes rasgos el contenido inicial de nuestra colección, será el paso de los años y el conocimiento el que vaya modelando nuestros gustos y formando al final -¿por qué no?- colecciones tan impresionantes como las que se muestran a continuación a modo de ejemplo:
- Denarios ibéricos y republicanos www.denarios.org
- Monedas del emperador romano Probo (276-282 d.C.) www.probvs.net
- Monedas romanas de Alejandría (siglos I y II d.C.) www.coinsofromanegypt.org/
- Denarios de la Dinastía Severa (193-235 d.C.) Barry P. Murphy
y otras como las específicas de Trajano, Gordiano III, Filipo el Árabe, etc. etc., todo ello sin olvidar el coleccionismo de errores que a mi parecer resulta muy interesante.

La ley de la oferta y la demanda es implacable en el coleccionismo, las monedas de Judea o de Hispania han encontrado en las últimas décadas miles de admiradores por lo que su precio se ha disparado tal vez exageradamente; las preciosas monedas griegas siempre han sido muy atrayentes si bien son escasas y relativamente caras; las otras amonedaciones (China, India, etc.) son menos coleccionadas en Occidente; así que son las monedas romanas las preferidas normalmente por los coleccionistas. Ha sido el comercio por Internet y la apertura de los países del Este de Europa, los que han permitido que las monedas romanas mantuvieran e incluso a veces bajaran sus precios, atrayendo por tanto a multitud de nuevos coleccionistas.

 Conclusión: a mi juicio, coleccionar monedas pensando en la satisfacción personal, en el componente histórico o en la belleza en sí de cada pieza, es el mejor camino.
Coleccionar por el matiz inversor y suponer posibilidades de revalorización, es algo mucho más incierto. Hace pocas décadas, en España, las monedas ibéricas o hispánicas eran bastante asequibles mientras que los denarios de la dinastía Severa (193-235 d.C.) no lo eran tanto, hoy sucede exactamente lo contrario. ¿Qué sucederá dentro de unos años?, difícil pregunta para un inversor y pregunta sin importancia para un coleccionista.

Breve introducción a la numismática romana

La exposición "Edouard Louvet" que hoy podemos disfrutar es fundamentalmente de monedas romanas, del mismo modo que el grueso de monedas antiguas ofrecidas hoy en día en internet resultan ser romanas, lógica coincidencia ya que la larga duración de esta civilización (casi 8 siglos) y también su enorme extensión (prácticamente todo el mundo entonces conocido) hacen que la cantidad de monedas que han llegado hasta nuestros días sea enorme, y respecto a su variedad y belleza, basta ver las monedas expuestas o los paneles ilustrativos de esta muestra, entre los que destaco el panel general en el que se aprecian a escala las principales monedas romanas de cada época.

 En los días de la República, la emisión de moneda estuvo enteramente en manos de Senado, que anualmente, designaba los Magistrados Monetarios encargados de supervisar las emisiones. La ciudad de Roma era sin duda la principal ceca y aunque se utilizaron otras cecas, incluso fuera de Italia, la supervisión y control del Senado estaba garantizada. 

 Sin embargo, fueron numerosas las cecas locales que en su proceso de romanización utilizaron el alfabeto latino. A modo de ejemplo, tan sólo en la Hispania Ulterior se han constatado 69 talleres amonedando con inscripciones latinas en los tiempos de la República.

La situación cambió a mediados del siglo I a.C. con la aparición del "emperador", una poderosa figura militar con facultades de emisión de moneda para sufragar los cuantiosos gastos del ejército. Se utilizaron entonces las cecas locales más convenientes a sus intereses para emitir la abundante moneta castrensis, las acuñaciones militares.

 En el año 49 a.C., la guerras civiles entre César y Pompeyo obligaron al Senado a huir a Grecia y todo el poder monetario recayó temporalmente en el dictador. Pero finalizada la guerra, ni Julio César ni Octavio permitirían la vuelta a la situación inicial y a partir de entonces el Senado pasó a controlar tan sólo las acuñaciones de bronce, si bien con el paso del tiempo, en ésta como en otras actividades, su poder fue decreciendo inexorablemente.

 Durante la época Imperial, más de 400 cecas acuñaron moneda en todo el vasto territorio del Imperio y las podemos dividir en dos grandes grupos:

- Acuñaciones Imperiales o estatales. Emisiones que formaron parte de las finanzas estatales.
- Acuñaciones Provinciales, coloniales o cívicas. Emisiones normalmente de bronce y por motivaciones puramente locales. Entre ellas, destacan las monedas llamadas greco-romanas o imperiales griegas que se acuñaron en las provincias orientales bajo dominación romana, pero utilizando el alfabeto griego.

 La importancia y duración de todas estas cecas fue muy variable. Desde efímeros periodos como los de Barcino o Camulodunum, hasta largos siglos de actividad, casos de Lugdunum o Alexandria. Sin olvidar que algunas de ellas, como Nicomedia o Constantinopolis, continuarían su existencia durante toda la larga vida del Imperio Bizantino.

Bibliografía, aprendiendo por Internet

Un viejo dicho nos dice que "hay que comprar primero el libro y después la moneda", sabio consejo que sin embargo prácticamente nadie cumple. Los buenos libros de numismática son difíciles de conseguir, algunos están agotados y son en general muy caros. Sin embargo, existen asequibles manuales o prontuarios que nos pueden abrir la puerta, Internet nos dará entonces gran cantidad de posibilidades de aprendizaje y tal y como vayamos progresando, deberemos ir volviendo a los libros, ellos han sido y seguirán siendo por muchos años la verdadera fuente del conocimiento.

Los primeros libros bien podrían ser:
- Antonio Beltrán: "Curso de Numismática", 2ª edición, Madrid 1987
- C. Alfaro, A. Arévalo y otros: "Historia monetaria de Hispania Antigua", Madrid 1998
- Álvarez Burgos: "Prontuario de la Moneda Romana", Madrid 1982 
- H. Cohen: "Descripción general de las monedas de la República Romana", Madrid 1996
- Antonio Beltrán Martínez: "La moneda romana - El Imperio", Madrid 1986

Soy consciente de la dificultad de conseguir algunos de estos libros y muchas veces tendremos que recurrir a las fotocopias de un amigo o al mercado de segunda mano, pero creo que merece la pena intentarlo y poder disponer de ellos cuanto antes. Con los primeros pasos dados y algunos conocimientos de inglés, será fácil entonces encontrar las mil y una páginas web que nos ayudarán sobremanera.

Interesantes foros de opinión, bases de datos ingentes, buscadores de leyendas, ejemplos de la falsificaciones más comunes, verdaderos libros "on-line", elaborados glosarios, galerías virtuales de museos, verdaderos supermercados numismáticos, además de multitud de descripciones históricas y estudios arqueológicos, son algunas de las facetas que pueden encontrarse sin demasiada dificultad hoy en día en la red de redes, con la simple ayuda de www.google.com; eso sí, la mayoría son páginas en inglés lo que no nos debe desanimar, más bien al contrario, aprenderemos historia y además inglés ¿alguien da más?. Con el tiempo, sólo nos quedará animarnos a editar nuestras propias páginas web en español y así, lograr que se vayan ampliando los contenidos numismáticos en nuestro idioma.

Algunos de estos "super-links" los he recopilado en mi portal de numismática antigua:
- Para Hispania ver www.tesorillo.com/hispania
- Para Roma ver www.tesorillo.com/roma
Mención especial merece la Moneda Hispánica (en español) y www.wildwinds.com (en inglés), que son a mi parecer grandes portales en su género, pero hay muchos más... ¡le animo a investigar los vínculos citados!

Conclusión: Internet es una poderosa herramienta para el conocimiento de la Numismática Antigua que complementa perfectamente a los libros, pero sin llegar sustituirlos en ningún caso.

 

Vamos de compras

A los mercadillos y establecimientos de numismática de nuestras ciudades, les ha salido un duro competidor con el denominado comercio electrónico por Internet. Las subastas numismáticas "on-line" y las ofertas de venta proliferan por todos los rincones de la "www". Yo no despreciaría ningún canal, con paciencia y un poco de cuidado, se pueden adquirir buenas monedas de una u otra fuente, sin que exista una clara relación entre la calidad, el precio y el lugar de venta.

Evidentemente, la norma básica es que deberemos comprar a vendedores que nos den toda clase de garantías y huir de las gangas tipo "Rolex de oro a 100 dólares", lo que aplicado a nuestro caso, sería lo mismo que comprar monedas de oro antiguas (estateras, áureos, sólidos, etc.) al primero que pasa por la esquina. Evitar las subastas de eBay que tienen la categoría de "privadas", es otra regla claramente aplicable. Este tipo especial de subastas fueron creadas inicialmente para proteger la identidad del comprador, pero son aprovechadas por vendedores sin escrúpulos en todo tipo de fraudes (al menos en lo que a numismática antigua se refiere).

Y no tengamos prisa, las monedas "no se acaban"... antes de comprar una moneda importante, dejémonos asesorar, 87 foros de discusión en yahoo son algunas de las posibilidades que tenemos. Después será tarde... acudir a servicios de autentificación reconocidos, como el de David R. Sear, es sólo interesante si la moneda es muy valiosa (el servicio de peritación de la A.N.E. es gratis, pero únicamente para los asociados).

Pero y... ¿cuánto vale una moneda?, pues lo que alguien este dispuesto a pagar por ella, así de simple. El estado de conservación y la rareza son tan singulares de cada pieza, que los precios varían demasiado como para que se pueda recomendar algún catálogo. Tal vez las estupendas bases de datos de Wildwinds y Coin Archives y el enorme supermercado numismático de Vcoins sean actualmente las referencias más utilizadas.

¿Decepciones?... las hay, las ha habido siempre y las habrá en el futuro, al igual que ocurre en prácticamente todos los tipos de coleccionismo. Todas las monedas (independientemente de su presumible valor) son posibles objetos para la falsificación, el retoque o el repatinado, y todos los canales de venta en mayor o menor medida son utilizados por los enemigos del coleccionismo. Pero no debemos inquietarnos, la proporción de euros o de dólares falsos en circulación es bastante alta y sin embargo, no es motivo diario de nuestra preocupación.

La famosa experiencia acumulada con el tiempo y el conocimiento derivado del estudio, junto a la búsqueda de profesionales que ofrezcan garantías, son las mejores armas a nuestro alcance. De nuevo Internet nos ayuda, esta página de esty.ancients.info puede ser una valiosa herramienta y foros como los de Ancient CoinsAncients Info, o Denarios.org, también; pero no olvidemos los libros, entre ellos cabe destacar "Classical Deception" de Waine G. Sayles y los pequeños libros sobre falsificaciones búlgaras de I. Prokopov

Conclusión: elijamos únicamente vendedores con garantías y ampliemos nuestros conocimientos hasta conseguir unos ratios de "rentabilidad-riesgo" asumibles.

 

Resumiendo

Después de disfrutar de esta magnífica exposición de la colección Edouard Louvet, el "Barrio de la Numismática Antigua" en Internet le está esperando.  Visítelo, investigue, aprenda y... forme su colección.

¡ MUCHAS GRACIAS ! por su atención.

Intentaré ahora contestar con mucho gusto a sus preguntas

 

Esta presentación está almacenada en:
Tesorillo.com

Quedo sinceramente a su disposición en:

 


Breve descripción y procedencia de las monedas mostradas:

Cortesía de: Eduardo Dargent
Doble / duplo  feno-púnico (175-91 a.C.) - Malaca (actual Málaga / España)
Follis de Constantino I (319-320 d.C.) - Treveri / Gallia Belgica (actual Trier / Alemania)

Cortesía de: SPQR Moneta
Denario dentado de la República Romana alusivo a Hispania (81 a.C.) - Roma (Familia Postumia)
Antoniniano de Herennio Etrusco (251 d.C.) - Roma

Cortesía de: coleccionista anónimo
Denario ibérico (primera mitad del siglo II a.C.) - Ausesken (actual Vic / Barcelona / España)
Unidad / As de Segovia (segundo tercio del siglo I a.C.?, Augusto?) - Segovia

Cortesía de: Tesorillo.com
Dracma de Alejandro Magno (301-297 a.C.) - Kolophon (alrededores de Izmir / Turquía)
Dupondio de Nerón (64-66 d.C.) - Roma
Tetradracma de Adriano (119-120 d.C.)- Alexandria / Aegyptus (actual Alejandría)

Cortesía de:  www.kernunnos.com
Anverso de diversas monedas de Adriano (117-138 a.C.) - Alexandria / Aegyptus (actual Alejandría)

Lima (Perú), 12 de noviembre de 2005
mapila  

 


 

Recortes de prensa:
El Comercio  25-11-05
Perucultural.org  29-11-05