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En 395, encontrándose en Mediolanum, Teodosio I cayó enfermo y
murió. El Imperio se repartió entre sus dos hijos Honorio y Arcadio. Esta
división entre Occidente y Oriente sería la definitiva. Nunca más volvería a
reunificarse el Imperio Romano.
Con la muerte de Teodosio I, puede decirse que finaliza la historia del
Imperio de Occidente y comienza la historia de su caída, bajo las armas de los
pueblos bárbaros.
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Honorio contaba tan solo 11 años de edad cuando en 395 heredó la parte Occidental del
Imperio, por lo que el gobernante real fue su tutor Estilicón, un general
de origen vándalo designado por su padre Teodosio I. Estilicón controló los
avances bárbaros hasta 408, fecha en la que, a instancias del emperador, fue
asesinado por sus propios soldados.
Las presiones de usurpadores y bárbaros, así como la propia incapacidad del
emperador, hicieron que el largo reinado de Honorio fuera nefasto. La ciudad
de Roma se rindió ante los visigodos de Alarico (410) y las provincias de
Britannia, Hispania y gran parte de la Gallia quedaron
definitivamente fuera del control romano.
Muerto Honorio sin descendencia (423), una larga lista de emperadores y
usurpadores se sucedieron en el Imperio Romano de Occidente y ninguno de ellos
logró más allá que alargar la agonía del Imperio (ver detallada cronología en
mapa 6).
Rómulo Augústulo, último
gobernante de Occidente, fue depuesto por el jefe de los hérulos Odoacro, a
quien sus tropas proclamaron rey de Italia en el año 476. Los historiadores
consideran el derrocamiento de Rómulo Augústulo como la caída del Imperio
Romano de Occidente. Este hecho marca el fin de la llamada Edad Antigua y
el comienzo de la Edad Media. |
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Arcadio tenía 18 años de edad cuando en 395 heredó la parte Oriental del
Imperio, pero era un personaje muy influenciable y débil de carácter, por lo que su reinado
estuvo siempre marcado por la dominancia de figuras fuertes que
afortunadamente siempre le fueron leales. Su tutor Rufino, un político de
origen germano designado por su padre Teodosio I, otro tutor Eutropio (un eunuco de
origen armenio que sucedió a Rufino, tras su muerte ese mismo año
395), y sobre todo su esposa Aelia Eudoxia (hija de un jefe franco), fueron
quienes realmente ostentaron el poder en la sombra durante el largo reinado de
Arcadio.
Arcadio murió en Constantinopla en mayo de 408. Su hijo Teodosio II y la
gran capacidad política de su hija Pulqueria, darían al Imperio largos años de
prosperidad. La hábil política de alianzas de los gobernantes de Oriente, la
solidez de los muros de Constantinopla, el apoyo de los isaurios y desde
luego, la debilidad de
Occidente, lograron contener las numerosas invasiones bárbaras (ver detallada cronología en
mapa 6).
Cuando en 476 cayó definitivamente Occidente, el
emperador de Oriente Zenón comprendió la gravedad de la situación e inició una
política en la que reconoció al vándalo
Genserico como gobernante de Africa, Sicilia, Corsica,
Sardinia y Baleares.
Igualmente, el visigodo Eurico vio reconocidas sus posesiones,
que incluían toda la península Ibérica y buena parte de la Gallia,
y sobre todo, la astucia de Zenón consiguió que el poderoso ostrogodo Teodorico dejara de
ser una amenaza en sus fronteras al encargarle la reconquista de Italia.
La situación estaba salvada.
En Oriente pervivió el Imperio Romano, siendo conocido a partir de entonces
como Imperio Bizantino, conociendo épocas de esplendor como las de Justiniano
I y perdurando casi otros 1000 años, hasta la toma de Constantinopla
(1453) por otros pueblos asiáticos, los turcos. |