CONSTANCIO II REUNIFICA EL IMPERIO (350-355 d.C.)
Usurpaciones de Magnencio y Vetranio

 
Las ciudades numeradas en el mapa corresponden a las cecas de este periodo:
1 -  Treveri 2 -  Ambianum 3 -  Lugdunum 4 -  Arelate
5 -  Aquileia 6 -  Roma 7 -  Siscia 8 -  Sirmium
9 -  Thessalonica 10 -  Heraclea 11 -  Constantinopolis 12 -  Cyzicus
13 -  Nicomedia 14 -  Antiochia 15 -  Alexandria    

   

Usurpación de Magnencio (350).

     

Flavio Magno Magnencio, militar de origen germano, era comandante de las unidades de élite del ejército Imperial Occidental cuando traicionó al emperador Constante. En enero de 350 se fraguó una conspiración en la que Magnencio fue proclamado Augusto. Constante no tardó en darse cuenta de que había perdido el favor del ejército y huyó rápidamente hacia Hispania, pero fue descubierto en el camino por emisarios de los rebeldes, quienes le dieron capturaron y dieron muerte, en un pequeño pueblo situado cerca de los Pirineos.
 

     

Exceptuando la región de los Balcanes, en donde el ejército había proclamado a Vetranio y decían mantenerse fieles a Constancio II, el emperador de Oriente, el usurpador Magnencio se había convertido en el dueño único de Occidente.
 

   

Territorios controlados por Vetranio (350).

     

El experimentado general Vetranio, que había servido a las ordenes de Constantino I el Grande y de Constancio II, se encontraba al frente de los ejércitos balcánicos (Pannonia e Illyria), cuando el emperador Constante murió en el complot organizado por el usurpador Magnencio.

     

Sus tropas se resistieron a reconocer al usurpador, estaban indecisas entre entregarse a Magnencio o declarar su fidelidad a Constancio II. Entonces Constancia, hermana del emperador de Oriente, persuadió a Vetranio para que asumiera el título de Augusto, cosa que hizo en marzo de 350, solucionando temporalmente la situación.

     

A partir de ese momento, Vetranio se dedicó a entretener a Magnencio con maniobras diplomáticas disuasorias, hasta que Constancio II pudo regresar de la guerra en las lejanas fronteras persas y ponerse al mando de un ejército en Occidente. Entonces, tal y como parece que Constancia había previsto, Vetranio abdicó a nombre de Constancio II (dic. 350), siendo recompensado con ricas propiedades en Bithynia, ciudad en la que este "emperador de emergencia" pasó confortablemente los últimos años de su vida.


   

La reacción del emperador Constancio II (350).

     

Ante la usurpación de Magnencio, Constancio II decidió vengar a su hermano (o tal vez aprovechar la ocasión para apoderarse de todo el Imperio). Pero se encontraba en las fronteras más orientales y para ello había de partir hacia occidente, no sin antes dejar a alguien de confianza en el frente persa. Al no tener hijos, eligió a su primo Constancio Galo, que en 351 fue nombrado César, lo casó con su hermana Constancia y se dirigió al encuentro del usurpador.


   

Territorios controlados por el usurpador Magnencio, ayudado por su hermano Decencio (350-353).

     

Magnencio esperaba ser reconocido coemperador por Constancio II pero cuando, a partir de la abdicación de Vetranio, se dio cuenta de que eso nunca ocurriría, comenzó las operaciones contra aquel; nombró César a su hermano Decencio y se dispuso a invadir los Balcanes, consiguiendo inicialmente algunos éxitos. Sin embargo, cuando llegó la batalla decisiva, en Myrsa (351), Magnencio fue derrotado ampliamente por las tropas de Constancio II.
 

     

Aunque sin pérdida territorial, el régimen de Magnencio comenzó a resquebrajarse; en otoño de 352, Italia y Sicilia se unieron a Constancio II sin oponer resistencia. Poco después Hispania y Africa hicieron lo propio. En el verano de 253, Magnencio estaba aislado y en las cercanías de Lugdunum se entablaría la batalla final con resultado catastrófico para el usurpador. Abandonado por sus soldados, Magnencio se suicidó en agosto de 353 y la misma suerte correría su hermano Decencio.
 

     

Todo ello significó la reunificación del Imperio en manos de Constancio II. .
 


   

En 353 Constancio II había reunificado el Imperio. La caída de Constancio Galo (354) y la elección de Juliano como César (355), consolidarían la situación.

     

Pacificado y reunificado el Imperio, Constancio II se dio cuenta de que las crueldades y abusos de Constancio Galo habían sido tales, que el propio emperador ordenó ejecutarlo en 354, nombrando entonces a Juliano como César (355) y encargándole el gobierno de las provincias occidentales de Hispania, Britannia y Galliae.

     

Juliano, que era hermano de Constancio Galo y por lo tanto, el último familiar de Constantino I el Grande superviviente de la matanza de 337, heredó el Imperio a la muerte de Constancio II (361). Pasó a la historia con el nombre de Juliano II el Apóstata y con él, finalizaría la dinastía Constantiniana.