EL FINAL DE LAS TETRARQUÍAS (307-324 d.C.)
Constantino I Magno unifica el Imperio Romano

 
Las ciudades numeradas en el mapa corresponden a las cecas de este periodo:
1 -  Londinium 2 -  Treveri 3 -  Lugdunum 4 -  Arelate
5 -  Aquileia 6 -  Ticinum 7 -  Roma 8 -  Ostia
9 -  Carthago 10 -  Siscia 11 -  Sirmium 12 -  Thessalonica
13 -  Heraclea 14 -  Cyzicus 15 -  Nicomedia 16 -  Antiochia
17 -  Alexandria            

 
 

Los nuevos tetrarcas: Constancio I, Severo II, Galerio y Maximino II.

     

Después de la abdicación de Diocleciano (mayo 305), Constancio I Cloro fue nombrado Augusto Principal (Augustus Senior), siendo específicamente encargado del gobierno de las provincias más occidentales (Hispania, Britannia y Gallia). Su César fue Severo II, un militar de origen oscuro que gobernaría en Italia y Africa.

     

Simultáneamente, Galerio ascendió al cargo de Augusto en Oriente, eligiendo como César a Maximino II Daya y encargándole el gobierno de las provincias más orientales, completándose así la segunda Tetrarquía.


   

Provincias controladas por Constantino, a partir de la muerte de su padre (306).

     

Con la muerte de Constancio I en 306, la crisis de la segunda Tetrarquía estaba servida, las tropas de Britannia aclamaron como Augusto a su hijo Constantino, quien pasó a controlar las provincias de Hispania, Britannia y Gallia. Ese mismo año, Majencio usurpó el poder en Africa e Italia (aprovechando el descontento existente en Roma con Severo II) e invitó de inmediato a su padre Maximiano Hércules a compartirlo. Así pues, acababa el año 306 con cuatro emperadores en Occidente: Severo II, Maximiano, Majencio y Constantino.

     

Abandonado por sus tropas y muerto Severo II, en 307 Constantino se casó con Fausta, una hija de Maximiano, quien lo reconoció como coemperador. El emperador de Oriente Galerio se vio así enfrentado a una alianza entre Constantino, Maximiano y su hijo Majencio, pero la alianza era frágil y las luchas entre los socios occidentales no se harían esperar.

     

En la primavera de 310, Maximiano sublevó a las tropas de Constantino y se proclamó Augusto por tercera vez, Constantino restableció el orden y el viejo emperador se rindió siéndole perdonada la vida. El contumaz Maximiano volvió a conspirar contra su yerno valiéndose de su hija Fausta, pero ésta, más fiel a su esposo que a su padre, le delató y esta vez no sería perdonado. Maximiano fue condenado a muerte en julio de 310.

     

El enfrentamiento entre los dos Augustos de Occidente supervivientes (Constantino y Majencio) no tardaría en producirse.


   

Territorios del usurpador Majencio (306), conquistados por Constantino en 312.

     

Como hemos visto, en 306 Majencio usurpó el poder en Africa e Italia e invitó a su padre Maximiano a compartirlo. Muerto Maximianio (310) y habiéndose enemistado con Constantino (su anterior aliado contra Galerio) la suerte de Majencio estaba echada, el propio Senado instó a Constantino para que desde la Gallia reconquistara Italia. En su avance, Constantino derrotó en Verona a Pompeyano, el más experto de los generales de Majencio y en las inmediaciones de Roma, en octubre del año 312, logró el definitivo triunfo sobre las fuerzas comandadas por el propio Majencio, quien parece ser que puesto a la fuga, se ahogó en el río Tíber al intentar atravesarlo por el puente Milvio, pues el puente se desplomó por soportar el peso de tantos hombres.

     

La batalla del puente Milvio ha pasado a la historia como un hito decisivo que marca el declive del culto pagano y el auge del cristianismo como religión oficial. Conocemos los hechos gracias a la siguiente narración de Eusebio: "En vísperas de la batalla, Constantino invocó la ayuda del Dios de los cristianos y tuvo un sueño durante el cual se le apareció una cruz resplandeciente con estas palabras: "In hoc signo victor eris" (con este signo vencerás). Luego mandó colocar en las enseñas de su ejército el anagrama formado por las dos primeras letras griegas (Chi y Rho) del nombre de Cristo..."

     

Leyenda o no, lo que está claro es que muerto Majencio, Constantino quedó como dueño absoluto de Occidente y que el Edicto de Milán promulgado conjuntamente por Constantino y Licinio al año siguiente (313), en acción de gracias por ganar dicha batalla, supuso el reconocimiento del cristianismo.


   

Territorios de Licinio desde 308, conquistados por Constantino en 316-317.

     

Investido como Augusto en noviembre de 308, Licinio se encargó del gobierno de Illyria, Pannonia y Raetia, en el centro del Imperio, pero nunca intentó seriamente recuperar Italia ni Africa, prefirió aliarse con Constantino casándose con su hermana Constancia y que fuera él, desde la Gallia, quien acabara con el usurpador Majencio, mientras él ponía sus ojos en los territorios de Oriente que estaban gobernados por Maximino II.

     

Sin enemigos comunes, conquistada Italia por Constantino y muerto Majencio, la guerra civil no tardó en estallar entre los dos aliados. Ya en 314 se produjo una ruptura abierta entre Licinio y Constantino y en 316 fueron libradas dos batallas (Cibalae y Campus Ardiensis), si bien el resultado no fue decisivo ya que Licinio continuó como Augusto, aunque tuvo que ceder todas sus provincias europeas a excepción de Thracia.

     

En marzo del año 317 fue firmada una tregua por la posible intervención de Constancia, entonces Licinio designó a su hijo Licinio II como César, mientras Constantino hacía lo propio con sus hijos mayores (Crispo y Constantino II).


   

Territorios de Licinio desde 311, conquistados  por Constantino en 324.

     

Al morir Galerio (311) Licinio y Maximino II se reunieron en el estrecho del Bósforo para repartirse los territorios orientales entre ambos, Thracia le correspondió a Licinio y el resto de provincias a Maximino II. Pronto las hostilidades se desataron entre ellos y tras varias escaramuzas el enfrentamiento fue total, Maximino II invadió Tracia (313) pero las tropas de Licinio resultaron victoriosas.

     

En 323 Constantino violó las fronteras orientales para aplastar una invasión de sármatas y alamanes, dando el motivo deseado a Licinio (descontento con las abusivas condiciones del tratado de paz anterior) para una nueva y definitiva Guerra Civil.

     

En 324 Constantino avanzó hacia el este y sus ejércitos se enfrentaron a los de Licinio en Adrianopolis, al oeste de Bizantium. Licinio asoció al mando a su general Marco Martiniano y le nombró Augusto con el propósito de reemplazar a Constantino, pero en Chrysopolis ambos fueron definitivamente derrotados y huyeron a Bizantium en donde cayeron presos, siendo Martiniano ejecutado y el emperador enviado a Thessalonica y puesto bajo arresto.

     

Nuevamente los hombres de Constantino habían resultado vencedores, con lo que todos los territorios de Licinio quedaron bajo su control.


   

Provincias controladas por Maximino II desde 311, conquistadas por Licinio en 313 y que finalmente pasaron a manos de Constantino en 324.

     

Como hemos visto, Maximino II y Licinio se repartieron en 311 los territorios de Galerio y Maximino II se llevó la mejor parte al controlar todos los territorios orientales. Pronto las hostilidades entre ellos se desataron y finalmente las tropas de Licinio resultaron victoriosas desde Byzantium a Tarsus, con lo que Maximino II perdió todos sus territorios en el verano de 313.

     

Tras la guerra contra Constantino de 324, Licinio perdió todos sus territorios pero logró salvar su vida, seguramente por intercesión de su esposa Constancia (que era hermana de Constantino). Sin embargo Licinio parece que empezó a intrigar de nuevo, Constantino no le perdonó esta vez y en la primavera de 325 le mandó ajusticiar.


 
 

En el año 324 Constantino I Magno se convierte en el único emperador romano. El Imperio está unificado y el sistema colegiado de gobierno entre cuatro establecido durante las Tetrarquías, queda totalmente superado.

     

Constantino realizó un esfuerzo similar al de Diocleciano para asegurarse de que su autoridad no sería discutida. Como éste, adoptó la pompa y la magnificencia propias de las monarquías orientales, en particular la diadema como símbolo del poder. Además decidió construir una nueva capital para el Imperio, una capital grandiosa que marcara el resurgimiento romano e hiciera su poder incuestionable. La antigua Bizantium fue elegida por Constantino para ser convertida en una gran urbe y en 326 colocó la piedra fundacional de la ciudad que llevaría su nombre: Constantinopolis.

     

El Imperio unificado duró poco, a la muerte de Constantino (337) se lo repartirían sus hijos (ver mapa 2) y aunque la dinastía Constantiniana perviviría algunas décadas, en 363 el Imperio pasó a manos de un militar de prestigio llamado Joviano. De nuevo el ejército tomaba el poder.